La Fiscalía ucraniana acusa a la ex primera ministra Yulia Timoshenko por la compra de votos en el Parlamento

Documentos obtenidos por la agencia anticorrupción habrían motivado la imputación de la dirigente opositora, quien podría enfrentar hasta diez años entre rejas, mientras ella niega los señalamientos y asegura que probará su inocencia ante la justicia

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Según consignó la prensa local y reproducida por las principales agencias internacionales, la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko enfrenta una situación judicial de gravedad por presunta compra de votos en el Parlamento, basada en registros y grabaciones obtenidos por la Oficina Nacional Anticorrupción del país (NABU). De acuerdo con la información de la Fiscalía, si la líder opositora resulta condenada, su castigo podría oscilar entre cinco y diez años de prisión.

La vocera de la Fiscalía, Olga Postoliuk, confirmó la denuncia formal contra Timoshenko, actualmente cabeza del partido Patria, identificado como una de las principales fuerzas opositoras en Ucrania. Postoliuk explicó que la investigación no se circunscribe a hechos aislados, sino a un esquema que incluía pagos anticipados y previstos a largo plazo a legisladores. Según informó la fuente, la imputación se sustenta en audios recabados por la NABU, los cuales se presentarían como prueba ante la justicia.

El medio detalló, según lo publicado, que Timoshenko habría ofrecido a diputados del oficialista partido Servidor del Pueblo, liderado por el presidente Volodimir Zelenski, sumas mensuales que alcanzan los 10.000 dólares (alrededor de 8.585 euros) por su apoyo en votaciones específicas. Estas sumas, según publicó la prensa ucraniana, iban acompañadas de instrucciones precisas sobre cómo debían votar, abstenerse o directamente no participar en sesiones clave del Parlamento.

Según relató la portavoz de la Fiscalía, las investigaciones apuntan a que Timoshenko transmitió directrices a un grupo de parlamentarios para respaldar la destitución de altos funcionarios, incluyendo a Vasil Maliuk, director del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), así como a Denis Shmigal, ministro de Defensa entonces, y Mijailo Fedorov, titular de Transformación Digital. De acuerdo con los documentos presentados, se habría instado también a que estos diputados se opusieran a las candidaturas de Shmigal y Fedorov para asumir nuevas carteras en los ministerios de Energía y Defensa, respectivamente.

La Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania señala que los elementos presentados incluyen instrucciones y presuntas pruebas del ofrecimiento de compensaciones económicas por votos favorables en decisiones parlamentarias de relevancia nacional, añadió el medio internacional. Según la acusación, estos pagos buscaban manipular el resultado de votaciones relacionadas con destituciones y nombramientos en puestos de gran influencia política y administrativa.

Yulia Timoshenko se desempeñó como primera ministra en dos períodos, ocupando brevemente el cargo en 2005 y luego entre los años 2007 y 2010. Al hacerse públicas las acusaciones, Timoshenko hizo uso de sus redes sociales para rechazar de plano los señalamientos. En sus propias palabras, reproducidas por la prensa y atribuidas al canal oficial de la dirigente, aseguró: “Como siempre, demostraré ante la corte que los cargos son infundados. Lo he hecho más de una vez”.

La situación de Timoshenko se produce en un contexto político de alta sensibilidad, según el análisis de los medios ucranianos, ya que su partido Patria mantiene una posición relevante dentro de la oposición al actual gobierno. Las implicancias de esta causa judicial podrían incidir tanto en la dinámica parlamentaria como en futuras estrategias políticas de la oposición y el oficialismo en Ucrania.

El proceso judicial continuará ahora bajo supervisión de la Fiscalía y la NABU, con la expectativa de que la defensa de Timoshenko presente pruebas y argumentos que contrarresten la evidencia recabada. Según informó la Oficina Nacional Anticorrupción, la investigación se apoya en material sonoro y documental, así como en testimonios de diputados nacionales. El fallo final podría definir no solo el futuro político de Timoshenko, sino también incidir en el equilibrio de fuerzas en el Parlamento ucraniano.

Por el momento, la estrategia de la ex primera ministra consiste en rechazar la validez de los audios presentados por la NABU, negando cualquier implicancia y anticipando una defensa activa ante el tribunal. El desarrollo de este caso será supervisado por medios nacionales e internacionales, dada la repercusión y las consecuencias políticas que se desprenden del expediente.