La Policía iraní denuncia la muerte del jefe de la Policía antidrogas en Mashhad a manos de "terroristas"

Autoridades locales confirmaron el asesinato de Javad Keshavarz durante un operativo, mientras crecen las movilizaciones por la crisis económica nacional y se incrementan las denuncias oficiales sobre presunta injerencia extranjera en los recientes disturbios sociales en Irán

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El asesinato de Javad Keshavarz, jefe de la Policía Antinarcóticos de Mashhad, fue confirmado por autoridades de Irán durante una jornada en la que continuaron las protestas masivas en varias ciudades del país. Según informó la televisión pública IRIB, el subcomandante de la Policía regional declaró que el ataque fue perpetrado por "terroristas armados" en Mashhad, provincia de Jorasán Razavi, alineándose con el término que utiliza el Ejecutivo iraní para calificar a quienes participan en los disturbios recientes.

De acuerdo con las declaraciones recogidas por IRIB, el ataque que resultó en la muerte de Keshavarz se produjo en el contexto de una intensa ola de manifestaciones antigubernamentales que afectan a Irán desde hace semanas. Tal como publicó la fuente, las protestas surgieron por el deterioro del poder adquisitivo de millones de ciudadanos y se ampliaron hacia críticas directas a las autoridades y al sistema político nacional.

El medio detalló que, en la misma jornada, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, responsabilizó a grupos que calificó como "auténticos terroristas" por las ejecuciones de oficiales de policía. Araqchi señaló declaraciones del exsecretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y sostuvo que estas muertes estarían siendo supervisadas por "agentes del Mossad", el servicio de inteligencia israelí. Además, afirmó disponer de pruebas para sustentar esta acusación de injerencia extranjera en los incidentes violentos recientes.

HRANA, una organización no gubernamental con sede en Estados Unidos, informó que al menos 544 personas han muerto en el contexto de las protestas desde finales de diciembre, y cifró en más de 10.600 la cantidad de personas encarceladas por su supuesta participación en las movilizaciones. Entre los fallecidos se encuentran 47 miembros de las fuerzas de seguridad, un fiscal, 483 manifestantes, ocho menores y cinco civiles que no habrían estado relacionados con las protestas. El mismo balance fue consignado por IRIB y otros medios oficiales.

La muerte de Keshavarz y la denuncia de las autoridades sobre posibles vínculos entre los grupos armados, la inteligencia israelí y figuras políticas de Estados Unidos profundizan la tensión interna, mientras continúan las marchas y episodios de violencia. En varias ciudades, manifestantes han exigido respuestas del gobierno ante la crisis social y económica, así como la liberación de quienes fueron detenidos en el marco de los disturbios. Según consignó la televisión estatal, las fuerzas de seguridad mantienen una fuerte presencia en los principales centros urbanos, lo que refleja la gravedad de la situación y el aumento de las medidas de control y represión por parte de las autoridades.

El asesinato de Javad Keshavarz marca hasta ahora uno de los episodios más relevantes dentro de una secuencia de hechos violentos que acompañan el desarrollo de las protestas en Irán, mientras el gobierno intensifica su discurso sobre la supuesta intervención extranjera y advierte sobre más acciones contra quienes califica como responsables de la violencia. Medios oficiales insisten en relacionar las acciones de los manifestantes con intereses foráneos, elemento que sigue marcando las declaraciones y estrategias implementadas en respuesta al descontento social.