Irán denuncia que las protestas derivaron en violencia para dar una "excusa" a Trump para intervenir

El jefe de la diplomacia iraní afirmó que grupos armados infiltrados y actos violentos durante las manifestaciones buscaron provocar un aumento de víctimas, lo que daría argumentos a Washington para intervenir, mientras organizaciones internacionales piden proteger a menores

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Durante la tercera fase de las protestas en Irán, que comenzó el 10 de enero, la situación quedó bajo control, informó el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, quien remarcó que en los días previos se registraron hechos de violencia y la infiltración de grupos armados. Según detalló el medio Student News Agency y recogió la agencia Europa Press, Araqchi afirmó que la presencia de agentes y organizaciones terroristas alteró el carácter inicial de las manifestaciones, transformándolas en escenarios de enfrentamientos y hechos violentos.

De acuerdo con Europa Press, Araqchi señaló la aparición de violencia como resultado de una estrategia deliberada destinada a crear una excusa que permitiera la intervención de Estados Unidos. El jefe de la diplomacia iraní expuso que, durante un encuentro con diplomáticos, describió cómo las primeras jornadas de protesta, entre el 28 y el 30 de diciembre, transcurrieron de forma pacífica y tuvieron como motor el descontento social provocado por la crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo. El gobierno iraní abordó ese primer momento con iniciativas de diálogo, según sostuvo el propio Araqchi, quien remarcó que las protestas parecían haberse extinguido después de tres días. Posteriormente, afirmó, la naturaleza de los hechos se modificó cuando grupos armados y “elementos terroristas” accedieron a los lugares de concentración popular.

Según consignó la agencia de noticias Student News Agency, Araqchi aseguró que existen evidencias de que armas ingresaron a las protestas y de que agentes armados abrieron fuego, tanto contra las fuerzas de seguridad como contra civiles, con la aparente intención de aumentar el número de víctimas. El ministro iraní indicó que “su objetivo era aumentar la cifra de muertos en las protestas porque Trump dijo que intervendría si aumentaba la cifra de fallecidos”. Dentro de ese contexto, subrayó que muchos de los decesos en los últimos días ocurrieron por disparos realizados por la espalda y atribuyó estas acciones a grupos terroristas, quienes perpetraron además “actos de violencia al estilo de Estado Islámico”, como decapitaciones y que algunos agentes fueron quemados vivos. Letales incendios se propagaron por instalaciones públicas, sedes gubernamentales, comercios, comisarías y viviendas en distintas partes del país.

El funcionario informó que las autoridades poseen pruebas de “interferencia extranjera” en los disturbios y anticipó que parte de esa evidencia será presentada ante la sociedad y la comunidad internacional. También confirmó la detención de “muchos elementos terroristas” que portaban armas y agregó que las “confesiones” de estas personas serán divulgadas próximamente. De acuerdo con Europa Press, la organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, ha calculado en más de 500 las víctimas mortales por los disturbios recientes, cifra que enfatiza la magnitud de la crisis.

Mientras tanto, organizaciones internacionales expresaron alarma por el impacto de la violencia en la población infantil y adolescente. Según reportó Europa Press, el director regional de UNICEF para Oriente Próximo y Norte de África, Edouard Beigbeder, manifestó su profunda preocupación frente a los informes que señalan muertes y lesiones de menores de edad durante los disturbios en Irán. Beigbeder exhortó a que “todos los niños, niñas y adolescentes deben ser protegidos de cualquier forma de violencia y daño. Deben estar protegidos de cualquier acción que ponga en peligro su vida, su libertad o su bienestar físico y mental”. Extendió sus condolencias a las familias y reiteró la necesidad de que las autoridades, los manifestantes, las comunidades y las familias adopten medidas para resguardar la integridad de menores de edad durante momentos de crisis.

Beigbeder agregó que corresponde a las fuerzas de seguridad abstenerse de hacer uso de fuerza desproporcionada y remarcó que el derecho a la vida de la infancia debe estar garantizado, de acuerdo a lo que prescribe la Convención sobre los Derechos del Niño. Esta petición llegó en un contexto en el que la organización internacional NetBlocks observó que, en medio de los disturbios, las autoridades nacionales aplicaron un corte de la conectividad a Internet que se mantiene más de 84 horas, lo cual afecta la comunicación y el acceso a la información para la población.

La génesis de las protestas, tal como describió Europa Press, se encuentra en la deteriorada situación económica iraní. La devaluación de la moneda nacional, el rial, repercutió en millones de ciudadanos, que vieron su poder adquisitivo disminuido de manera drástica. Simultáneamente, el endurecimiento de las sanciones económicas de Estados Unidos y el creciente señalamiento, tanto de Washington como de Israel, sobre el programa nuclear iraní, han intensificado la presión internacional sobre Teherán. Según el medio, los bombardeos lanzados en junio por fuerzas estadounidenses e israelíes dejaron más de 1.100 muertes, lo que sumó tensión al clima interno.

En sus declaraciones, Abbas Araqchi insistió en que, una vez superadas las fases iniciales y tras el accionar violento de agentes infiltrados, la situación actual bajo control se debe a la respuesta de las autoridades para restablecer el orden público. El ministro subrayó que el gobierno continuará presentando pruebas de interferencia extranjera ante la opinión pública y organismos internacionales.

En este escenario, la atención internacional se mantiene sobre el respeto a los derechos humanos y la protección de la población vulnerable durante el periodo de inestabilidad. Reportó Europa Press que tanto el impacto económico de las sanciones como las consecuencias de los episodios violentos configuraron el telón de fondo de una crisis que involucra a distintos actores, tanto internos como externos, en un contexto de alta tensión geopolítica y social dentro de Irán.