
El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, afirmó que el país se mantiene en una tercera fase de respuesta ante las recientes protestas, asegurando que las autoridades han conseguido controlar la situación tras semanas de manifestaciones y violencia. Según consignó la cadena de televisión pública iraní, IRIB, Baqaei también sostuvo que los canales de comunicación con Estados Unidos siguen activos y que el país persiste en su política de recurrir a la diplomacia y las negociaciones. Esta declaración surge en un contexto marcado por los señalamientos de Washington, cuyas amenazas incluyeron la posibilidad de una intervención militar si la cifra de muertos en las protestas aumentaba.
De acuerdo con la agencia Europa Press, Teherán ratificó que los contactos oficiales entre el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, y el representante especial de Donald Trump para Oriente Próximo, Steve Witkoff, permanecen vigentes. Baqaei confirmó que “el canal de comunicación (...) está abierto” y que existe un intercambio de mensajes cuando las circunstancias lo consideran necesario. “Irán siempre se ha ceñido al principio de diplomacia y negociación”, reiteró el portavoz, según reportó la televisión estatal, en medio del delicado clima regional que involucra tanto la presión de Estados Unidos como la de Israel sobre el programa nuclear iraní.
Durante su intervención, Araqchi se refirió también al desarrollo de las protestas, identificando varios periodos distintos. Inicialmente, según publicó IRIB, las movilizaciones surgieron de manera pacífica como consecuencia de la grave crisis económica y del deterioro de las condiciones de vida que afectan a grandes sectores de la población iraní. Las protestas, motivadas por la histórica depreciación del rial —la moneda nacional—, han coincidido con el endurecimiento de las sanciones impuestas por Washington. El peso de estas medidas ha repercutido de manera directa en millones de ciudadanos, generando situaciones de malestar social y desencadenando actos de protesta en varias ciudades del país.
Araqchi señaló que en los primeros días se optó por abrir canales de diálogo con los manifestantes a fin de dar salida a sus reclamos. Relató, según recogió Europa Press, que, a partir del 8 de enero, la situación experimentó un cambio significativo, atribuido por las autoridades iraníes a la infiltración de “agentes y grupos terroristas” en los focos de protesta. Según el ministro, el objetivo de estos actores era desviar la naturaleza de las movilizaciones y promover episodios de violencia, lo que llevó a una nueva fase de operaciones para contener el desorden. Las autoridades sostienen que “había planes para sacar a los manifestantes de su camino y generar caos social”, en un contexto donde Washington advirtió que consideraría una intervención militar si aumentaba el número de muertes.
Frente a la denuncia de violencia, el portavoz Baqaei insistió en que la reacción iraní buscó preservar la estabilidad interna, una vez que las protestas pacíficas se transformaron en escenarios con la presencia de elementos armados. Según Europa Press, las autoridades identificaron a partir del 10 de enero una tercera fase en la gestión de la crisis, que ha resultado en el restablecimiento del orden en la mayoría de las zonas afectadas. Mientras tanto, informes de la organización no gubernamental HRANA, fundada en 2005 y con sede en Estados Unidos, calcularon en más de 500 el número de fallecidos a lo largo de la represión.
El contexto internacional surgió como elemento central a lo largo de la crisis. Washington y Tel Aviv han intensificado su retórica contra Teherán e incrementado la presión sobre el programa nuclear iraní, incluyendo operaciones militares como bombardeos en junio del año anterior, que según Europa Press ocasionaron más de 1.100 muertos. Las autoridades iraníes acusan a Estados Unidos de aprovechar la inestabilidad interna con la intención de debilitar al gobierno o justificar una posible intervención en el país.
Las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos han tenido un impacto significativo en la economía iraní, lo que, según detalló Europa Press, se tradujo en una caída pronunciada del poder adquisitivo. Las consecuencias económicas han suscitado amplios reclamos sociales, especialmente en sectores urbanos donde la inflación y la escasez de bienes básicos se hacen más evidentes. Diversos analistas consultados por medios internacionales han advertido sobre el riesgo de que el descontento social pudiera derivar en recurrentes episodios de protesta.
En reiteradas oportunidades, funcionarios en Teherán han reiterado que prefieren el camino diplomático ante el aumento de la presión y las amenazas externas, aunque subrayan que no descartan ningún mecanismo para proteger la soberanía. Baqaei subrayó ante IRIB que el país está dispuesto a recurrir a la negociación cuando se presenten oportunidades y que el canal de comunicación con Washington es una herramienta clave para evitar escaladas en los enfrentamientos verbales o militares.
La serie de protestas en Irán muestra una evolución marcada por los intentos del gobierno de mantener el control del orden público y por la presión internacional que se manifiesta tanto en sanciones como en advertencias de posibles acciones directas. El papel de los canales diplomáticos, como el que mantienen Araqchi y Witkoff, se ha convertido en un punto de interés en la política exterior de ambos países, dada la volatilidad del escenario interno y el potencial impacto regional de cualquier escalada.
El impacto de las sanciones y la depreciación del rial han marcado un periodo de especial tensión social en Irán, alcanzando los momentos más críticos en el contexto de las manifestaciones. Las medidas para contener la situación han incluido desde diálogos iniciales hasta la intervención directa en focos de disturbio. Paralelamente, la comunidad internacional ha seguido de cerca la evolución de estos eventos, mientras las autoridades iraníes insisten en la legitimidad de sus acciones y en la existencia de espacios para la diplomacia, tal como detalló Europa Press.
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