
A finales de 2025, Aitor Francesena compartió que visualizaba un 2026 “superpotente”, un año que anticipaba para su entorno como especialmente exigente y lleno de aspiraciones dentro del surf internacional adaptado. El surfista vasco, que suma dos títulos mundiales de surf para personas con discapacidad visual y cuatro conquistas en el circuito de la AASP, fijó como objetivo principal volver a coronarse campeón del mundo y reincorporarse al mar tras una reciente intervención de cadera, según publicó Europa Press. Francesena transmitió su firme propósito de retomar la competencia en lo más alto, pese a las secuelas físicas que afrontaba tras varias cirugías recientes y el desgaste acumulado de los años, reafirmando su afán de convertir los desafíos en oportunidades constantes de superación.
Según detalló Europa Press, Francesena perdió la visión total en 2012 después de que una ola le golpeara mientras practicaba surf, pero ya había convivido desde la adolescencia con la pérdida del ojo derecho a causa de un glaucoma congénito. Lejos de retirarse, el deportista guipuzcoano se reinventó y alcanzó su primer oro mundial en 2016, abriendo una trayectoria de éxitos y convirtiéndose en un referente del surf adaptado. Francesena relató en la entrevista su experiencia tras superar momentos críticos y compartió su enfoque vital tanto en la práctica del deporte como fuera de él.
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El surfista confirmó que el proceso de rehabilitación posterior a la operación de cadera, realizada en diciembre y que impide el surf durante medio año, representa una etapa particularmente cuidada en su recuperación. A pesar del dolor provocado por la artrosis avanzada y el esfuerzo que supone competir con deportistas cada vez más jóvenes, manifestó a Europa Press estar decidido a continuar adaptando sus rutinas para mantenerse competitivo. Francesena explicitó que su siguiente meta consiste en volver al agua con energías renovadas y recuperar sensaciones plenas, destacando la importancia de la perseverancia y la convicción diaria.
En el marco de la publicación de su libro más reciente, “Surfear la vida”, Francesena expone una visión personal y autocrítica de su trayectoria. De acuerdo con lo recogido por Europa Press, el texto reúne diez capítulos dedicados a conceptos esenciales como miedo, pasión, fracaso, perseverancia y gratitud, en los que comparte aprendizajes forjados en diferentes etapas de su vida. La obra, editada por Espasa, se diferencia de sus anteriores publicaciones orientadas como manuales técnicos sobre surf, al ofrecer ahora una aproximación introspectiva y orientada a transmitir una filosofía de vida aplicable a lectores jóvenes y adultos.
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Durante la entrevista, Francesena indicó que la idea del libro surgió a raíz de una propuesta de la editorial Planeta, que le invitó a desarrollar un texto de autoayuda, utilizando el surf como metáfora de la vida. El deportista reconoció que el proceso de escritura resultó terapéutico, al obligarle a enfrentar recuerdos y episodios pasados con una sinceridad espontánea. Según describió a Europa Press, cada sesión de entrevistas para el desarrollo del libro significó un ejercicio de liberación emocional, donde exploró vivencias personales nunca antes compartidas públicamente.
Según publicó Europa Press, Francesena atribuye buena parte de su carácter y filosofía a las enseñanzas familiares y recomienda centrar el aprendizaje en la observación atenta de cada situación. Durante la conversación, reflexionó sobre la desconexión generacional existente en la actualidad, enfatizando la falta de interacción y atención entre jóvenes y mayores, y subrayó la necesidad de consolidar una base mental sólida para afrontar los desafíos que presenta la vida cotidiana. El surfista considera esencial que las personas, especialmente los jóvenes, comprendan que la adversidad constituye una parte inherente de la experiencia y que la clave reside en cómo se enfrenta y supera.
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El deportista vasco explicó que distingue entre el gusto por afrontar desafíos y la propia naturaleza de un reto, que describe como un proceso de ida y vuelta capaz de transformar a quien lo asume. Insistió en la importancia de analizar cada circunstancia para encontrar el equilibrio adecuado, comparando el aprendizaje en la vida con la dinámica que exige el surf: el cuerpo requiere flexibilidad y ajustes constantes, mientras que la mente debe filtrar y seleccionar objetivos que ofrecen verdaderos beneficios. Según sus palabras recogidas por Europa Press, cada acción deja sus frutos a largo plazo, y él afirma sentir actualmente los resultados positivos de años dedicados a la superación personal y deportiva.
Francesena reflexionó acerca de su relación con el mar y el papel que este ha jugado en su desarrollo. Recordó haber encontrado en el océano una fuente inagotable de vivencias, empleándolo también como espacio de terapia y olvido temporal de sus dificultades. Según explicó el propio atleta al medio, “en medio de eso me he quedado ciego haciendo surf, pero ahí está el respeto que tengo al mar. Me ha quitado la vista, pero ahora también me sigue dando como si pensase 'Aitor, lo siento', porque yo lo siento así. Me ha pedido perdón y ahora me brinda poder disfrutar de él de nuevo”. Estas palabras reflejan el significado profundo de su vínculo con el entorno natural y su capacidad de resignificar las experiencias negativas.
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Aitor Francesena confesó que antes de perder totalmente la visión sentía una presión excesiva al surfear, algo que quedó superado tras el cambio de perspectiva provocado por la ceguera. El surfista relató a Europa Press cómo la frustración inicial se transformó al adaptar su técnica y capacidades, permitiéndole vivir la práctica deportiva con una intensidad y gratitud renovadas. Según sus declaraciones, actualmente la experiencia resulta más significativa, valorando cada situación a partir de una apreciación distinta de la vida y el entorno.
A lo largo de su carrera deportiva, Francesena se convirtió en el primer español ciego que logró un título mundial en surf adaptado, aunque se resiste a la etiqueta de pionero. Según indicó Europa Press, el guipuzcoano se siente especialmente satisfecho de aportar su experiencia y apoyo a las nuevas generaciones de surfistas vascos, colaborando principalmente en el aspecto psicológico y en la organización de estrategias de alto nivel. Francesena valoró que Euskadi se haya posicionado como referencia mundial, y afirmó que “lo más bonito es crear historia de este país, que es una pequeña historieta. Mi hija, si tiene hijos, seré el abuelo que ganó el primer campeonato mundial de surf para ciegos, y si sus hijos tienen hijos, el bisabuelo”.
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Respecto a sus logros, Francesena no dudó en señalar que el título mundial alcanzado tras la pérdida total de visión fue el más impactante de su carrera. Detalló a Europa Press que este éxito supuso tres años de trabajo regidos por sacrificio, superación y satisfacción, resaltando el valor que otorgó a la consecución de un objetivo personal frente a la posibilidad de la frustración. El surfista vasco expresó que la clave diaria reside en encontrar siempre un motivo para levantarse y perseverar, y cerró su relato ilustrando una actitud centrada en la aceptación de los retos que la vida plantea y la búsqueda constante de equilibrio.
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