UNICEF alerta de que Sudán sufre "una de las crisis más devastadoras del mundo" tras mil días de guerra

Millones de menores enfrentan desnutrición, desplazamientos y violencia sexual en medio de la grave emergencia humanitaria provocada por el conflicto armado en Sudán, mientras las restricciones al acceso y la escasez de ayuda agravan la situación

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El director regional de UNICEF para Oriente Próximo y Norte de África, Edouard Beigbeder, ha declarado que se prevé que para 2026 cerca de 33,7 millones de personas en Sudán requerirán asistencia humanitaria urgente, lo que representa casi dos tercios de su población total. La mitad de estas personas serán niños y niñas, y el acceso a la ayuda sigue siendo muy restringido en diversas partes del país, escenario de una emergencia que ha impactado gravemente en la niñez debido al conflicto armado entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Según informó el medio Europa Press, la cifra de personas desplazadas y la intensidad de la violencia han situado a la niñez sudanesa “al límite de la supervivencia”.

UNICEF considera la situación de Sudán como “una de las crisis más grandes y devastadoras del mundo”, tras mil días desde que comenzó la guerra en el país africano. El medio Europa Press detalló que las violaciones al Derecho Internacional Humanitario han sido generalizadas y que ambas partes enfrentadas han dificultado severamente el acceso de organizaciones humanitarias, lo que ha agravado las condiciones de vida de la población afectada. Beigbeder afirmó que millones de niños y niñas han sido privados de seguridad, salud y perspectivas de futuro producto de la violencia prolongada y de estos obstáculos al socorro internacional.

La agencia de Naciones Unidas reportó que más de cinco millones de menores han debido abandonar sus hogares, lo que equivale a aproximadamente 5.000 niños cada día. Muchos de ellos han tenido que desplazarse en más de una ocasión debido a la expansión de los combates. Además, según recogió Europa Press, la infancia enfrenta un alto riesgo de violencia sexual utilizada como táctica de guerra, con relatos de supervivientes que incluyen incluso a bebés de apenas un año.

En cuanto a la seguridad alimentaria, UNICEF calcula que 21 millones de personas en Sudán estarán expuestas a inseguridad alimentaria aguda en el transcurso de 2025, después de la confirmación de hambruna en ciudades como El Fasher y Kadugli. Unas 20 zonas adicionales en áreas del Gran Darfur y Gran Kordofán también se encuentran en riesgo de atravesar circunstancias similares. Europa Press señaló que, en Darfur Norte —región considerada epicentro de la emergencia por desnutrición—, cerca de 85.000 menores con desnutrición aguda grave recibieron atención nutricional en el periodo de enero a noviembre de 2025, lo que equivale a uno cada seis minutos.

Este colapso de los sistemas de salud y la crisis de agua potable han incrementado la vulnerabilidad de la infancia, ya que aproximadamente 3,4 millones de niños menores de cinco años se encuentran en riesgo por enfermedades y ausencia de servicios básicos, según datos recabados por el medio. El deterioro de las infraestructuras, especialmente las relacionadas con la salud y el abastecimiento de agua, impide brindar atención adecuada a un gran número de damnificados.

Europa Press informó que UNICEF y sus aliados se mantienen activos en Sudán proporcionando tratamiento contra la desnutrición, realizando campañas de vacunación para prevenir enfermedades mortales, distribuyendo agua potable y servicios de protección y apoyo psicosocial para los menores afectados por el conflicto. Sin embargo, la organización advierte que la respuesta humanitaria resultó insuficiente debido a la falta de acceso sostenido, la financiación limitada y la persistencia de las hostilidades, expresó Beigbeder, quien enfatizó que la ayuda internacional solo puede paliar parcialmente el sufrimiento y que la paz verdadera es necesaria para una solución duradera.

El responsable regional hizo un llamamiento urgente para la finalización inmediata del conflicto, instando a todas las partes enfrentadas a cumplir sus responsabilidades bajo el Derecho Internacional Humanitario. Según reportó Europa Press, Beigbeder reclamó la protección de la población civil, el cese de los ataques contra infraestructuras esenciales y el libre acceso de la asistencia humanitaria en todo el territorio sudanés. “La acción humanitaria puede salvar vidas, pero no puede reemplazar la protección que solo la paz puede brindar”, puntualizó el director regional de UNICEF.

Durante su declaración, Beigbeder recalcó que “los niños de Sudán no son solo una estadística. Están asustados, desplazados y hambrientos, pero también son decididos, ingeniosos y resilientes. Cada día se esfuerzan por aprender, jugar y tener esperanza, incluso mientras esperan a que el mundo actúe”. El representante de la agencia de la ONU sostuvo que “poner fin a este conflicto es una necesidad moral. No puede esperar”.

El conflicto en Sudán tiene raíces en profundas disputas relacionadas con la integración de las RSF en el Ejército tras la caída del régimen de Omar Hasán al Bashir en 2019, lo cual interrumpió la transición política ya debilitada desde el derrocamiento en 2021 del entonces primer ministro Abdalá Hamdok. Europa Press señaló que la participación de distintos estados en respaldo de los bandos enfrentados ha intensificado la crisis política y social, generando el desplazamiento de millones de personas y un flujo constante de refugiados hacia países limítrofes.

Tras casi tres años de guerra, la alarma internacional se ha centrado en la proliferación de enfermedades, la destrucción de infraestructura crítica y la incapacidad de los sistemas locales para responder a la magnitud de la emergencia. Las restricciones a la entrada de ayuda humanitaria y los ataques a los servicios esenciales han imposibilitado la atención a cientos de miles de personas afectadas directamente por los enfrentamientos, según remarcó Europa Press.