Jorge Dastis
Tokio, 9 ene (EFE).- La posible inclusión de las tierras raras entre los productos de uso dual cuya exportación a Japón vetó China esta semana sería un duro golpe para el archipiélago, pero estaría aún lejos de plantear un "escenario catastrófico" para el país, según expertos consultados por EFE.
"No estamos ante un escenario catastrófico, tenemos ciertas alternativas. O sea que en ese sentido no vamos a entrar en pánico", aseguró Kazuto Suzuki, profesor de Políticas de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Tokio, a EFE.
Japón, que arrastra meses de tensiones con China a cuenta de la isla autogobernada de Taiwán, importa alrededor del 70 % de sus tierras raras de China, que tiene prácticamente el monopolio de su venta y procesamiento, por lo que un veto a su exportación provocaría un "daño significativo" en la economía japonesa.
Pero el alcance de las restricciones chinas es todavía ambiguo y, para Suzuki, el objetivo de Pekín es poner "presión política" sobre Tokio, no dañar al país.
El Ministerio de Comercio de China anunció el martes un veto a la exportación de productos de uso dual a Japón, con el foco puesto en los destinados al sector militar, generando una fuerte protesta por parte del Gobierno japonés, que todavía estudia si la medida incluye a las tierras raras.
El Gobierno chino actualizó el 31 de diciembre su listado de bienes considerados de uso dual, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, incorporando entre ellos cuatro elementos del grupo de las tierras raras: terbio, disprosio, lutecio y escandio.
Este viernes, el ministro de Industria japonés, Ryosei Akazawa, aseguró que su país mantiene conversaciones con los "países pertinentes", incluido Estados Unidos, al tiempo que criticó las restricciones de China, que calificó de "absolutamente inaceptables", en declaraciones recogidas por la agencia de noticias japonesa Jiji Press.
Ya que Japón mantiene acuerdos con países como Australia, Malasia o Vietnam para diversificar su adquisición de estos materiales, un veto de China no pondría en peligro el suministro del país, aunque Tokio debería pagar precios mucho más altos.
"Es un problema, pero no es algo tan crítico como solía ser", explicó Suzuki.
Las tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos que suelen encontrarse unidos en la naturaleza, con propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas, cruciales para la industria de defensa, entre otras.
China, que posee un 49 % de las tierras raras del planeta, controla también más del 70 % de la producción mundial (importando además material de minas de Birmania) y casi el 90 % de su procesamiento.
El anuncio de Pekín es el último en una serie de medidas de represalia contra Tokio después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, enfureciera a Pekín al sugerir en noviembre que Japón podría activar a su Ejército en el caso de un ataque chino contra Taiwán, que China considera parte de su territorio.
"Japón tiene pocas opciones para desescalar la situación, salvo esperar a que China determine que ya ha sido suficientemente castigado por los comentarios de Takaichi sobre Taiwán", valoró por su parte el profesor Jeffrey J. Hall, especialista en estudios japoneses en la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda.
Hall explicó que la postura de Takaichi ha recibido un gran apoyo del pueblo japonés, al tiempo que han servido para reforzar su imagen de líder conservadora, por lo que el daño económico de Pekín tendría que ser mucho más alto para presentar serios problemas a la mandataria.
China, por su parte, estaría "perdiendo un gran mercado si deja de exportar a Japón", por lo que sus autoridades podrían acabar dando marcha atrás.
En el mismo sentido, Suzuki vaticinó que las represalias de Pekín se irán "reduciendo gradualmente" hasta lograr un "aterrizaje suave".
"Si no hacemos nada y continuamos como de costumbre, China irá reduciendo poco a poco" la tensión, aseguró el experto.
Para Suzuki, la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) de 2026, que se celebrará en la ciudad china de Shenzhen a mediados de noviembre, será una fecha clave, ya que marcará el primer encuentro entre Takaichi y el líder chino, Xi Jinping, desde que comenzó el incidente.
Mientras tanto, el enfrentamiento por las tierras raras servirá para "aumentar la urgencia de Japón para encontrar y desarrollar cualquier fuente alternativa que pueda encontrar", explicó Hall, si bien algunos de estos proyectos tardarán años en materializarse y serán muy costosos.
"A largo plazo, Japón y otros países intentarán depender menos de China, pero por ahora, obtener una cantidad adecuada de tierras raras a precios razonables requiere buenas relaciones (con Pekín)", valoró el experto. EFE
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