Zagreb, 9 ene (EFE).- Las autoridades de la secesionista República Srpska (RS) de Bosnia-Herzegovina han vuelto a celebrar este viernes su fiesta nacional en desafío a los órganos centrales bosnios y a representantes internacionales, que consideran ilegal esta conmemoración.
La celebración en esa entidad, poblada mayoritariamente por serbios y una de las dos constitutivas de Bosnia-Herzegovina, empezó el jueves con diversos actos conmemorativos y de homenaje a los soldados serbobosnios que perdieron la vida en la guerra civil que enfrentó a serbios, croatas y musulmanes entre 1991 y 1995.
El alto representante internacional para Bosnia-Herzegovina, Christian Schmidt, advirtió ayer de que esta celebración incumple decisiones vinculantes del Tribunal Constitucional de Bosnia-Herzegovina y suponen un delito penal.
Para esas dos comunidades, el 9 de enero de 1992 fue el inicio de una limpieza étnica en los territorios que los serbobosnios querían reclamar para su Estado propio, separado del resto de Bosnia y unido a Serbia, según confirmó el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY).
Los líderes políticos y militares serbobosnios que crearon la RS al inicio de la guerra han sido condenados por genocidio y crímenes de guerra por la Justicia internacional.
Por parte de Serbia, asistió el primer ministro, Djuro Macut, mientras que el presidente, el nacionalista, Aleksandar Vucic, destacó en un mensaje que la fiesta es símbolo de la unidad entre Serbia y RS. EFE
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