
Durante la inauguración de la Conferencia de Embajadores celebrada en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, Pedro Sánchez resaltó la importancia de que la voz de España se escuche con claridad cuando se trata de denunciar cualquier amenaza a la integridad territorial de un Estado europeo miembro de la OTAN, citando el caso de Dinamarca. El presidente del Gobierno subrayó que no se debe permanecer en silencio ante amenazas directas o indirectas contra el Derecho Internacional, refiriéndose al reciente interés del presidente estadounidense, Donald Trump, por Groenlandia, incluyendo la posibilidad de recurrir a la fuerza militar. Estas afirmaciones marcan la postura central del Ejecutivo, que reivindica el papel de España como un actor internacional que aboga por la defensa activa de los principios democráticos y de las normas internacionales.
Según lo divulgado por Europa Press, Sánchez declaró que España se define como un país atlantista, pero dejó en claro que esto no implica una relación de sumisión hacia Estados Unidos. El jefe del Ejecutivo explicó que la política exterior española y el atlantismo deben fundamentarse en una cooperación leal y equitativa basada en objetivos compartidos, tanto para Norteamérica como para España, alejándose de cualquier forma de “vasallaje”. Sánchez defendió ante los diplomáticos que la cooperación internacional constituye la base de las relaciones exteriores y que defender los acuerdos y el cumplimiento del Derecho Internacional es esencial en el contexto actual, en el que observan desafíos al orden global basado en reglas universalmente reconocidas.
Durante un discurso que duró alrededor de 50 minutos y en el que en ningún momento mencionó expresamente al presidente de Estados Unidos, Sánchez indicó que la reciente operación militar de Washington, ejecutada el 3 de enero y con la que resultó capturado el presidente venezolano, Nicolás Maduro, constituye una “violación clara del Derecho Internacional”. Según publicó Europa Press, el presidente matizó que aunque tanto España como Estados Unidos no reconocen la legitimidad de la reelección de Maduro en 2024, la respuesta a una situación considerada ilegítima nunca debe consistir en cometer una ilegalidad. Sánchez enfatizó que “la violación del Derecho Internacional siempre es una derrota, y es una derrota fundamentalmente para las democracias, incluso allí donde no hay esa democracia, y es un peligroso precedente para la paz y la seguridad global”.
Sánchez insistió, según consignó Europa Press, en que no cabe la “tibieza” ni la ambigüedad ante intervenciones militares como la que Washington llevó a cabo en Venezuela. El presidente recordó que tampoco hubo dudas cuando España y parte de la comunidad internacional decidió rechazar la supuesta legitimidad de la victoria electoral de Maduro en las últimas elecciones presidenciales venezolanas, señalando que “por supuesto no fue tal”.
El mandatario aseguró, en línea con lo reportado por Europa Press, que España mantendrá su compromiso con la defensa del pueblo venezolano, su soberanía y el derecho a decidir su futuro democrático, sin injerencias externas. Sánchez recalcó que corresponde a los propios venezolanos definir el destino de su país. Añadió que España contribuirá activamente al proceso de transición democrática en Venezuela, apoyándose en la experiencia histórica nacional para acompañar un cambio político decidido por los propios venezolanos, no por intereses extranjeros.
A lo largo de su intervención, Sánchez reiteró que “las palabras importan” porque tienen consecuencias, pueden quebrar la confianza internacional y allanar el camino a escenarios “impensables”. Por ello, destacó la necesidad de discursos claros y de condena ante cualquier transgresión del Derecho Internacional, afirmando que España continuará pronunciándose en todos aquellos ámbitos donde se produzcan violaciones a estas normas, según enfatizó el propio presidente y de acuerdo con lo que reportó Europa Press.
Además de los ejemplos citados sobre Venezuela y Dinamarca, el presidente del Gobierno resaltó que la defensa de los valores democráticos y del orden internacional basado en reglas no admite incertidumbres ni posturas intermedias. Sánchez insistió en que las democracias deben perseverar en la defensa de la legalidad internacional como garantía para la paz global, y reiteró que responder ante la ilegitimidad con nuevas ilegalidades solo alimenta una espiral que perjudica a la comunidad internacional.
Estas declaraciones, recogidas por Europa Press, reflejan la posición oficial de España ante el actual escenario internacional y marcan una línea de actuación donde la firmeza y la claridad en la defensa del Derecho Internacional se sitúan como principios rectores de la diplomacia española.
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