Natalia Kidd
Buenos Aires, 8 ene (EFE).- El sector manufacturero de Argentina profundizó su retracción en noviembre de 2025, afectado por altos costes, la apertura de las importaciones, una demanda todavía débil y el encarecimiento del crédito, entre otros factores que preocupan a los empresarios industriales.
Según un informe publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de producción industrial manufacturero registró en noviembre pasado una caída del 0,6 % en comparación con octubre, con lo que encadenó tres meses de contracción.
De acuerdo a los datos oficiales, la actividad industrial cayó en noviembre el 8,7 % con respecto al mismo mes de 2024 y sumó así cinco meses de retracción en términos interanuales.
El descenso del 8,7 % interanual es la mayor magnitud de caída registrada desde junio de 2024.
Según los datos del Indec, entre enero y noviembre de 2025 la producción fabril acumuló un alza del 2 %.
Quince de las 16 ramas industriales incluidas en la medición oficial registraron en noviembre caídas en términos interanuales, entre las que resaltaron la producción de automóviles (-23 %), maquinaria y equipo (-17,9 %) y alimentos y bebidas (-7,8 %).
Solo creció el refino de petróleo, con un alza interanual del 6,3 %.
Según señaló en un informe la Unión Industrial Argentina (UIA, la mayor entidad empresarial del país), los datos de noviembre muestran que la actividad manufacturera "aún se encuentra estancada, en los mismos niveles del cuarto trimestre de 2024 y en torno a un 10 % por debajo de 2022 y 2023".
A falta de los datos oficiales sobre el desempeño industrial en diciembre último, de acuerdo a cálculos de consultores privados el sector habría saldado el 2025 con un leve retroceso, encadenando tres años en contracción.
En el contexto del severo ajuste puesto en marcha a finales de 2023 por el Gobierno de Javier Milei, la industria se había hundido un 9,5 % en 2024, desde una contracción del 1,8 % en 2023.
En la primera mitad de 2025 el sector manufacturero exhibió una recuperación lenta y heterogénea, de la mano de una paulatina desaceleración de la inflación.
Sin embargo, en el segundo semestre la actividad industrial se vio afectada negativamente por un estancamiento en el consumo, un crecimiento de las importaciones y un encarecimiento del crédito y de los costes de producción, entre otros factores.
"Si observamos lo que pasó en el último año en la industria, tenemos una retracción del 3 % en líneas generales, porque el sector es muy heterogéneo y hubo ganadores y perdedores", señaló a EFE José Luis Ammaturo, presidente de la firma metalúrgica Ammaturo.
El empresario, miembro de la junta directiva de la UIA, remarcó que se necesita reactivar el crédito para el consumo y la inversión y tener una política industrial "clara" que marque el rumbo del sector y las ramas competitivas que deben potenciarse.
"El Gobierno está abocado a mejorar la economía. En una economía que estaba devastada, con una inflación desbocada, era lo primero que había que hacer. Pero hay una industria que espera y necesita una acción determinada del Gobierno", sostuvo Ammaturo.
Las perspectivas para 2026 son de recuperación industrial, aunque con una heterogeneidad persistente.
"El contexto macroeconómico más estable permite ser cautelosamente optimistas. La variable a mirar será la demanda interna", indicó la consultora Orlando Ferreres.
Según señaló la firma en un informe, "si el consumo privado repunta, de la mano de una recomposición salarial, mayor confianza, y mejor acceso al crédito, podremos ver una industria más dinámica" en 2026.
"Hay mucho para hacer en este 2026 para llegar al final del año diciendo 'hemos hecho las tareas'. No esperamos un gran cambio económico, una explosión de producción. Pero si no hacemos los cambios necesarios, en vista al 2027 vamos a estar muy mal. Por eso tenemos que trabajar este año en lograr una industria mucho más productiva. Es el gran desafío de la industria argentina y también el del Gobierno", afirmó Ammaturo. EFE
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