Al menos ocho muertos y más de 50 heridos en ataques atribuidos al Ejército sirio contra la ciudad de Alepo

Más de medio centenar de personas resultaron afectadas tras bombardeos en zonas residenciales de Alepo, incidentes atribuidos a grupos armados vinculados al Gobierno que han obligado a miles de civiles a huir, denuncian autoridades kurdas y organismos internacionales

Guardar

El informe de la Defensa Civil Siria confirmó la evacuación de más de 3.000 residentes de Alepo tras los recientes bombardeos en los barrios de Sheij Maqsud y Ashrafiyé, operativos que obligaron a miles de civiles a abandonar sus hogares, según consignó la agencia estatal SANA. Este desplazamiento poblacional se produce en medio de una fuerte escalada de violencia y enfrentamientos entre grupos armados vinculados al Gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), situación que amenaza la seguridad de la población civil y complica todavía más la crisis humanitaria local.

Según informó la agencia SANA, los bombardeos sobre estos barrios dejaron un saldo de al menos ocho muertos y 52 heridos, la mayoría civiles. Organismos internacionales y autoridades kurdas responsabilizan de los ataques a facciones aliadas al Gobierno central de Damasco, señalando que las hostilidades destruyeron aproximadamente 300 viviendas y dañaron decenas de instalaciones médicas y de servicios. En un comunicado difundido en Telegram, las FDS subrayaron que los barrios afectados se trataban de zonas residenciales hasta ahora consideradas seguras. En su declaración señalaron: “Los ataques de estas facciones han causado la muerte de ocho civiles y heridas a otros 52, además de daños en al menos 300 viviendas y decenas de instituciones de servicios y médicas”. La milicia kurdo-árabe enfatizó que estos operativos constituyen “un crimen de guerra en toda regla y una violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario”.

El comunicado de las FDS responsabilizó de los bombardeos a grupos armados vinculados al Gobierno sirio. Según sus argumentos, estas facciones han estado implicadas en masacres pasadas, como las documentadas en Sueida y la costa siria, y nunca integraron proyectos nacionales, sino que acumulan antecedentes de abusos y delitos contra la población civil. Además, las FDS acusan al Ministerio de Defensa de Damasco de proporcionar “cobertura y respaldo directo” a estos grupos, señalando que la complicidad del Gobierno los hace responsables política, moral y legalmente de lo ocurrido, una acusación que, según detalló el medio, no ha recibido respuesta estatal concreta.

De acuerdo con SANA, ante la gravedad de la situación, miles de civiles abandonaron sus viviendas utilizando los puestos de control de Auarid y Zuhur, tras lo cual las autoridades los trasladaron a refugios temporales habilitados ante la emergencia. Mientras las Fuerzas Democráticas Sirias insistieron en que los ataques partieron de las filas progubernamentales, la agencia oficial SANA indicó que algunos de los bombardeos correspondieron también a acciones de las FDS. El Ministerio del Interior sirio señaló que tres miembros de las Fuerzas de Seguridad Interna resultaron heridos durante ataques atribuidos a la milicia kurdo-árabe, acusando a las FDS de atacar a los agentes encargados de escoltar la evacuación de civiles. El miércoles, Damasco declaró a Sheij Maqsud y Ashrafiyé como “objetivos militares legítimos”.

La tensión política y militar entre el Gobierno sirio y las fuerzas kurdo-árabes ha alcanzado un nuevo nivel tras el estancamiento de las negociaciones mantenidas el fin de semana, que pretendían lograr un acuerdo para la integración de las FDS en estructuras estatales y definir el papel de las autoridades kurdas semiautónomas. Según informó SANA, en los días previos Damasco denunció la muerte de cuatro personas —un militar y tres civiles— en ataques presuntamente lanzados por las FDS contra la ciudad de Alepo. Por su parte, la milicia kurda informó sobre otros cuatro fallecidos y 30 heridos a consecuencia del fuego de artillería por parte de facciones leales al Gobierno.

Documentos oficiales presentados por ambos bandos han mostrado la dificultad para establecer una tregua duradera y desarrollar un proceso de integración estable. En marzo, el líder de las FDS, Mazloum Abdi, y el presidente de transición sirio, Ahmed al Shara, habían suscrito un acuerdo que contemplaba tanto la reintegración de instituciones civiles y militares en territorios kurdos bajo la autoridad estatal como un alto el fuego a escala nacional. Sin embargo, el estancamiento en las conversaciones posteriores y la persistencia de disputas en torno al proceso han impedido su aplicación, apuntó SANA.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó su alarma por las muertes resultantes de estos enfrentamientos y transmitió su preocupación ante la retórica hostil que rodea la actualidad en Alepo. De acuerdo con declaraciones de su portavoz, Stéphane Dujarric, reproducidas por SANA, “es necesario alcanzar un acuerdo entre el Gobierno y las FDS para poner a las fuerzas de seguridad bajo un mando unificado que represente al Estado sirio, un Estado en el que todos los sirios, independientemente de su religión, su origen étnico o cualquier otra condición, se sientan seguros y protegidos por ese Estado”.

La situación en Alepo refleja el contexto más amplio de la crisis siria tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024, acontecimiento que desató una reevaluación del futuro político y administrativo del territorio. La falta de avances en la integración de las fuerzas armadas y las estructuras administrativas kurdas en el sistema estatal sirio avivó el malestar y las hostilidades, con consecuencias directas para la población civil, tal como consignó la agencia SANA. Las constantes disputas sobre el proceso de integración han hecho inviable hasta ahora la materialización del acuerdo firmado por ambas partes, manteniendo viva la incertidumbre respecto al futuro inmediato de la ciudad y de las comunidades afectadas por este conflicto.