Más de 33,4 millones de peregrinos viajan a Roma por el Jubileo de la Esperanza

Casi 34 millones de fieles de 185 países participaron en la celebración más multitudinaria del Año Santo, que culmina con la clausura de la Puerta Santa y una movilización inédita de voluntarios, policías y personal sanitario en la capital italiana

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El evento de jóvenes celebrado en Tor Vergata durante el Año Santo quedará como uno de los acontecimientos más significativos tanto para Roma como para la Iglesia, según palabras del alcalde de la ciudad, Roberto Gualtieri. La capital italiana recibió un total de 33.475.369 peregrinos procedentes de 185 países entre el 24 de diciembre de 2024 y el lunes 5 de enero de 2026, con motivo del Jubileo de la Esperanza, una celebración inaugurada por el Papa Francisco y que concluirá el martes 6 de enero, con el cierre de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro a cargo del Papa León XIV. Así lo informó la organización del Jubileo en una rueda de prensa encabezada por Rino Fisichella, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización del Vaticano y principal responsable del evento, según consignó el medio.

El Vaticano, a través de Rino Fisichella, precisó que la asistencia total, cercana a los 34 millones, refleja la dimensión internacional y el alcance del Jubileo. Los italianos representaron más del 36% de todos los peregrinos, mientras que Europa en su conjunto fue el origen del 63% de los asistentes. América del Norte aportó el 16,54% y América del Sur el 9,44%. Así, Roma sirvió de punto de reunión para visitantes provenientes de todos los continentes, lo que puso a prueba la infraestructura y la capacidad organizativa de la ciudad.

Según reportó la fuente, la dimensión espiritual constituyó el eje central del Jubileo. Fisichella subrayó que "la dimensión espiritual, que es el fundamento del Jubileo, ha permitido ver a un pueblo en camino, con un profundo deseo de oración y conversión". Además, detalló que tanto las Basílicas papales como centros de oración históricos, entre ellos la Escalera Santa, recibieron cifras de asistencia sin precedentes. El número de confesiones registradas aumentó de forma notoria, y la celebración dedicada al perdón pleno —la indulgencia— se extendió a toda la comunidad de fieles, según detalló el propio Fisichella.

En el aspecto logístico y de servicios, la organización del Jubileo requirió una movilización sin precedentes. Según destacó el Vaticano, 5.000 voluntarios ofrecieron apoyo durante todo el Año Santo, sumados a otros 2.000 miembros de la Orden de Malta que realizaron tareas de primeros auxilios en las cuatro Basílicas papales principales. Esta red de apoyo permitió atender a la afluencia masiva de peregrinos y visitantes, garantizando tanto la seguridad como la atención sanitaria.

En otra intervención durante la rueda de prensa, Alfredo Mantovano, subsecretario de Estado de la Presidencia del Consejo de Ministros italiano, explicó el denominado "método Jubileo". Mantovano expuso que la administración estatal debió coordinar —y no dirigir— las diferentes áreas implicadas, destacando la importancia de la cooperación entre instituciones para evitar duplicidad de esfuerzos y alcanzar soluciones eficaces. Según sus palabras, el modelo de coordinación implementado permitió modificar dinámicas administrativas y abordar los desafíos con mayor agilidad, sin que ningún sector se apropiara individualmente de los resultados colectivos.

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, en su condición de comisario extraordinario del Gobierno para el Jubileo, aseguró que la llegada de millones de peregrinos no afectó la capacidad de la ciudad para atender simultáneamente el turismo regular y las necesidades de los ciudadanos. Según su declaración difundida por la fuente, el Jubileo incluso actuó como un motor impulsor para la ciudad, permitiendo la ejecución de múltiples servicios y eventos sin perjuicio del funcionamiento habitual de la urbe.

La región del Lacio también enfrentó exigencias extraordinarias relacionadas con la atención de emergencias médicas. De acuerdo con lo revelado por Francesco Rocca, presidente de la Región, el servicio de urgencias 118 realizó durante el Jubileo un total de 580.000 intervenciones, cifra que representa 40.000 actuaciones más que el año anterior. Esta estadística refleja la presión adicional sobre los servicios de salud y la magnitud del operativo desplegado para dar respuesta a emergencias vinculadas al flujo inusual de visitantes.

En lo que respecta a la seguridad en la capital italiana, el prefecto de Roma, Lamberto Giannini, explicó que el enfoque aplicado por las fuerzas del orden priorizó la prevención por encima de la militarización. Giannini apuntó que la estrategia perseguía transmitir tanto seguridad como serenidad, acciones que buscaron garantizar un clima adecuado para la realización de las celebraciones y el tránsito de los peregrinos.

El Jubileo de la Esperanza quedará registrado como una de las mayores movilizaciones de personas en la historia reciente de Roma, con cifras que reflejan la magnitud de la convocatoria y la capacidad organizativa de la ciudad y el Vaticano, según reportó el medio. La clausura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro simbolizará el cierre de este año y medio de celebraciones, oración y actividades multitudinarias que transformaron la capital italiana en un centro de espiritualidad y encuentro global.