Checo Pérez: "Ser compañero de Verstappen es el peor trabajo que hay en la Fórmula 1"

El mexicano reveló desafíos y tensiones al compartir escudería con el neerlandés en Red Bull, asegurando que el equipo siempre priorizó a su estrella y que cualquier resultado creaba conflictos internos que complicaban aún más su permanencia

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Sergio 'Checo' Pérez aseguró que cualquier intento de sobresalir frente a Max Verstappen dentro de la escudería Red Bull generaba un clima de tensión tal que su permanencia en el equipo resultaba cada vez más complicada. Según informó el medio que reprodujo sus declaraciones en el pódcast de Oso Trava, 'Cracks Podcast', el piloto mexicano explicó que el ambiente se volvía problemático sin importar el rendimiento: "Si yo era más rápido que Max, era un problema. Si yo era más lento que Max, también era un problema, todo era un problema", sostuvo Pérez sobre su experiencia durante las cuatro temporadas que compartió con el neerlandés en Red Bull. Estas palabras revelan un trasfondo de constantes dificultades que, por su propio testimonio, hicieron del papel de compañero de Verstappen la tarea más desafiante que ha conocido dentro de la Fórmula 1.

De acuerdo con el contenido recogido por el medio, Pérez relató cómo el proyecto deportivo de Red Bull estaba enfocado por completo en Verstappen, actual tetracampeón mundial. El mexicano recordó que al integrarse al equipo, tuvo una conversación directa con Christian Horner, entonces director de la escudería, quien fue claro respecto a las prioridades de la organización: "Mira, nosotros vamos a correr con dos coches porque tenemos que correr con dos coches, pero este proyecto ha sido creado para Max. Max es nuestro talento", citó Pérez a Horner. Según publicó la fuente, Pérez interpretó que dicha estructura dejaba poco margen para el desarrollo propio y reforzaba que cualquier avance favorecía siempre al piloto neerlandés.

En este sentido, el piloto mexicano refirió que durante una etapa previa, cuando aún no llegaban mejoras técnicas al monoplaza, se sentía competitivo y en ocasiones, más rápido que Verstappen durante las sesiones de simulador. "En ese momento, yo me acuerdo que desde el simulador era más rápido que Max, llegaba a los fines de semana pensando en ganar la carrera... y todo llegaba en automático", sostuvo en el citado pódcast. Sin embargo, precisó que la llegada de evoluciones al monoplaza marcó el principio de los mayores retos para él en pista. Según detalló el medio, Pérez expuso que las modificaciones técnicas siempre seguían una dirección que se ajustaba al estilo de Verstappen. "Cuando llegan las mejoras hay una dirección muy clara en la que se tiene que ir el equipo, y ahí es donde yo empiezo a tener problemas, porque el coche ya no sé qué me va a hacer en la curva", describió Pérez, quien afirmó que, a partir de ese momento, comenzó a perder confianza y a enfrentar incidentes y accidentes por la falta de control absoluto sobre el monoplaza.

Pérez subrayó que la compleja dinámica interna de Red Bull no solo le dificultó adaptarse a los constantes cambios técnicos, sino que incrementó la presión psicológica en cada fin de semana de Gran Premio. Según consignó la fuente, declaró que estar siempre en comparación con Verstappen, sumado a la atención exclusiva que recibía su compañero, convirtió su puesto en la escudería en una de las posiciones más difíciles del deporte. Al referirse al clima general, recalcó: "El peor trabajo que hay en la Fórmula 1 es ser compañero de Verstappen en Red Bull, pero muy lejos". Estas expresiones, vertidas en un espacio público como el pódcast, reflejan la percepción de que el sistema de trabajo del equipo colocó barreras adicionales para cualquier piloto que no fuese el señalado como eje del proyecto.

El medio también incluyó las declaraciones de Pérez durante su despedida de la escudería. Detalló una conversación con Horner en la que manifestó sus dudas respecto al futuro de la estructura cuando otros pilotos ocuparan su plaza. "En mi despedida le dije (a Horner) 'Christian, ¿qué vas a hacer cuando no funcione con Liam -Lawson?', y me dijo 'está Yuki'. '¿Y qué vas a hacer cuando no funcione Yuki?', 'tenemos muchos pilotos', y le digo 'pues los vas a usar a todos', y me dice 'sí, ya lo sé'", relató Pérez, ilustrando lo rotativo del segundo asiento y la dificultad para consolidarse en ese lugar en la escudería austriaca.

Durante la entrevista difundida, Pérez recalcó que la presión no solo provenía de la exigencia deportiva, sino de la constante percepción de ser considerado prescindible dentro de los planes de Red Bull. Los testimonios recogidos por el medio resaltan cómo la gestión de talento en la escudería dejaba en desventaja a quienes no estaban en el eje principal del proyecto, conforme a las palabras del propio piloto.

El regreso del mexicano a la Fórmula 1 en 2026, ahora con la estructura de Cadillac, representa para Pérez la oportunidad de reiniciar su carrera en un entorno diferente al que experimentó con Red Bull. Según recordó el medio, sus vivencias dentro de la escudería austriaca dejan en evidencia los desafíos que enfrentan los pilotos cuando el equipo prioriza de manera explícita a una de sus figuras, y las dificultades que esto genera para quienes ocupan un segundo plano.