Hamás no ve "indicios positivos" de un avance para crear una fuerza internacional en Gaza

El portavoz del grupo islámico acusó a Israel de obstruir la implementación del plan avalado por Washington y advirtió que cualquier presencia internacional sólo será aceptada si no interviene en asuntos internos palestinos, exigiendo garantías norteamericanas

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Las conversaciones celebradas en Miami entre delegaciones de Estados Unidos, Egipto, Qatar y Turquía sobre el desarrollo del acuerdo para la Franja de Gaza fueron consideradas como avanzadas por Hamás, aunque el propio grupo islámico subrayó que la evolución hacia una siguiente etapa depende de nuevas garantías estadounidenses y de la capacidad de Washington para ejercer presión sobre el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según informó el diario palestino ‘Filastín’, afín al grupo, el portavoz de Hamás, Basem Naim, remarcó que mientras se reconoce que la primera fase del acuerdo ha progresado de forma constructiva, Israel ha obstaculizado la implementación de medidas posteriores contempladas en el plan.

De acuerdo con lo publicado por ‘Filastín’, Hamás alertó sobre la falta de señales positivas respecto a la formación de una fuerza internacional destinada a estabilizar la situación en la Franja de Gaza, un punto que figura en la segunda fase del plan respaldado por el presidente estadounidense, Donald Trump. Basem Naim señaló que el principal escollo para aplicar esa fase radica en la exigencia de que Israel retire completamente sus fuerzas del enclave palestino, reabra los pasos fronterizos y dé inicio a un proceso de reconstrucción. "Tratan de obstaculizar el siguiente paso porque requiere la retirada completa de sus fuerzas, la apertura de los pasos fronterizos y el inicio del proceso de reconstrucción", sostuvo el portavoz durante la entrevista.

En declaraciones recogidas por el citado medio, Naim también acusó a Israel de incumplir los compromisos adquiridos en la primera etapa del acuerdo, a pesar de que la otra parte –presumiblemente Hamás y las autoridades palestinas– se ha adherido a sus obligaciones. "La ocupación sigue violando todas las cláusulas relacionadas con la primera fase del acuerdo y socava cualquier avance mientras la otra parte sigue cumpliendo sus obligaciones a pesar de las graves violaciones en las que incurre (Israel)", declaró Naim.

El portavoz se refirió además a las posibles funciones de una fuerza internacional en Gaza, en caso de que llegara a desplegarse. Destacó que Hamás solo aceptará una misión extranjera con atribuciones muy limitadas y sin capacidad para intervenir en asuntos internos palestinos. Naim explicó: "Cualquier fuerza que sea desplegada en Gaza debe tener un papel limitado, que incluya la supervisión del alto el fuego y cualquier medida para evitar un aumento de la violencia, pero no debe interferir en los asuntos internos palestinos".

Basem Naim enfatizó que cualquier avance hacia la segunda fase del plan depende no solo de la presión internacional sobre el gobierno israelí, sino también de la existencia de garantías claras por parte de Estados Unidos. “Es necesario avanzar hacia la segunda fase, pero todo esto depende de las garantías de Estados Unidos y de su capacidad de respuesta a la hora de presionar al líder de la ocupación israelí, Benjamin Netanyahu, y su Gobierno fascista”, puntualizó.

Durante la entrevista con ‘Filastín’, Naim también se refirió al trabajo que desde agosto de 2014 lleva a cabo Hamás junto con otras partes para la formación de un comité de tecnócratas, una estructura que busca limitar las filiaciones políticas y tiene como marco de referencia una sugerencia realizada por Egipto. Este proceso ha contado con reuniones y contactos que el portavoz describió como “positivos” entre los actores implicados. La única condición que Hamás establece es que la administración de Palestina permanezca exclusivamente en manos palestinas. “Llevamos desde agosto de 2014 trabajando en la formación de un comité de tecnócratas con pocas afiliaciones políticas, tal y como sugirió Egipto”, indicó Naim.

Respecto a la posible injerencia internacional, el portavoz de Hamás fue enfático: “No vamos a aceptar ningún guardián o ninguna influencia externa sobre nuestros asuntos”. Expresó que cualquier fuerza extranjera que eventualmente ingrese a la Franja de Gaza deberá satisfacer la demanda de neutralidad y limitarse a funciones de supervisión del alto el fuego y prevención de incidentes violentos, excluyendo cualquier intervención en la gobernanza local.

El medio ‘Filastín’ detalló también que, a juicio de Hamás, Israel persiste en bloquear el avance del proceso de paz al mantener su presencia militar y cerrar los accesos a Gaza. Este enfoque, según la organización, choca con los requerimientos expresados en los borradores de la segunda fase del plan apoyado por Washington.

A lo largo de las recientes negociaciones multilaterales, Estados Unidos ha presentado su apoyo a una fórmula de estabilización de la zona que implicaría la participación internacional en tareas de supervisión y control, aunque la articulación precisa de esta fuerza y su margen de acción constituyen punto de desacuerdo para Hamás y otras facciones palestinas. El portavoz insistió en la necesidad de que cualquier acuerdo obtenga garantías sólidas que certifiquen el cumplimiento de los compromisos por parte de todas las partes involucradas.

El proceso de reconstrucción, la apertura de los pasos fronterizos de Gaza y el retiro militar israelí aparecen como demandas fundamentales en las declaraciones de Hamás recogidas en ‘Filastín’. Estas condiciones, sostiene el grupo, resultan imprescindibles para materializar cualquier tipo de acuerdo internacional que pretenda implementarse durante la segunda fase del plan.

El diario reportó que durante las negociaciones del pasado viernes en Miami se analizaron mecanismos para asegurar el avance hacia una transición en Gaza, aunque la resolución de los puntos pendientes continúa siendo objeto de tensiones. Hamás mantiene su postura de que solo aceptará una presencia internacional claramente limitada y que cualquier intento de implicación en la administración local será rechazado, en línea con la afirmación de que los propios palestinos deben ser quienes gobiernen Palestina.