
Durante una comparecencia en Mar-a-Lago, en Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que en Colombia existen al menos tres fábricas de cocaína, cuya ubicación sería conocida por autoridades estadounidenses. A partir de esta afirmación, Trump lanzó una advertencia directa al mandatario colombiano, Gustavo Petro, al señalar: “Más le vale cerrar esas fábricas de cocaína”, responsabilizando a Colombia de la producción y el envío de la droga hacia territorio estadounidense. El jefe de Estado norteamericano describió a Petro como un “tipo muy, muy malo” y un “alborotador”, reforzando así una postura de tono elevado frente al gobierno de Bogotá. Estas declaraciones tuvieron lugar ante la prensa, en una rueda de prensa convocada expresamente en su residencia privada.
Según informó el medio que reportó las palabras de Trump, el mandatario mencionó que Petro “no es amigo de Estados Unidos” y advirtió que “más le vale andarse con cuidado porque tiene fábricas de droga”. Las expresiones del presidente estadounidense llegan en un contexto en el que acusa directamente al gobierno colombiano de tolerar y permitir la existencia de infraestructuras de producción de cocaína. Trump sostuvo que Colombia “fabrica cocaína (…) y la envía a Estados Unidos”, responsabilizando así a la administración de Petro por la continuidad de la cadena del narcotráfico en la región.
De acuerdo con lo publicado por la fuente, no se trata de la primera ocasión en la que Trump realiza señalamientos públicos de esta naturaleza en contra del presidente indígena colombiano. La semana anterior, el líder estadounidense ya había anticipado que Petro sería el “siguiente” presidente en su lista de mandatarios bajo presión por parte de la Casa Blanca, luego de la ofensiva discursiva que sostiene actualmente contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, en el marco de su política antidrogas.
El medio detalló que, durante el encuentro con la prensa, Trump distinguió entre la administración de Petro y el pueblo colombiano, del que afirmó: “Amo al pueblo colombiano, son gente estupenda, enérgica, inteligente, genial”. Por contraste, insistió en calificar a Petro de forma negativa y en asociarlo directamente con la presunta permisividad del narcotráfico que afecta a Estados Unidos.
En cuanto a las reacciones del gobierno colombiano, la fuente relató que Petro ha respondido en diversas ocasiones criticando las acciones del Ejército estadounidense en operaciones contra presuntas “narcolanchas” en aguas del Caribe y el Pacífico. Según publicó el medio, estas ofensivas han causado más de cien víctimas mortales, lo que ha motivado a Petro a solicitar la intervención de un relator especial de las Naciones Unidas para las regiones del Pacífico y el Caribe, con el objetivo de investigar presuntas violaciones de derechos humanos atribuibles a Washington en el contexto de la lucha contra las drogas.
Trump, según consignó la fuente, vinculó la postura de su política antidrogas en el extranjero no solo a acciones militares y presiones diplomáticas, sino también a un discurso que endurece el trato con mandatarios a quienes considera no alineados con los intereses estadounidenses en la materia. Durante su declaración, el presidente norteamericano reiteró que Bogotá debía tomar medidas decisivas para terminar con la fabricación de drogas ilícitas y advirtió sobre posibles consecuencias si no se realizan cambios en la política colombiana al respecto.
La disputa entre ambos gobiernos, según detalló el medio, se inscribe en un contexto más amplio de tensiones diplomáticas por las estrategias de combate al narcotráfico en el hemisferio, así como por las acusaciones mutuas entre gobiernos latinoamericanos y Washington por la forma de abordar el fenómeno de las drogas, sus causas y sus consecuencias sociales y humanitarias.
Petro, según publicó la fuente, ha planteado ante instancias internacionales sus quejas por la militarización de la lucha antinarcóticos y por los impactos en la población civil que generan estas operaciones, señalando que las medidas de fuerza pueden derivar en vulneraciones a los derechos humanos y en afectaciones para comunidades costeras y rurales en diversas áreas del Caribe y el Pacífico.
En las declaraciones recogidas por el medio, Trump destacó que el gobierno de Bogotá debía responder directamente a los señalamientos y supervisar las actividades relacionadas con la producción de cocaína, alertando que Estados Unidos cuenta con información precisa sobre las instalaciones principales donde se elabora la droga. Al insistir en la necesidad de un cierre de estas fábricas, el mandatario norteamericano dejó entrever la posibilidad de actuaciones futuras en caso de que sus demandas no sean atendidas.
Las tensiones expresadas en los últimos días reflejan la persistente preocupación de la administración estadounidense por el flujo de drogas que impacta el mercado interno y por el rol que atribuyen a gobiernos de la región en el combate o la tolerancia del fenómeno. Al mismo tiempo, según el medio, el desacuerdo con Colombia ocurre en sintonía con las críticas lanzadas contra otros países de América Latina en el marco de la política exterior y de seguridad aplicada por Washington en los últimos años.
Las posiciones encontradas en torno a la estrategia antidrogas y su impacto sobre la seguridad, la política y los derechos de los habitantes del continente continúan generando declaraciones cruzadas entre las administraciones involucradas, sin que al cierre de las declaraciones públicas existieran anuncios de mecanismos formales de diálogo para superar las diferencias expuestas en este nuevo intercambio.