
La Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) recordó que las instituciones electorales de Honduras están obligadas constitucionalmente a certificar el resultado de las elecciones presidenciales antes del 30 de diciembre, asegurando el pleno respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. En este contexto, la organización emitió un llamado urgente a las autoridades encargadas del conteo de votos para que concluyan el proceso lo más pronto posible, guiándose estrictamente por la ley y ofreciendo garantías a todos los actores políticos y sociales. Paralelamente, la situación electoral hondureña atrajo la atención de Estados Unidos, que manifestó su preocupación sobre posibles retrasos o interferencias en la finalización del escrutinio.
Según consignó el medio, el Departamento de Estado estadounidense, a través de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, exhortó el lunes a las autoridades de Honduras a culminar el conteo oficial de las elecciones presidenciales celebradas el 30 de noviembre. Washington advirtió que cualquier intento de obstrucción al funcionamiento del Consejo Nacional Electoral (CNE) acarrearía consecuencias, sin especificar la naturaleza de las mismas. El mensaje, difundido públicamente en la red X, resaltó la trascendencia de que los responsables cumplan con sus funciones dentro de los plazos establecidos, con el objetivo de posibilitar la proclamación oficial de los resultados electorales.
El gobierno estadounidense calificó de “profundamente problemático” que algunos partidos políticos y candidatos dificulten la evolución del proceso electoral, según detalló el medio. Este señalamiento se dirigía especialmente a sectores que estarían generando retrasos o incertidumbre en el escrutinio de votos. Además, la comunicación subrayó que la sociedad hondureña ha esperado bastante tiempo por los resultados finales y enfatizó que “se merece un proceso en tiempo, transparente y creíble”.
En paralelo, la OEA, a través de un comunicado firmado por su secretario general, Albert Ramdin, instó a los actores políticos hondureños a comportarse con “responsabilidad y respeto por la voluntad popular”, subrayando la importancia de garantizar la estabilidad y la paz ciudadana en todo el territorio. Ramdin reiteró el pedido de celeridad para la conclusión del cómputo, recordando que la certificación de resultados forma parte de las obligaciones constitucionales de las autoridades electorales.
El CNE de Honduras ha avanzado en el recuento de cerca de 2.800 actas que presentaban inconsistencias, en un proceso que se lleva a cabo en el Centro Logístico Electoral, situado en el Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop) de Tegucigalpa. Según publicó el medio, la página oficial del CNE indicaba que el 96,33% del escrutinio ya se encontraba completado. En ese punto del conteo, el candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura, lideraba con el 39,27% de los votos, mientras Salvador Nasralla, representante del Partido Liberal, alcanzaba el 38,2%.
El escrutinio se realiza en presencia tanto de observadores hondureños como internacionales, lo que busca garantizar la transparencia y legitimidad del proceso. El medio detalló que la vigilancia de estos actores resulta clave en el actual contexto de tensiones y llamados a la responsabilidad institucional. Conforme a la información facilitada, la presión de organismos multilaterales y gobiernos extranjeros responde a la necesidad de preservar la estabilidad democrática ante una coyuntura electoral percibida como tensa e incierta.
La actuación del CNE continúo enfocada en procesar las actas pendientes mientras las expectativas de la población y la comunidad internacional persistieron respecto a la conclusión ordenada y transparente del proceso. De acuerdo con el mismo medio, las autoridades hondureñas enfrentaron el desafío de garantizar que la última etapa del escrutinio quedara libre de interferencias o demoras, en consonancia con los estándares democráticos que reclamaron tanto Washington como la OEA.
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