Bruselas espera luz verde "cuanto antes" de los 27 para firmar el acuerdo con Mercosur a "comienzos de enero"

La Comisión Europea intensifica gestiones con países con reservas, buscando alcanzar consenso en semanas para cerrar un tratado considerado estratégico, tras verse frustrada la firma prevista y pese a persistentes dudas de Francia e Italia

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El retraso en la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha generado la solicitud de algunos Estados miembro para contar con un plazo adicional que permita examinar en detalle tanto las aclaraciones proporcionadas por la Comisión Europea como las salvaguardas y medidas de acompañamiento asociadas. De acuerdo con lo reportado por Europa Press, la imposibilidad de firmar el tratado en la fecha inicialmente prevista ocurrió después de que el Ejecutivo francés mantuviera su negativa y el gobierno italiano pidiera más tiempo para votar el mandato necesario que habilitara el desplazamiento de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, a la cumbre de Mercosur en Brasil. Esta cita estaba pensada para la firma del acuerdo en presencia del presidente del Consejo Europeo, António Costa, hecho que habría permitido la puesta en vigor provisional del pacto a inicios de 2026, en espera de su ratificación definitiva.

Según informó Europa Press, la Comisión Europea, liderada por el equipo de Ursula von der Leyen, continúa desplegando contactos diplomáticos con los gobiernos nacionales que aún expresan reservas, con la finalidad de alcanzar una aprobación mayoritaria “cuanto antes” entre los veintisiete Estados miembro, lo que abriría la puerta a la firma formal del tratado a comienzos de enero próximo. El portavoz comercial del organismo comunitario, Olof Gill, declaró ante periodistas que, aunque persisten “retos considerables” en esta fase final, un breve aplazamiento resultaría asumible si garantiza la firma definitiva del acuerdo.

Europa Press detalló que, durante los últimos días, la Comisión Europea intensificó los esfuerzos para disipar las dudas de los países más reticentes. Además del caso de Francia e Italia, Polonia y otras naciones han expresado reservas, aunque la estructura legal de la Unión Europea exige solo una mayoría cualificada para la aprobación definitiva, no la unanimidad. De acuerdo con el procedimiento legal expuesto por Europa Press, el rechazo de Francia, acompañado de Polonia y otros Estados con reticencias, no alcanzaría para bloquear el acuerdo, pero una abstención formal por parte de Italia podría facilitar la conformación de una minoría que haga inviable su avance.

Entre los puntos discutidos, según consignó Europa Press, figuran salvaguardas adicionales pactadas en días previos por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, dirigidas a reforzar la vigilancia sobre sectores del mercado potencialmente afectados. Estas salvaguardas habilitarán la apertura de investigaciones por parte de las autoridades europeas, en caso de identificarse perturbaciones severas como caídas considerables en los precios y notorios incrementos en las importaciones de productos sensibles para la economía regional. Gill aseguró que estos instrumentos buscan servir de protección para productores y consumidores europeos frente a posibles desequilibrios derivados de la apertura comercial.

De acuerdo con Europa Press, la Comisión Europea también ha avanzado en estrechar los controles aduaneros tanto dentro del mercado comunitario como en los países exportadores integrantes de Mercosur. El objetivo reside en garantizar que las mercancías que crucen las fronteras europeas cumplan con las exigencias fitosanitarias ya exigidas a todos los productos importados en la Unión Europea. Además, el concepto conocido como “cláusulas espejo”, que prevé la obligación para terceros países de cumplir requisitos similares a los europeos en materia productiva, ya figura en la agenda futura. Según Gill, la introducción de estas cláusulas depende de una evaluación de impacto cuyos resultados están previstos para el verano de 2026, por lo que su implementación formará parte de un proceso a más largo plazo.

Europa Press apuntó que la Comisión Europea, como institución responsable de la política comercial de la Unión, sostiene que el principal texto del acuerdo con Mercosur no será reabierto ni renegociado, centrándose las negociaciones actuales en la elaboración de instrumentos complementarios que no alteren los compromisos ya acordados con los países sudamericanos. Las conversaciones actuales buscan precisar el alcance de las medidas de acompañamiento y los procedimientos de activación de salvaguardas, así como ampliar los mecanismos de fiscalización para asegurar que las importaciones estén plenamente alineadas con los estándares de calidad y seguridad exigidos por las normativas europeas.

La agencia Europa Press recordó que el proceso de negociación entre la Unión Europea y Mercosur se ha extendido por más de 26 años, con sucesivos intentos fallidos y etapas de congelamiento, hasta alcanzar el texto definitivo presentado ahora para ratificación. Según Gill, las instancias finales suelen implicar dificultades mayores, pero manifestó su confianza en que “hay un sentido de urgencia y estamos muy cerca de la línea de meta”. El portavoz insistió en la existencia de un apoyo mayoritario al pacto dentro de los veintisiete gobiernos, quienes consideran que el acuerdo, en caso de concretarse, generará impactos económicos, diplomáticos y geopolíticos para la Unión.

El medio Europa Press subrayó que la puesta en marcha provisional del tratado podría ocurrir a inicios de 2026, ya que tras la firma formal sólo restaría completar el trámite de ratificación por parte de los Estados miembro, que permitirá la entrada en vigor total del acuerdo. Mientras tanto, la Comisión Europea mantiene el diálogo con las capitales que resisten o piden garantías adicionales, reiterando que las medidas de ajuste en debate afectan únicamente a la aplicación interna en la Unión y no modifican la letra del tratado pactado con Mercosur. Las autoridades comunitarias aseguran que, una vez activados los instrumentos de control y protección, la Unión contará con la capacidad de reaccionar frente a desajustes en el mercado y en sectores productivos vulnerables.

Según publicó Europa Press, el acuerdo con Mercosur permanece calificado por las instituciones europeas como estratégico dentro de la política comercial exterior del bloque. El desenlace del proceso depende ahora de la voluntad de los gobiernos nacionales para resolver las preocupaciones planteadas y avanzar en la aprobación requerida. El trabajo diplomático de las próximas semanas, orientado a vencer los últimos bloqueos, resultará determinante para cristalizar la firma inicial del acuerdo en la fecha tentativa proyectada por el Ejecutivo comunitario.