Ana Obregón, nerviosa, se desmarca de Epstein y desvela su deseo para 2026

Ante la reciente investigación internacional en la que aparece su nombre, la actriz española descarta cualquier nexo económico y personal con Jeffrey Epstein, se declara víctima de rumores y manifiesta su prioridad absoluta: la salud de su círculo más próximo

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Durante un acto celebrado por la Fundación Aless Lequio, en el que Ana Obregón entregó 50.000 euros destinados a la investigación del Sarcoma de Ewing, la actriz y presentadora española reafirmó su decisión de apartarse del foco mediático originado por la cobertura que la involucra en el caso Jeffrey Epstein. The New York Times publicó que el nombre de Obregón figura en una investigación periodística internacional, lo que desencadenó una oleada de preguntas y solicitudes de aclaraciones por parte de la prensa.

La información difundida por The New York Times señala que en la década de los ochenta existió una relación de amistad entre Ana Obregón y Jeffrey Epstein, sugerencia que suscitó especulaciones respecto al posible origen común entre el patrimonio del magnate y la familia Obregón. Según el reportaje, también se examina la hipótesis de que la fortuna inicial de Epstein haya contado con vínculos con el entorno familiar de la actriz española. Frente a estos planteamientos, Obregón manifestó de forma enfática su rechazo a cualquier tipo de nexo económico o personal más allá de la etapa en la que residió en Estados Unidos.

Tal como precisa The New York Times, la propia Ana Obregón había aludido en sus memorias a una amistad platónica con Epstein, retratándolo como un hombre distante y caballeroso durante los dos años en los que ella buscó oportunidades laborales en suelo estadounidense. En esos relatos, la actriz describía gestos cotidianos de Epstein, como invitarla a desayunar en la Quinta Avenida de Nueva York a bordo de un Rolls Royce. A pesar de esas referencias, Obregón negó cualquier implicación económica o la existencia de un vínculo superior a la amistad relatada en su biografía publicada hace varios años.

Ana Obregón, en declaraciones recogidas por The New York Times, enfatizó su incomodidad ante la persistencia de la prensa por asociarla con lo que llamó “un depravado de esa magnitud”. Según consignó este medio, expresó: “Debo tener un imán para rodearme de polémicas, no sé por qué, con la buena gente que soy. Ojalá saliera el New York Times diciendo que el padre de Aless Lequio y yo hacemos una labor filantrópica de ayudar a los demás”. Esas palabras ilustran el desgaste y el malestar evidenciados por la actriz en los encuentros recientes con los medios de comunicación.

Durante una caminata por el barrio de Salamanca, acompañada de su representante y amiga Susana Uribarri, la actriz reiteró repetidas veces que no agregaría ninguna nueva declaración: “Yo ya he dicho todo lo que tenía que decir. Que es que no voy a decir nada, de verdad. Que no voy a decir nada, de verdad que no, ya está dicho todo”. La negativa de Obregón a ampliar comentarios ha persistido, mientras insistía en que toda afirmación respecto a una supuesta relación financiera de Epstein con la familia Obregón carece de fundamento. “Todo es mentira”, aclaró, refutando la versión sobre el origen del patrimonio del financiero estadounidense.

La representante Susana Uribarri, quien intervino en apoyo a la actriz y cuyas declaraciones fueron referenciadas por The New York Times, ratificó que, en base al testimonio de Obregón, jamás existió una relación con Epstein y lamentó que la artista se haya visto expuesta por una polémica vinculada a hechos pasados y ajenos a su voluntad. Diversos medios han replicado el malestar de Obregón ante la presión mediática y el deseo de preservar tanto su integridad personal como la de sus allegados.

De acuerdo con las publicaciones de The New York Times, Ana Obregón ha centrado todos sus esfuerzos en evitar que los rumores y las noticias sobre su supuesta conexión con Epstein condicionen su día a día o impacten negativamente a su familia. La actriz ha señalado insistentemente que su prioridad absoluta consiste en el bienestar de sus seres queridos, con especial atención en su nieta Ana Sandra, a quien atribuye una influencia positiva y un papel clave en su vida cotidiana. Durante las fiestas de fin de año, Obregón optó por compartir momentos con ella, manteniendo la atención en su círculo personal.

En diversos actos recientes, Obregón ha cerrado sus intervenciones deseando unas felices fiestas tanto a la prensa como a sus seguidores, reafirmando el deseo de que su entorno inmediato viva en buena salud y tranquilidad en los próximos años. Esta postura coincide con su intención de mantener un perfil bajo respecto al escándalo, evitando que la controversia eclipse tanto sus actividades diarias como su labor filantrópica a través de la Fundación Aless Lequio.

La organización benéfica que lidera, orientada a la recaudación de fondos y apoyo a investigaciones médicas sobre el Sarcoma de Ewing, mantiene su actividad y ha recibido exposiciones en distintas publicaciones de medios internacionales, incluida la cobertura destacada por The New York Times. Según el seguimiento de ese diario, Obregón ha buscado visibilizar su compromiso con obras sociales mientras desvía la atención pública de las especulaciones sobre el pasado.

La actriz ha reiterado a lo largo de las últimas semanas que no participará en la expansión del debate mediático sobre el caso Epstein. Diversos reportes confirman que su única intención es proteger la reputación familiar y dejar atrás cualquier mención a delitos o controversias ligados al magnate estadounidense. Tanto en encuentros con la prensa como en actos públicos, Obregón ha reafirmado que su papel en la actualidad se vincula de manera exclusiva a su entorno personal y profesional, con la mirada puesta en el futuro inmediato de su descendencia.