
Las previsiones del Fondo Monetario Internacional señalan que la deuda pública española podría situarse en el 92,6% del producto interior bruto en 2030, cifra que representa una proyección algo más favorable en comparación con las estimaciones nacionales. Estas diferencias en los pronósticos introducen un matiz relevante en el análisis sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas españolas. Tanto la Comisión Europea como la OCDE ubican sus cálculos en niveles similares a los del FMI para ese horizonte temporal, según consignó la AIReF en su último Observatorio de Deuda.
El organismo presidido por Cristina Herrero destaca, de acuerdo con su informe reciente, que la deuda pública de España sigue una tendencia a la baja desde el máximo histórico alcanzado después de la pandemia. Mientras que en 2021 la ratio llegó al 124,2% del PIB debido a las medidas extraordinarias adoptadas ante la crisis sanitaria, al tercer trimestre de 2025 ese porcentaje disminuyó hasta el 103,2%, lo que representa una reducción de 21 puntos porcentuales respecto al pico registrado. De acuerdo con datos del Banco de España, a octubre de ese año la deuda equivalía al 101,7% del PIB. En términos absolutos, el endeudamiento público alcanzó los 1,693 billones de euros, lo que supuso un incremento del 4% respecto al año anterior.
La AIReF estima que si se mantienen las actuales condiciones económicas y fiscales, la deuda española prolongará su descenso hasta llegar al 95,2% del PIB en 2030. Aunque esta tasa sigue por encima de los niveles observados antes de la pandemia, refleja un ajuste considerable para el periodo analizado. Sin embargo, la AIReF advirtió que, en ausencia de nuevas medidas de consolidación fiscal, esta tendencia podría invertirse una vez superada esa fecha. El organismo subrayó que la clave para evitar un repunte posterior radica en reforzar el saldo primario, es decir, el resultado presupuestario antes del pago de intereses de la deuda.
En el análisis comparativo que incluye a los principales socios europeos, la AIReF indicó que España mantiene una evolución similar a la de otros países con alto endeudamiento dentro de la Unión Europea. Grecia y Portugal, por ejemplo, han logrado recortar sus ratios gracias a ajustes fiscales profundos y, en ocasiones, obtención de superávits presupuestarios. España e Italia también evidencian una reducción en sus niveles de deuda, aunque con menor intensidad, mientras que Francia ocupa la tercera posición entre los Estados más endeudados, situándose solo por detrás de Grecia e Italia, y muestra un estancamiento con ligeros aumentos recientes, de acuerdo con el informe de la AIReF.
Las condiciones financieras de los mercados han tenido un impacto directo en el coste y la gestión de la deuda española. El organismo subrayó que, pese a que los últimos meses han estado marcados por episodios de volatilidad vinculados a factores políticos y geopolíticos, la percepción de riesgo en la deuda soberana de España e Italia ha disminuido, evidenciada por el descenso en sus primas de riesgo. En contraste, el diferencial de Francia experimentó una tendencia al alza. Durante noviembre de 2025, el coste medio de las nuevas emisiones se situó en el 2,7%, esto es, 74 puntos básicos por debajo del valor máximo de 2023, lo que contribuyó a mantener el coste medio del stock de deuda existente en el 2,31%.
Para enfrentar los compromisos de 2026, el Tesoro español prevé reforzar sus estrategias y emitir 55.000 millones de euros en términos netos y 285.677 millones en emisión bruta, cifras justificadas por un calendario de vencimientos especialmente elevado para ese ejercicio. Según datos de la AIReF, el perfil de vencimiento de la deuda pública del Estado presenta bajo riesgo de refinanciación, estimado en torno al 13%. Esta situación se explica por la distribución escalonada de los vencimientos a lo largo del tiempo, lo que reduce la exposición a potenciales tensiones de liquidez en el corto plazo y apunta a una gestión orientada a la adaptación a las condiciones cambiantes del mercado financiero.
El informe subraya la importancia de mantener saldos primarios positivos de forma sostenida para garantizar la estabilidad de la deuda a largo plazo, lo que implica un desafío notable para la política fiscal española y exige medidas que fortalezcan la disciplina presupuestaria. El organismo puntualizó que la evolución de la deuda dependerá fundamentalmente del comportamiento del crecimiento económico nominal y de la evolución de los tipos de interés. Un contexto de menor dinamismo económico o un alza de los costes financieros pueden ralentizar o incluso revertir la reducción de la ratio de deuda.
La AIReF agregó que el diseño y la aplicación de nuevas políticas fiscales resultan imprescindibles para evitar una posible reversión en la tendencia de reducción del endeudamiento a partir de 2030. Según el documento, la experiencia de otros países de la Eurozona demuestra que alcanzar superávits primarios elevados es factible mediante una combinación adecuada de crecimiento y disciplina fiscal. Grecia y Portugal han avanzado hacia ratios sostenibles gracias a reformas estructurales y control del gasto, mientras que España y otros países continúan enfrentando retos ante la magnitud de los ajustes requeridos.
El reporte destaca que la estrategia del Tesoro, fundamentada en la diversificación de plazos y en la planificación anticipada de las emisiones, tiene como objetivo minimizar los riesgos asociados a los vencimientos y velar por la confianza de los inversores. La AIReF enfatizó que consolidar esta senda exige una política presupuestaria responsable y adaptativa, capaz de responder tanto a eventuales periodos de turbulencia en los mercados internacionales como a situaciones económicas adversas que puedan comprometer la reducción de la deuda.
El análisis concluye que la evolución de la deuda pública continuará figurando entre los principales indicadores de la economía española, dada su incidencia en la percepción exterior y en la capacidad del Estado para afrontar compromisos financieros ante episodios de incertidumbre. El refuerzo permanente de la disciplina fiscal y la mejora de los saldos presupuestarios se presentan como ejes fundamentales para asegurar la estabilidad y evitar la adopción futura de medidas más severas.
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