
Un dato relevante del estudio elaborado por el Center for the Governance of Change (CGC) de IE University muestra que el 63% de los europeos opta por el uso de tecnologías de seguridad desarrolladas en su propio continente, aun cuando estas resulten más costosas que las alternativas extranjeras. El informe, titulado "European Tech Insights 2025", presentado por la citada universidad y elaborado a partir de más de 3.000 encuestas recogidas en diez países europeos, revela además una tendencia creciente a priorizar el almacenamiento de datos sensibles en servidores europeos: el 72% de los encuestados expresó esta preferencia. El informe resalta que la preocupación por la independencia tecnológica y la soberanía en defensa adquiere una importancia significativa entre la población consultada. Estos resultados forman parte de un contexto más amplio en el que la ciudadanía europea muestra apertura a fortalecer lazos con China y pide una actitud más contundente frente a Estados Unidos y las grandes empresas tecnológicas, como reportó IE University en su análisis.
Según detalló IE University, el apoyo a estrechar relaciones con China experimentó un incremento de 15 puntos porcentuales respecto a 2023. Esta tendencia sitúa la preferencia por profundizar los nexos con Pekín, especialmente entre los jóvenes menores de 25 años, donde el respaldo alcanza al 39%. Pese a que continúa percibiendo a Estados Unidos como aliado estratégico, la opinión pública europea señala la necesidad de que la Unión Europea refuerce su posición internacional y actúe con más firmeza frente al peso de Washington y la influencia de las denominadas ‘big tech’. De acuerdo con el informe, casi cuatro de cada diez participantes favorecen que la UE adopte una postura más contundente tanto en el ámbito geopolítico estadounidense como en su relación con los gigantes tecnológicos.
El estudio de IE University también subraya cómo los encuestados demuestran una actitud favorable hacia la innovación tecnológica, pero plantean reservas respecto a que la transformación digital se traduzca en mejoras sociales concretas. El 71% indicó que prioriza la inversión pública en educación y sanidad sobre el refuerzo de la competitividad en inteligencia artificial. Esta preferencia, según los autores del CGC, indica un interés por orientar el desarrollo tecnológico europeo a valores humanos y bienestar colectivo. En cuanto a la percepción sobre el impacto de la tecnología en las relaciones personales, el 51,5% considera que contribuye a acercar a las personas.
El informe profundiza también en la visión ciudadana sobre la inteligencia artificial (IA) aplicada a ámbitos que requieren juicio ético o humano. El 77% rechaza que la IA se utilice en el entorno de la educación infantil, el 81% muestra desconfianza hacia la administración automatizada de sus finanzas, y el 90% prefiere tener un superior humano en el trabajo frente al reporte a un sistema automatizado. Estos resultados, según concluye el Center for the Governance of Change de IE University, traducen una aspiración mayoritaria a que las nuevas tecnologías respeten los valores éticos y aseguren mecanismos de rendición de cuentas.
Respecto a la asignación de recursos públicos entre defensa y programas sociales, el informe observa posturas divididas. El 53% rechaza un aumento del gasto en defensa si implica reducir fondos destinados a proyectos sociales, mientras que el 47% acepta la opción opuesta, priorizando la capacidad y la seguridad europeas aunque ello signifique recortes en iniciativas sociales. IE University atribuye estos resultados a la creciente voluntad de reforzar tanto la autonomía como la seguridad y la capacidad de respuesta de Europa ante los desafíos globales.
La encuesta también indica que el respaldo a la soberanía tecnológica y en defensa se afianza con el avance de la digitalización y la percepción de riesgos geopolíticos y de privacidad. El informe pone de manifiesto que, ante cuestiones clave como el almacenamiento de información, la mayoría prefiere una gestión autónoma a depender de infraestructuras extranjeras. Del mismo modo, los encuestados reclaman controles y regulaciones más estrictos sobre las grandes corporaciones tecnológicas, reforzando la demanda de que la transformación digital no se aparte de parámetros éticos y sociales definidos en Europa.
IE University explica que el "European Tech Insights 2025" se basa en datos obtenidos a través de una consulta anual realizada en diez países europeos, implicando la participación de ciudadanos de distintos perfiles sociodemográficos. El análisis de los resultados permite identificar tendencias en la opinión pública relacionadas tanto con la política tecnológica como con la estrategia internacional del continente. Los investigadores del CGC destacan que la ciudadanía busca equilibrar apertura a la innovación con una vigilancia activa de las implicaciones sociales, tecnológicas y geopolíticas de las transformaciones en curso.
Según publicó IE University, el informe señala una Europa más predispuesta a entablar vínculos con China y a recuperar margen de maniobra frente a Estados Unidos y las grandes empresas del sector digital. Los resultados muestran cómo las prioridades sociales y los valores humanos marcan el rumbo de las preferencias colectivas, en tanto que la soberanía tecnológica y la protección de datos se consolidan entre las principales inquietudes comunitarias.