
La familia de la Premio Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, ha informado que la activista debió ser hospitalizada en dos oportunidades tras sufrir palizas a manos de las fuerzas de seguridad iraníes, lo que fue comunicado directamente por Mohammadi en una conversación telefónica con sus allegados. Durante esa llamada, la galardonada solicitó a sus abogados que presenten una denuncia formal por los abusos cometidos contra ella. Según detalló Amnistía Internacional a través de la red social X y reportado por la agencia de noticias Europa Press, los hechos se produjeron en el contexto del funeral del abogado Josrou Alikordi, evento en el que la policía arrestó a Mohammadi y a varios defensores de los derechos humanos.
De acuerdo con Amnistía Internacional, las autoridades iraníes detuvieron de manera arbitraria a 39 personas durante actos pacíficos celebrados el 12 de diciembre en la ciudad de Mashhad. Entre los arrestados, además de Mohammadi, se encuentran figuras reconocidas del activismo iraní como Alié Motalbzadé, Hasti Amiri, Puran Nazemi y Sepidé Gholian, así como Yavad Alikordi, hermano del homenajeado. Según consignó la organización, tanto Mohammadi como Motalbzadé fueron objeto de torturas y otros malos tratos, lo que incluyó golpes violentos y derivó en la necesidad de atención médica para ambas por lesiones relacionadas con estos actos.
Amnistía Internacional vinculó estos arrestos directamente con la participación de los manifestantes en una ceremonia de homenaje a Josrou Alikordi, abogado y activista recientemente fallecido. El medio Europa Press recogió la declaración de la organización en la que exigió la "liberación inmediata e incondicional" de todas las personas detenidas durante esos hechos. Además, Amnistía enfatizó que los arrestos representan represalias contra quienes ejercen de manera pacífica sus derechos fundamentales.
La situación de salud de Narges Mohammadi ya había generado alarma meses antes, cuando su familia denunció impedimentos para que la activista recibiera atención médica adecuada, lo que desembocó en su hospitalización en octubre. Mohammadi, quien ha pasado la mayor parte de las últimas dos décadas bajo custodia o en prisión, ha sufrido sucesivos infartos y debió someterse a una cirugía de emergencia durante 2022. La reciente puesta en libertad provisional de la activista, autorizada en diciembre de 2024 por la Fiscalía de Teherán, respondió a una solicitud legal presentada por motivos médicos.
Mohammadi ha acumulado un total de cinco sentencias en su contra, sumando una condena de 31 años de prisión, fundamentalmente por su participación y liderazgo en el movimiento de protesta contra las severas restricciones impuestas por el código de vestimenta para mujeres en Irán, según publicó Europa Press.
El medio Europa Press detalló que la familia de Mohammadi confirmó el lunes que las hospitalizaciones obedecieron a lesiones recibidas por los golpes durante las detenciones. En tanto, Amnistía Internacional reiteró la existencia de informes sobre torturas y tratamientos degradantes aplicados a los activistas durante el proceso de detención. La ONG destacó el riesgo permanente para la salud y la seguridad de los detenidos, y recalcó la demanda de poner fin de inmediato a estos actos y garantizar la protección efectiva de los derechos humanos en el país.
Desde el inicio de las protestas masivas en Irán, Narges Mohammadi se ha convertido en una de las figuras más emblemáticas del movimiento en pro de los derechos humanos. Galardonada con el Premio Nobel de la Paz, Mohammadi ha denunciado en múltiples oportunidades las presiones ejercidas por el gobierno iraní contra quienes dan voz a las demandas sociales. Las organizaciones internacionales han alertado insistentemente sobre el deterioro de sus condiciones de encarcelamiento y la negativa recurrente de las autoridades a permitirle acceso a tratamientos médicos especializados.
Uno de los elementos resaltados por Amnistía Internacional, según citó Europa Press, fue el entorno de hostilidad en el que se practicaron los arrestos, subrayando que la actuación de las autoridades respondió a una estrategia deliberada de intimidación contra quienes asisten a actos de recuerdo o solidaridad con víctimas de represión estatal.
El caso de Mohammadi y el del conjunto de activistas detenidos ha movilizado a organismos globales de derechos humanos, que han extendido sus reclamos al gobierno de Irán exigiendo la garantía de juicios justos, el acceso a representación legal y la atención en centros médicos cuando la salud de los detenidos así lo requiera. Las denuncias por tortura, tratos crueles y arrestos motivados por el ejercicio pacífico de protestas continúan generando preocupación entre la sociedad civil y la comunidad internacional.
Hasta el momento, el gobierno iraní no ha emitido declaraciones públicas acerca de las denuncias de Amnistía Internacional ni sobre el estado actual de Narges Mohammadi y el grupo de activistas implicados en la ceremonia de Mashhad. La organización de derechos humanos mantiene su llamado a la vigilancia internacional y al respaldo diplomático para lograr la liberación de las personas encarceladas por motivos considerados arbitrarios, concluyó Europa Press en su cobertura de los hechos.
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