Bruselas da luz verde a la compra total de Novo Banco por el francés BPCE

La Comisión Europea autorizó la toma de control del cuarto mayor banco portugués por parte de BPCE, asegurando que la integración no afecta la competencia y tras una inversión de 1.600 millones de euros para adquirir la totalidad del capital social

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El grupo financiero francés BPCE concretó recientemente la adquisición de las participaciones minoritarias que el Estado portugués y el Fondo de Resolución Bancaria de Portugal mantenían en Novo Banco, sumando un 25% al capital accionario. El importe de la transacción ascendió a unos 1.600 millones de euros, cifra que permitió a BPCE alcanzar la totalidad del accionariado de la entidad, según detalló el medio El País. Esta operación convierte al banco francés en el único propietario del cuarto mayor banco en Portugal y cierra un proceso de compra iniciado con la adquisición del 75% de Novo Banco al fondo estadounidense Lone Star.

Según informó El País, la Comisión Europea aprobó este viernes la transacción tras valorar que la integración no supone una amenaza para la competencia en el espacio económico europeo. Tras revisar el expediente, que había sido notificado a Bruselas el 12 de noviembre, el Ejecutivo comunitario concluyó que los nuevos niveles de concentración de mercado resultantes de la operación seguirán siendo "limitados". Esta evaluación se realizó bajo el procedimiento simplificado que la Comisión reserva para los casos considerados de escaso riesgo competitivo.

El análisis de la Comisión Europea examinó específicamente cómo la presencia combinada de BPCE y Novo Banco afectará la competencia en el sector financiero tanto en Portugal como en el conjunto del Espacio Económico Europeo. De acuerdo con la información divulgada por El País, la institución concluyó que la operación no tendrá un impacto negativo ni alterará de forma significativa las dinámicas del mercado.

En octubre, BPCE había cerrado el acuerdo con las autoridades portuguesas y el Fondo de Resolución Bancaria de Portugal para hacerse con las participaciones del 11,5% y 13,5% que estos mantenían en Novo Banco, tras haber adquirido anteriormente el 75% al fondo Lone Star. Esta última compra completa la entrada del grupo francés en la propiedad de la entidad portuguesa y le otorga el control total, una situación que Bruselas validó por no observar distorsiones en la competencia.

El procedimiento seguido para analizar la operación es el que la Comisión Europea aplica en los casos identificados como menos problemáticos en términos de competencia y concentración de mercado, tal como explicó El País. El expediente recibió la aprobación después de que BPCE notificara la intención de compra el 12 de noviembre, usando así el cauce más ágil y simple que contempla la legislación comunitaria.

Novo Banco ocupa la cuarta posición por tamaño en el sector bancario portugués, lo que convierte esta adquisición en una de las operaciones más relevantes para la banca lusa en los últimos años. El medio El País resaltó que los acuerdos entre BPCE, las autoridades portuguesas y el Fondo de Resolución Bancaria supusieron la culminación de un proceso de compra que arrancó cuando el fondo estadounidense Lone Star poseía la mayor parte del accionariado.

Con esta integración, BPCE controla ahora la totalidad del capital social de Novo Banco y se afianza como operador destacado en el mercado financiero portugués. Según afirmó la Comisión Europea, la fusión de las posiciones de mercado de ambas entidades financieras no altera de forma considerable el equilibrio existente, por lo que se descartaron impactos adversos sobre otros operadores o clientes del sistema bancario.

El dictamen de la Comisión Europea se comunicó a través de los canales oficiales, una vez que se determinó que la concentración empresarial no compromete los principios de competencia dentro del Espacio Económico Europeo, ni limita las opciones de consumidores y empresas en Portugal. El País subrayó que la decisión se tomó después de revisar el expediente bajo los estándares y plazos establecidos para operaciones notificadas que no presentan obstáculos regulatorios significativos.

Europa ha mantenido una vigilancia permanente sobre los procesos de concentración bancaria para preservar la competencia, especialmente tras las crisis financieras de la última década. La autorización otorgada por Bruselas a la toma de control fue interpretada como una muestra de que, en esta ocasión, los riesgos asociados a la operación resultaron económicos y jurídicamente asumibles, de acuerdo con la información de El País.