El Papa denuncia en el Líbano a quienes "especulan sin escrúpulos" con la "desesperación de quien no tiene alternativas"

Durante su visita al santuario de Harissa, León XIV advirtió sobre la explotación de los más vulnerables y reclamó alternativas viables para familias en situación límite, exhortando a la Iglesia a ofrecer esperanza, apoyo directo y espacio a los jóvenes

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La cita de un capellán de prisiones, una religiosa que permaneció en Baalbeck, y el testimonio de migrantes fueron algunos de los ejemplos que el Papa León XIV escuchó durante su encuentro en el Santuario de Nuestra Señora del Líbano, en Harissa. Estos relatos, según publicó el medio original, reflejaron la difícil realidad de numerosos sectores sociales en Líbano y las fronteras con Siria, así como los dilemas que enfrentan quienes viven bajo los efectos de la violencia, la guerra y el desplazamiento forzoso. Tras las intervenciones, el Pontífice centró su mensaje en la denuncia de la explotación hacia los más vulnerables, destacando que muchas personas y organizaciones se aprovechan de la desesperación de quienes no ven alternativas a su situación.

El medio informó que León XIV advirtió ante obispos, sacerdotes, religiosos y operadores pastorales sobre la presencia de quienes “especulan sin escrúpulos” con la angustia de los más necesitados. En palabras del Papa, “sólo así podremos volver a esperar en el mañana, a pesar de la dureza de un presente difícil de afrontar”, haciendo referencia a la necesidad de promover la esperanza a pesar de las condiciones adversas. Este mensaje fue parte del discurso pronunciado en Turquía y Líbano con motivo del aniversario número mil setecientos del primer Concilio de Nicea, según detalló la fuente.

De acuerdo con la información del medio, el Papa León XIV relacionó su intervención con las palabras de sus antecesores, Francisco y Benedicto XVI, y subrayó que la oración puede funcionar como un "puente invisible que une los corazones". Esta herramienta, según el Pontífice, permite a las comunidades y a la Iglesia continuar trabajando, incluso cuando el contexto está marcado por el sonido de armas y los desafíos diarios resultan apremiantes. León XIV remarcó que es fundamental mantener esa unión espiritual para no quedar atrapados por la opresión o las estructuras de injusticia.

El reportaje también consignó que el Papa alentó a la Iglesia a ofrecer “perspectivas concretas y viables de renacimiento y crecimiento” para los jóvenes, a quienes considera actores clave para el futuro. Invitó a que se les reconozca su novedad y creatividad, y a que tengan espacios efectivos de participación en las estructuras eclesiales. Para León XIV, la atención a las nuevas generaciones debe ir acompañada de alternativas reales, aun cuando el entorno muestre las consecuencias de fracasos sociales y económicos.

Respecto de los migrantes, la crónica señala que León XIV evocó el llamado de Francisco para no permanecer indiferentes ante las crisis humanitarias. El Pontífice actual pidió un compromiso enfocado en que nadie se vea obligado a abandonar su país debido a conflictos o violencia, y solicitó a las comunidades que quienes buscan refugio sean recibidos y no rechazados. De acuerdo con el medio, este planteamiento incluyó una exhortación directa a las instituciones de la Iglesia para que brinden esperanza, apoyo concreto y acompañamiento a las familias que atraviesan situaciones límite.

Por otra parte, el encuentro, enmarcado en el viaje apostólico a Turquía y Líbano, buscó ofrecer respuestas ante el contexto de continuas tensiones y dificultades que vive la región, según consignó el medio informativo. En los testimonios presentados frente al Papa, se abordaron temas como la resiliencia de quienes practican la fe en medio de la violencia, el papel de la Iglesia en la educación y la manera en que diversas comunidades religiosas apoyan a migrantes y presos.

El reportaje también recogió la insistencia del Papa en que es imprescindible que nadie quede aplastado por el dolor o el desánimo, ni se sienta traicionado por instituciones que deberían asistirles en medio de la adversidad. Para León XIV, la clave es que la Iglesia proporcione alternativas tangibles a quienes se encuentran al límite, y actúe como un agente real de esperanza social en el entorno de conflicto y fragilidad social.

Tal como publicó el medio, la intervención de León XIV concluyó con un llamado a fortalecer los lazos comunitarios y sumar esfuerzos para que el acompañamiento desde la fe se traduzca en acciones concretas, no dejando de lado el apoyo directo en todos los niveles. La cita en el famoso santuario de Harissa, una referencia espiritual del país, enfatizó una vez más la conexión entre la fe, el compromiso social y la atención a las personas que más lo necesitan en la actualidad.