
El rastreo de los periodistas desaparecidos en Darfur Norte evidencia la gravedad de la situación que enfrentan los trabajadores de la prensa en Sudán y agudiza la preocupación internacional ante el aumento de hostilidades tras la consolidación del control por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en la región. Según reportó Sudan Tribune, la alarma creció tras la localización de los cuerpos sin vida de Taj al Sir Mohamed Suleiman, director regional de la Agencia de Noticias de Sudán (Suna) en El Fasher, y de su hermano. Ambos habían permanecido desaparecidos varios días antes de ser encontrados, lo que refuerza las advertencias sobre un clima de represión, desapariciones forzadas y amenazas activas dirigidas a profesionales de la información.
De acuerdo con la publicación de Sudan Tribune, autoridades locales atribuyeron estos asesinatos a integrantes de las RSF. Este episodio se produce en un contexto marcado por la desaparición de al menos otros cuatro periodistas y el aumento sostenido de la represión desde que este grupo consolidó su dominio sobre El Fasher a finales de octubre. A la vez, detalló Sudan Tribune, la situación humanitaria y el trabajo informativo se han complicado con la casi total anulación de la conectividad digital, la confiscación de equipos tecnológicos (incluyendo dispositivos vinculados a la red Starlink) y la vigilancia constante a quienes intentan reportar la crisis, limitaciones que también afectan la logística de la ayuda internacional.
El medio informó que la presión ejercida por las RSF sobre los medios y las organizaciones humanitarias incluye confiscaciones, ocupaciones de oficinas y registros sistemáticos en infraestructuras informativas, así como el arresto selectivo de comunicadores. La lista de periodistas cuyo paradero permanece desconocido —Magdi Youssef, Mohamed Hussein Shalabi, Atta Mohamed e Ismail Mohamed Ahmed— se suma a la preocupación en un clima en que la incertidumbre crece sobre la situación física y psicológica de los comunicadores, especialmente en ciudades como Nyala, en Darfur Sur.
La censura implementada dificulta tanto la cobertura independiente como la organización de la asistencia humanitaria. Sudan Tribune detalló que el bloqueo informativo impuesto por las RSF impide el seguimiento de violaciones a los derechos humanos, el monitoreo de desplazamientos masivos y el reporte de pérdidas en infraestructuras críticas. Diversas organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos han multiplicado los llamados a establecer mecanismos de protección para los periodistas que continúan en la zona, así como para garantizar la función informativa de los medios locales y la transparencia en entornos de conflicto.
El ministro sudanés de Cultura, Información y Turismo, Khaled al Aisir, citado por Sudan Tribune, instó a la comunidad internacional a tomar acciones inmediatas para proteger a los reporteros y demandó investigaciones exhaustivas sobre los ataques. Además, recalcó la importancia de asegurar el acceso a datos verídicos en un entorno bajo violencia armada y censura sistemática. Según Suna, la muerte de su director en El Fasher constituye un reflejo de la relación entre el incremento de la violencia y la multiplicación de delitos contra la prensa, que se desarrollan bajo un régimen de censura que obstaculiza la circulación de información confiable.
El medio sudanés Suna advirtió que la falta de transparencia sobre el destino de periodistas desaparecidos y la opacidad respecto a la escala real de la represión fortalecen las denuncias de organismos internacionales responsables de la defensa de la libertad de prensa. Estas organizaciones exigen tanto a las autoridades sudanesas como a la comunidad internacional la adopción de medidas para proteger la integridad física y la autonomía de los informadores en zonas controladas por fuerzas hostiles. Los patrones documentados por Sudan Tribune incluyen bloqueos, secuestros, asesinatos y una campaña de persecución que expone a los comunicadores a riesgos constantes.
Sudan Tribune también explicó que la estrategia implementada por las RSF busca obstaculizar la supervisión independiente y la difusión global de la crisis en Sudán. El propio ministro Al Aisir sostuvo en declaraciones recogidas por el medio que “la única manera de garantizar la transparencia y salvaguardar los derechos humanos es proteger la integridad y la autonomía de quienes ejercen el periodismo en situaciones hostiles”.
Los efectos de este cerco impactan no solo en la labor periodística sino en la gestión y envío de la ayuda humanitaria, afectando la posibilidad de realizar evaluaciones independientes sobre desplazamientos de población, eventuales brotes de enfermedades y la situación de la infraestructura local y regional. Sudan Tribune vinculó la escalada represiva al proceso político iniciado después de la destitución de Omar Hasán al Bashir en 2019, cuando surgió la propuesta de integrar a las RSF en los aparatos estatales. El golpe de Estado contra el primer ministro Abdalá Hamdok, en 2021, agravó aún más la inseguridad en la región y aumentó el riesgo para quienes se dedican a la información.
La reducción drástica de canales de comunicación disponibles, sumada a la vigilancia y los ataques directos, ha limitado el acceso de la población de Darfur a datos sobre su propia seguridad y sobre los recursos fundamentales para enfrentar la emergencia. Millones de habitantes permanecen cada vez más aislados de información precisa, lo que tiene efectos directos sobre su protección y sobre su capacidad para recibir asistencia indispensable, según reiteró Sudan Tribune.
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