
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, recordó que tras la Segunda Guerra Mundial Japón asumió obligaciones internacionales como país derrotado, estipuladas en acuerdos legales como las declaraciones de El Cairo y Potsdam, así como en el Instrumento de Rendición Japonesa. Estos documentos incluían el desarme total de Japón y prohibían el mantenimiento de industrias capaces de facilitar el rearme. Según informó el medio Xinhua, Mao detalló que China considera que cualquier intento de Japón de alejarse de dichos compromisos representa una amenaza al orden internacional establecido en la posguerra. La funcionaria declaró que “si Japón quiere seguir el viejo camino del militarismo, abandonar su compromiso con el desarrollo pacífico y socavar el orden internacional de la posguerra, el pueblo chino y la comunidad internacional no lo permitirán, y finalmente acabará en un fracaso”. De este modo, la declaración subraya la gravedad que desde Pekín atribuyen a cualquier desviación por parte del gobierno japonés respecto a sus obligaciones históricas.
De acuerdo con Xinhua, estas afirmaciones del Ministerio de Exteriores de China surgieron luego de las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien este viernes reafirmó su postura de no retractarse de sus comentarios acerca de una posible intervención militar nipona en Taiwán en caso de un ataque chino sobre la isla. Takaichi expresó que Japón mantendrá la misma posición ante cualquier escenario de seguridad regional, a pesar de la presión ejercida por China para que rectificara sus dichos. Este marco llevó a un aumento de la tensión diplomática entre Pekín y Tokio.
La portavoz de Exteriores, Mao Ning, señaló también que la actitud del gobierno japonés, que calificó como anquilosada y militarista, contraviene el actual orden internacional y se traduce en un distanciamiento de sus obligaciones respecto al desarrollo pacífico. Además, mencionó que si Japón persiste en la revisión de sus políticas de seguridad, incluyendo los denominados Tres Principios no Nucleares —que establecen que el país no poseerá, producirá ni permitirá la introducción de armas nucleares en su territorio—, este hecho “señala un paso hacia un mayor rearme”. El medio Xinhua consignó que China interpreta tales revisiones como señales de un regreso a posiciones consideradas peligrosas para la seguridad en Asia.
La respuesta china se produjo después de que la primera ministra japonesa, asociada a posiciones políticas ultraconservadoras, reafirmara su voluntad de no modificar sus alusiones a una posible respuesta militar ante un ataque a Taiwán, posición que causó el descontento del gobierno chino. Según reportó Xinhua, las afirmaciones de Takaichi motivaron que el cónsul chino en Osaka, Xue Jian, publicara un mensaje —luego eliminado— en el que utilizó una expresión hostil hacia la primera ministra, acusándola de haber dirigido sus críticas a las autoridades chinas “sin dudarlo un solo instante”.
Según publicó Xinhua, la tensión bilateral alcanzó nuevos niveles luego de que China adoptase medidas inmediatas contra Japón en la esfera económica y social. Pekín desaconsejó a sus ciudadanos viajar a territorio japonés, suspendió temporalmente las importaciones de mariscos y detuvo la entrada de nuevas películas japonesas al mercado chino. Estas reacciones se sumaron a otros episodios recientes que reflejan el deterioro en la relación entre ambos países.
El medio Xinhua recordó que los vínculos oficiales entre China y Taiwán se interrumpieron en 1949 tras la victoria del Partido Comunista en la guerra civil china y el posterior traslado del partido nacionalista Kuomintang a la isla. Desde ese momento, los contactos formales solo se restablecieron de modo limitado y estrictamente en áreas empresariales e informales a partir de la década de 1980.
Las medidas de Pekín y sus declaraciones, según detalló Xinhua, se inscriben en un contexto marcado por la preocupación del gobierno chino ante cualquier revisión histórica o paso de Japón hacia el rearme militar o a la posesión de armas nucleares, interpretados como amenazas para el entorno regional y el sistema internacional vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial.