India niega las acusaciones "infundadas" de Pakistán sobre el atentado mortal por los talibán paquistaníes

El portavoz de Exteriores en Nueva Delhi calificó de "delirantes" los señalamientos provenientes del gobierno vecino tras el atentado suicida en Islamabad, sugiriendo que se busca desviar la atención del descontento interno y la inestabilidad política en Pakistán

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El portavoz del Ministerio de Exteriores de India, Randhir Jaiswal, sostuvo que las acusaciones provenientes de Pakistán responden a una estrategia para desviar la atención pública sobre la situación interna de ese país, marcada por denuncias de subversión constitucional y el protagonismo militar en la toma de decisiones políticas. De acuerdo con un comunicado difundido en la red social X, Jaiswal expresó que la creación de narrativas falsas contra el gobierno indio resulta, según sus palabras, una táctica previsible por parte de las autoridades paquistaníes tras el reciente atentado en Islamabad. La declaración se produce en el contexto del ataque suicida atribuido a Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, que dejó al menos doce muertos y más de veinte heridos en la capital el martes.

Según reportó el medio, el gobierno de India rechazó enérgicamente las imputaciones formuladas por el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, quien vinculó a Nueva Delhi con el atentado ejecutado por el TTP. Sharif argumentó que las autoridades indias respaldan a grupos armados establecidos en Afganistán que perpetran acciones violentas en territorio paquistaní. Jaiswal calificó estas afirmaciones como “infundadas y sin base alguna”, insistiendo en que los dirigentes paquistaníes, en sus palabras, “están delirando”.

El ataque se registró hacia las 12:39 horas locales, tras la detonación de explosivos colocados por un individuo en un vehículo policial estacionado frente a un tribunal de distrito en Islamabad. Tras la explosión, el lugar fue evacuado por motivos de seguridad. El saldo contabilizó al menos doce víctimas fatales y más de veinte heridos, según la información oficial.

El mismo portavoz diplomático descartó cualquier participación de India en el atentado y apuntó que estas acusaciones buscan evitar que la opinión pública paquistaní se enfoque en lo que consideró graves problemas internos, como la inestabilidad constitucional y el control militar en la vida política. Jaiswal afirmó además que la comunidad internacional no sería engañada por lo que describió como intentos desesperados de maniobra por parte del gobierno vecino.

Tal como consignó el medio, las desavenencias entre ambos países se intensificaron después de que el ejército paquistaní acusó directamente a India de estar involucrada en el ataque ocurrido el pasado 21 de mayo contra un autobús escolar en Baluchistán, que resultó en la muerte de cinco personas, incluidos tres menores de edad. Frente a esa situación, las autoridades indias también se deslindaron de los hechos y rechazaron toda implicancia, revertiendo la acusación hacia su contraparte.

Los cruces de versiones y cargos mutuos se inscriben en un escenario de crecientes tensiones bilaterales, especialmente tras los episodios de violencia registrados en la región de Cachemira, disputada entre ambos países. En dicha zona, el 22 de abril pasado ocurrió un ataque que provocó la muerte de veintiséis personas bajo administración india, lo que ha agudizado la rivalidad histórica entre Nueva Delhi e Islamabad.

El medio también reflejó que este ambiente de acusaciones y crispación diplomática tiene antecedentes recientes, donde habituales incidentes en la frontera e incidentes armados se mezclan con graves acusaciones oficiales, contribuyendo a la fragilidad del diálogo y la cooperación entre ambos Estados. Además, las circunstancias del atentado en Islamabad, sumadas a las declaraciones posteriores, incrementaron el clima de desconfianza, dificultando cualquier acercamiento bilateral.

El gobierno de India insistió, a través de su vocero de Exteriores, en que rechaza toda imputación de respaldo a grupos armados, reiterando que la acusación carece de toda evidencia y fundamento. El portavoz sostuvo que la postura india es de condena absoluta a cualquier forma de terrorismo, independiente de su origen o sus motivaciones, y exhortó a que el enfoque internacional permanezca en la lucha contra estas amenazas y no en acusaciones sin pruebas.

Mientras tanto, organismos de seguridad y autoridades paquistaníes mantienen la línea de señalar a India como factor desestabilizador y acusan a Nueva Delhi de operar desde territorio afgano a través de grupos armados. Ante ello, el gobierno indio reiteró su compromiso con los esfuerzos internacionales de cooperación antiterrorista y enfatizó su posición a favor de la estabilidad regional.

Con estos antecedentes, las relaciones bilaterales entre India y Pakistán continúan cargadas de sospechas mutuas, declaraciones cruzadas y dinámicas conflictivas, en un contexto marcado por atentados recurrentes, disputas territoriales y dificultades para canalizar el diálogo diplomático.