Lugo, 16 may (EFE).- El Río Breogán, con la duda del pívot congoleño Jordan Sakho, visita este sábado a un Coviran Granada que se juega la vida en el choque, ya que al cuadro dirigido por Pablo Pin solo le vale ganar sus tres partidos y esperar los tropiezos de Girona o Andorra para mantenerse en la liga ACB.
La última derrota ante el Real Madrid, al que tuvo contra las cuerdas hasta el último cuarto, ha complicado las opciones del equipo lucense de alcanzar la décima plaza, ya que, a falta de tres jornadas, se encuentra a dos victorias del UCAM Murcia, con el que tiene perdido el average.
Pese a ello, Luis Casimiro no quiere que su equipo se deje ir. El último triunfo a domicilio en la pista del Baxi Manresa, donde superó la barrera de los 100 puntos, es un ejemplo.
El técnico manchego, que ha ampliado un año más su contrato, quiere que el Breogán termine el curso con buenas sensaciones, pese a ser consciente de que algunos de sus jugadores llegan al límite por el desgaste físico y mental de una temporada en la que vio amenazada su continuidad en la élite hasta principios de año.
Este partido, correspondiente a la jornada 32 de la liga Endesa, comenzará a las 18.00 horas y será dirigido por los colegiados Carlos Peruga, Rafael Serrano Velázquez e Igor Esteve. EFE
dmg/jpd
Últimas Noticias
Grupo de ONU: Gobierno de Nicaragua desvía fondos públicos para financiar la represión
La reunión del G7 de Energía aborda este martes las reservas estratégicas de petróleo
La globalización sigue en un "nivel récord" y Estados Unidos y China siguen desvinculándose, según DHL
El informe elaborado por DHL y la Universidad de Nueva York revela que, pese a inestabilidad política y barreras comerciales, el volumen internacional se mantiene al alza encabezado por avances en comercio, viajes y tecnologías asociadas a la inteligencia artificial

Desarticulan una red de ciberestafas entre Italia y España que financiaba a la mafia
Trump reitera sus amenazas a una Cuba "en ruinas": "Podría ser una toma de control amistosa, podría no serlo"
La Casa Blanca refuerza la presión sobre el gobierno cubano ante el colapso económico y escasez generalizada, mientras Donald Trump advierte que Estados Unidos intervendría con o sin negociación y responsabiliza a La Habana por años de crisis humanitaria
