Susana Blaya
North Berwick (R.Unido), 13 may (EFE).- El sector de la construcción, responsable del 40 % de las emisiones globales de CO2, busca reducir su impacto con soluciones circulares como el uso de materiales reciclados, que ya se están probando en Escocia.
"El sector de la construcción genera cerca de un tercio de los residuos globales y consume una parte importante de las materias primas", afirma Alice Moncaster a EFE, experta en sostenibilidad en la Universidad Abierta del Reino Unido.
"Entre materiales y procesos, la construcción es responsable de cerca del 20 % de las emisiones globales, pero la transición hacia una economía circular ha sido muy lenta", añade.
Según Moncaster, el hormigón por sí solo es responsable de aproximadamente el 8 % de las emisiones globales, no solo por la energía fósil utilizada en su producción, sino también por la emisión directa de CO2 como parte del proceso químico.
El motivo, señala, es estructural: "Es un sector que minimiza riesgos, con plazos ajustados y márgenes bajos. Para que cambie, hacen falta más regulación y apoyo económico", resume.
Para David Barnes, director de la agencia pública de economía circular Zero Waste Scotland, la construcción tiene un enorme potencial para acelerar la transición de Escocia, por su alto impacto y su fuerte influencia sobre las cadenas de suministro y los patrones de consumo.
Y menciona el ejemplo de la compañía escocesa Kenoteq, que ya ha despertado interés de inversores públicos y privados y su objetivo es escalar la producción de dos a cuatro millones de ladrillos reciclados al año.
En North Berwick, a orillas del mar del Norte, Kenoteq ha empezado a fabricar ladrillos con casi un 100 % de residuos de demolición. No usan arcilla ni hornos: se moldean en frío, con un proceso que reduce en un 95 % las emisiones frente a un ladrillo convencional.
"Parece un ladrillo normal, pero no lo es. Es una revolución. Ha sido certificado tras años de pruebas y ahora ya se puede usar en fachadas enteras en el Reino Unido", afirma Sam Chapman, cofundador de Kenoteq, en conversación con EFE.
Esa certificación, otorgada por el British Board of Agrément (BBA), refleja que "adopta principios circulares mediante el uso de residuos de demolición para su reutilización", lo que demuestra el potencial del sector de la construcción para afrontar y abordar los retos de la sostenibilidad, señala a EFE Julie Bregulla, directora de operaciones del BBA.
La iniciativa -que mantiene vínculos con el ámbito académico y ha contado con fondos públicos en su fase inicial- se deriva de un proyecto de investigación en la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo, donde se desarrolló el ladrillo durante una década como parte de estudios sobre economía circular y reutilización de residuos.
Pese a todo, reconocen los expertos, gran parte de los residuos de acero, cemento o vidrio sigue yendo a vertederos o se recicla en productos de menor valor.
"La clave está en diseñar mejor, construir menos y reutilizar más", concluye Moncaster. "El verdadero cambio no vendrá solo de la innovación, sino de una transformación estructural del modelo constructivo". EFE
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