Guayaquil (Ecuador), 5 abr (EFE).- Ecuador y México cumplen este sábado un año de relaciones rotas tras la invasión policial a la embajada mexicana en Quito ordenada por el presidente Daniel Noboa para detener al exvicepresidente correísta Jorge Glas, que enfrenta un nuevo juicio por corrupción, a la vez que sigue su curso en la Corte Internacional de Justicia de La Haya el litigio entre ambos países.
Glas fue detenido la noche del 5 de abril de 2024 dentro de la Embajada de México por agentes policiales que asaltaron la sede diplomática horas después de que el exvicepresidente recibiera asilo diplomático del Gobierno mexicano, al declararse perseguido político frente a las condenas y casos de corrupción que acumula en Ecuador desde 2017.
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Al siguiente día fue llevado hasta la cárcel de máxima seguridad La Roca, ubicada en la ciudad costera de Guayaquil, donde permanece en una situación de salud "crítica" y que "continúa deteriorándose", según dijo a EFE la abogada de Glas, Sonia Vera.
En el momento de su detención, el exvicepresidente, uno de los hombres fuertes dentro del Gobierno del expresidente Rafael Correa (2007-2017), tenía pendiente el terminar de cumplir una pena de ocho años de cárcel por dos casos, mientras que había sido imputado en un tercero por presunto peculado (malversación de fondos).
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Esa última imputación se formalizó el pasado 14 de marzo, cuando la Fiscalía lo acusó a él y a otras ocho personas por el caso de la reconstrucción de las zonas devastadas por el terremoto de 2016. Glas presidió en ese entonces el comité que debía llevar adelante los proyectos de mayor urgencia.
Según el Ministerio Público, el dinero recaudado se destinó presuntamente a obras que no cumplían las condiciones de necesidad, emergencia e inmediatez, lo que derivó en un supuesto "abuso de dinero público en beneficio de terceras personas naturales y jurídicas, que fueron contratistas y fiscalizadores de contratos suscritos en el marco de la emergencia".
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Pero para Vera, ese es "otro proceso forjado y jurídicamente insostenible", pues "no existe prueba alguna de corrupción, desvío de fondos ni perjuicio real al Estado".
"La Fiscalía formuló cargos violando la norma penal que establece un plazo máximo de dos años para la fase investigativa, acumuló arbitrariamente investigaciones y confundió deliberadamente conceptos jurídicos con decisiones administrativas legítimas", mencionó.
Un juez de la Corte Nacional decidirá el 15 de abril si llama a juicio a Glas y a los otros acusados.
Ecuador y México mantienen un litigio en la Corte Internacional de Justicia de La Haya con acusaciones mutuas de haber contravenido convenios internacionales.
Mientras que Ecuador acusa a México de haber hecho un mal uso de los instrumentos que regulan el asilo diplomático con el caso de Glas, México denuncia que se rompió el principio de inviolabilidad de sedes diplomáticas al haber ingresado policías sin autorización del Gobierno.
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La Corte fijó para el próximo 22 de abril la fecha en la que Ecuador deberá presentar sus argumentos del caso, mientras que para México será el 22 de enero de 2026.
Durante este año también una delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitó al exvicepresidente en la cárcel y en febrero amplió las medidas cautelares que ya le había otorgado en 2019. Exhortó al Estado ecuatoriano a atender debidamente su salud tanto física como mental.
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Sin embargo, Vera dijo que no se ha cumplido con lo dispuesto por la CIDH, pues el Gobierno no ha autorizado su hospitalización y ha negado su traslado a otra cárcel "sin justificación válida".
"No existe ninguna comisión médica conjunta y la información ha debido ser requerida por vías judiciales ineficaces como hábeas data. El incumplimiento es total y sistemático", señaló.
El equipo legal del exvicepresidente pidió a la CIDH que remita el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que otorgue "medidas provisionales urgentes debido a la situación de grave riesgo, urgencia y posibilidad de daño irreparable" de Glas.
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El presidente Noboa indicó recientemente estar dispuesto a hablar con su homóloga mexicana, Claudia Sheimbaun, para retomar las relaciones, pero aseguró que el otorgamiento de un salvoconducto a Glas para que pueda salir hacia México es una "línea roja" que lo impide.
"Su condición es que le dé el salvoconducto a Glas y que lo mande a Glas (...) Nos podemos sentar, comer unos tacos, conversar, pero si la línea roja de los dos es lo mismo, claramente no hay qué más negociar", indicó el mandatario.
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Sheimbaun, por su parte, ha dicho que espera que sea la correísta Luisa González, que se enfrentará a Noboa en la segunda vuelta electoral el 13 de abril, quien gane las elecciones presidenciales para que "se puedan restablecer pronto las relaciones de México y Ecuador".
cbs/gad
(foto)
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