
La poda de rosales es una práctica fundamental para mantener la salud y la belleza de estas plantas, además de fomentar un crecimiento vigoroso. Sin embargo, para aquellos que no tienen experiencia o que se inician en el mundo de la jardinería, saber cuándo es el mejor momento para hacerlo puede generar dudas.
Con el invierno llegando a su fin y las primeras brotaciones a punto de aparecer, este es el momento perfecto para llevar a cabo la poda. Aunque lo ideal es realizarla antes de que los rosales comiencen a brotar, asegurando así que las plantas concentren su energía en desarrollar flores fuertes y sanas.
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El experto en plantas y creador de contenido en TikTok, @chico_plantas, ha compartido recientemente algunos consejos prácticos para podar los rosales de manera correcta. Según explica, una poda adecuada no solo mejora el aspecto de la planta, sino que también previene enfermedades y garantiza una mejor ventilación entre las ramas. Estos son sus consejos:
1. PODA DE SANEAMIENTO
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Una de las primeras podas a realizar es la de saneamiento, que consiste en eliminar desde la base ramas viejas, secas o rotas; dejando exclusivamente las partes sanas para que el rosal crezca de manera robusta. De lo contrario, puede ser el inicio de infecciones y enfermedades para la misma.
2. PODA DE COMPETENCIAS
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En la poda de competencias, se deben eliminar aquellas ramas que se cruzan entre sí y que crecen hacia el interior de la planta. Este tipo de ramas dificultan la circulación de aire y la entrada de luz, lo que puede provocar el crecimiento de enfermedades.
3. PODA DE ESTRUCTURACIÓN
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El objetivo de esta fase es seleccionar las ramas más vigorosas y que crezcan hacia el lugar que deben, es decir hacia afuera, de la planta para que no se crucen con otras. Al eliminar las ramas débiles o mal orientadas, se deja espacio para que las mejores ramas puedan crecer sin interferencias. Este tipo de poda no debe ser excesiva, sino que debe reducirse a la mitad de las ramas.
TRUCOS ADICIONALES
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Para obtener mejores resultados, se recomienda cortar en bisel, asegurándose de que la yema que quede visible apunte hacia afuera. De esta forma, el brote crecerá en la dirección correcta. Si se deja la yema mirando hacia el interior, puede generar conflictos dentro de la planta, impidiendo su desarrollo óptimo.
Además, para aprovechar al máximo los recortes, se pueden utilizar para obtener nuevos rosales. Al cortar una rama, se selecciona un tramo que tenga al menos tres yemas latentes. Luego, se entierra uno de esos tramos en la tierra, asegurando que una de las yemas quede debajo del suelo. Esto permitirá que se forme un esqueje que, con el tiempo, podrá convertirse en una nueva planta de rosal.
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