
Una delegación del Tribunal Supremo del movimiento fundamentalista talibán comienzan este viernes una visita a Irán para impedir que la república islámica ejecute a los numerosos presos afganos que aguardan la muerte tras ser condenados por tráfico de drogas en el país.
La visita de dos días está liderada por el administrador jefe adjunto del Supremo Abdul Malik Haqqani, y pretende, entre otros objetivos, "discutir medidas alternativas a la pena capital" para los ciudadanos condenados.
La ONG Iran Human Rights avisa de que las ejecuciones de afganos en Irán se incrementaron en un 300 por cien en 2024 en comparación con el año anterior, la mayoría condenados por narcotráfico y ajusticiados finalmente en la cárcel más grande del país, Qezel Hesar, a 20 kilómetros al noroeste de Teherán.
Tres afganos fueron ejecutados el pasado 10 de enero en el patio de la penitenciaría, añade la ONG en su página web.
La delegación, hace saber el Supremo talibán en su cuenta de la red social X, tratará la cuestión con el ministro de Justicia iraní, Amin Hosein Rahimi, en un esfuerzo para, además de impedir la ejecución de los reos, "garantizar los derechos de los prisioneros afganos en Irán y facilitar la extradición de los mismos" a su país.
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