Quito, 15 oct (EFE).- Una nueva requisa en una de las cárceles del complejo penitenciario de Guayaquil, compuesto por cinco prisiones, dejó como resultado al menos una pistola incautada, así como balas, droga y dinero en efectivo, entre otros objetos prohibidos dentro de la prisión.
Así lo informó la Policía Nacional tras realizar el operativo junto a militares en las dependencias del Centro de Privación de la Libertad Guayas Número 5, una de las cinco cárceles de complejo penitenciario de Guayaquil, donde están recluidos aproximadamente unos 12.000 presos en total.
Además de la pistola, las fuerzas del orden también decomisaron tres cargadores de armas de fuego, 97 balas, 192 teléfonos móviles, 30 tarjetas de celulares y 3.719 dólares en efectivo, además de 27 bolsas que contienen presuntamente cocaína y 28 envolturas que albergan presumiblemente marihuana.
También requisaron otros objetos que no están permitidos en poder de los presos como 23 módems, cinco routers, 19 relojes de pulsera, dos radios, 71 cajetillas de cigarros y tres electrodomésticos.
En la intervención participaron aproximadamente 500 integrantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, con apoyo de perros especializados y un helicóptero.
"Estos operativos se realizarán de manera permanente, con la finalidad de evitar amotinamientos, o alteraciones del orden público en el centro de privación, y así salvaguardar la integridad de los internos y las personas que trabajan en el lugar”, dijo Paul Salazar, jefe de la Unidad de Contingencia Penitenciaria de la Policía para la Zona 8, que abarca Guayaqiul y su área metropolitana.
Este tipo de operativos se volvieron recurrentes en las cárceles de Ecuador desde el año pasado con el objetivo de arrebatar los arsenales de armas que las bandas criminales albergaban en algunas prisiones, lo que llevó a requisar centenares de armas de fuego, entre ellas fusiles y granadas, así como también armas blancas de distintos tamaños.
Entre 2021 y 2023 murieron asesinados en las cárceles ecuatorianas más de 500 presos, muchos de ellos en una serie de masacres entre bandas que buscaban desplazar a sus rivales para afianzarse en el control interno de las prisiones.
A principios de este año, el presidente de Ecuador, el empresario Daniel Noboa, decretó un estado de excepción que permitió a los militares y policías intervenir en las cárceles para tomar su control y poner fin a la violencia en las prisiones que también había saltado a las calles.
Las cárceles más conflictivas fueron militarizadas a la par que el Gobierno declaraba, además, una situación de "conflicto armado interno" en el país para que las fuerzas de seguridad iniciaran acciones contra las bandas de delincuencia organizada que pasaron a ser catalogadas como grupos terroristas.
Los militares y policías continúan con la misión de controlar las prisiones, pese a que han concluido varios periodos de estado de excepción, un mecanismo usado por el Gobierno para reaccionar ante los brotes de violencia en cárceles y calles. EFE
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