Lorena R. de la Torre
Vilariño de Conso (España), 14 ago (EFE).- El teléfono interrumpe la tranquilidad en la furgoneta de Atilano en una pequeña aldea gallega, uno de esos lugares de la montaña que, por unas horas, volverá a "revitalizarse", un oasis para estas zonas que cada año se ven acuciadas por el fenómeno de la despoblación.
El propietario de una pequeña explotación ganadera situada en Vilariño de Conso (Ourense, noroeste), ha pedido que esquilen sus ovejas. Es la señal de inicio de una nueva y frenética jornada que llevará a los esquiladores por la Galicia rural.
Tras recorrer carreteras sinuosas llegan a la granja, donde suenan los acordes del punk de la banda Kortatu, una suerte de aviso para los vecinos de la zona. Y comienza el esquilado, mientras suena punk, reggae y ska.
Siguen el método neozelandés, explica a EFE Adriano Borrás, más conocido como Atilano, un experimentado esquilador. La técnica llegó a España en los años 80 y consiste en rapar a las ovejas "en suelto", esto es, la retirada del vellón de una sola pieza, una vez inmovilizado el animal de forma similar "al judo" para así estresarlo menos.
Con más de tres décadas a sus espaldas, Atilano conoce a la perfección los entresijos del oficio. Los ganaderos quedan encantados y demandan sus servicios año tras año. Atrás quedan los años en los que llegaban esquiladores polacos que no acababan de convencer a los granjeros españoles por su trato con los animales.
De fondo suena 'Sarri Sarri', de Kortatu o 'River', de Marcus Gad & Tamal. Coinciden los trabajadores en que la música heavy relaja a las ovejas y a ellos les facilita la rapa.
"En Nueva Zelanda les ponen heavy a saco y las ovejas, que se ve que son muy locas porque están todo el año sueltas, viven en el monte y solo las bajan para quitarles los corderos y raparlas. Con la música, se quedan más tranquilas y no se centran tanto en que vas a raparlas. Con los años, ya saben que es el día de la rapa", explica Atilano.
Los esquiladores trabajan en cuadrillas. Como mínimo, dos personas: el rapador, que esquila a las ovejas, y quien se ocupa de inmovilizarlas. A las explotaciones grandes pueden llegar a acudir diez personas.
Trabajo no les falta. "Es como ir al peluquero. Mientras haya ovejas, habrá trabajo. Siempre habrá que raparlas"; señala Atilano. Pueden llegar a rapar más de 200 ovejas en un solo día, en torno a 20 o 30 por hora. Desde marzo o abril, los rapadores -en conjunto- raparán a unas 75.000 ovejas, en las regiones del norte español.
Una vez finalizada la campaña en España, los esquiladores pueden viajar a Francia, Escocia o Nueva Zelanda, donde hay buenas oportunidades de trabajo.EFE
lrt/caf/ros/mar
(foto) (vídeo)
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