La nueva generación de nadadores españoles llega pisando fuerte

Guardar

París, 29 jul (EFE).- La nueva generación de nadadores españoles demostró que llega pisando fuerte y sin ningún tipo de complejos, como dejó claro este lunes en los Juegos Olímpicos de París la joven Carmen Weiler que no sólo logró el billete para las semifinales de los 100 espalda, sino que además lo hizo con un nuevo récord de España.

Una sobresaliente actuación a la que se sumó la no menos notable de otra de las grandes esperanzas de la natación española, la ilerdense Emma Carrasco, que a falta de los últimos cien metros pareció en disposición de 'colarse' en la final de los 400 estilos.

Final que se antojaba un imposible en el caso de Carlos Garach, otro de los nombres propios de la nueva hornada de nadadores españoles, pero no así el récord de España de los 800 libre del que el granadino se quedó a menos de un segundos.

Una plusmarca nacional que no se le escapó a la valenciana Carmen Weiler, de 19 año, que rebajó en ocho centésimas el récord de España que ella misma estableció el pasado mes de junio en Palma de Mallorca al nadar las preliminares de los 100 espalda en un tiempo de 59.57 segundos.

Un crono que permitió a Weiler, que entrena en Estados Uninos a las órdenes del español Sergi López en la Universidad de Virginia Tech, lograr el pase a las semifinales con el octavo mejor registro de todas las participantes.

Pese a competir en la misma serie que la vigente campeona olímpica, la australiana Kaylee Mckeown, la nadadora española no se dejó intimidar por nada y por nadie y tras ser quinta al paso por los 50 metros remontó dos posiciones para acabar tercera en su serie.

La misma posición que ocupaba Emma Carrasco a falta de los últimos cien metros en su serie de los 400 estilos, tras una magnifica posta de braza, su mejor estilo, que hizo soñar por momentos que la española pudiese 'colarse' en la gran final de esta tarde.

Pero la ilerdense no pudo mantener el ritmo de las mejores en los dos últimos largos de crol, en los que como ella misma reconoció, le "faltaron piernas" para lograr el pase a la lucha por las medallas.

"El crol me ha fallado como de costumbre, pero estoy muy contenta. Me he notado muy bien los primeros 300 metro, pero al final me ha faltado un poco de piernas, un poco de energía", señaló Carrasco.

Un cansancio final que impidió a la joven ilerdense, de 18 años, acceder a la final, pero no mejorar el resultado de su padre, el también nadador olímpico Jordi Carrasco, que fue decimotercero en los 200 estilos en los Juegos de Sídney 2000, un puesto por detrás de su hija Emma que concluyó este lunes duodécima en la prueba larga de estilos.

"Él quedó el trece y yo he sido el doce, así que le he superado", bromeó Carrasco que tras esta actuación afrontará cargada de moral su próxima prueba en los Juegos de París, los 200 estilos en la que la española fue bronce en los Mundiales júnior de Lima 2022.

Una cita mundialista en la que brillo, y de qué manera, Carlos Garach, que se proclamó campeón del mundo júnior de los 800 y 1.500 libre en la capital peruana, éxitos que el joven nadador andaluz todavía no ha podido refrendar en la categoría absoluta.

Y es que no sólo las medallas, sino la presencia en una gran final se ha encarecido como nunca en estos últimos años en las pruebas de fondo, por lo que Garach arrancó las series de los 800 con el objetivo de mejor el récord de España -7:49.09- de Marco Rivera vigente desde el año 2009.

Plusmarca de la que Garach se quedó a menos de un segundo -0.98- tras concluir segundo en su serie con un tiempo de 7:50.07 minutos, su mejor marca personal.

"Mis sensaciones era que podía rebajar el récord de España, pero muchas veces las sensaciones fallan. Creo que soy capaz de bajar de esos 7:50 minutos, por lo que hay que volver a ver la prueba y fijarme en los errores, porque creo que he fallado en algunas cosas", señaló Garach.

Una actuación que servirá al granadino, como el mismo reconoció, para quitarse los "nervios" del debut olímpico y mostrar su mejor rendimiento tanto en el relevo 4x200 como en los 1.500, así como en la prueba de los 10 kilómetros de aguas abiertas en la que también competirá en los Juegos de París.

"La presión ya está fuera. Ya he visto que la pisicina es una piscina normal y corriente y lo único que cambia es el público, nunca había competido ante tanta gente, pero hay que aprender a separar lo que es la competición del público y todo lo mediático", concluyó Garach.EFE

jv lv