París, 27 may (EFE).- El público de Roland Garros, los fieles espectadores que han acompañado a Rafael Nadal a su legendaria marca de 14 títulos en París, se resiste este lunes a perder a su ídolo en primera ronda, animándole de forma ruidosa y festejando sus puntos.
Con la legendaria pista central Philippe-Chatrier totalmente llena, algo histórico en un duelo de primera ronda, el público dejó claro desde el principio cuál era su favorito, desde la sonora ovación que lanzó cuando el mallorquín fue presentado.
Deportivo siempre, el público de Roland Garros aplaudía las buenas jugadas de Zverev, aunque jaleaba y celebraba aún más los tantos del español, o emitía lamentos con sus fallos.
No solo porque estuvieran mayoritariamente a su favor, deseosos de no perder en primera ronda a un tenista que simboliza como ninguno este torneo, sino que no querían que el encuentro se consumiera rápido, en tres sets, y saborear al máximo esta posible última presencia de Nadal en este torneo.
Después, todo fue un continuo ir y venir de gritos individuales o a coro, incluso al ritmo de un bombo. "¡Rafa, Rafa!", "¡Vamos, vamos!" e incluso un "¡Allez Rafi!" que lanzó un niño pequeño gritó con voz infantil y que fue muy jaleado.
El público incluso abucheó a Zverev cuando, a punto de lanzar un saque, interrumpió la maniobra para enviar una mirada virulenta en la dirección en la que un espectador había gritado "¡Vamos Rafa!", con claro ánimo de desestabilizarle.
El ambiente era muy intenso, totalmente impropio de una primera ronda, en incluso la organización llevó a vigilantes de seguridad para salir a la pista en los momentos de descanso ante un eventual desmadre de algún espectador que no se produjo.
Nadal, con pantalón y cinta en la frente de color blanco, y camiseta y zapatillas azul turquesa claro, comenzó mal el duelo y rápidamente se puso con un 0-2 en contra en el primer set, pero luego se entonó, con el caluroso apoyo del público a su lado.
Con el respaldo de la inmensa mayoría de los 15.225 espectadores que caben en esta pista, Nadal superó las limitaciones que le imponía la poca actividad que ha tenido en los últimos meses debido a problemas físicos para plantar cara al número 4 del mundo.
Así, según avanzaba el partido, cada peloteo largo o caja jugada brillante se presenciaba con un silencio sepulcral, interrumpido con un "ooooooh" si el español perdía el punto o un grito casi unánime y aplausos atronadores.
Las ovaciones fueron especialmente potentes en momentos clave, como cuando Nadal, en el segundo set, levantó de forma brillante un 15-40 para terminar ganado el juego, entre los gestos de rabia del tenista y parte del público coreando "Oeoeoeoeeee" puesto en pie.
Pero el alemán no dejó de ser ovacionado ruidosamente en algunas ocasiones en las que se llevó el punto con golpes brillantes y vistosos.
Una pequeña charanga con bombo e instrumentos de viento, que interpretaba temas como 'Bella ciao' en los descansos, terminó de dar el punto festivo a este encuentro lleno de emociones y buen tenis.
Y es que aquí se iba a celebrar algo, fuera cual fuera el resultado: Bien la continuidad de Nadal a pesar de todo lo que tenía en contra o bien su despedida tras su legendario récord de 14 títulos en el templo del tenis sobre arcilla. EFE
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