
Washington, 10 may (EFE).- Confinado en su casa de Mallorca, sumido por la desesperación colectiva de las primeras semanas de pandemia, el artista mallorquín Bernardí Roig comenzó a dibujar a carboncillo sus evocaciones sobre la cabeza perdida de Francisco de Goya. Unos dibujos que acabaron formando una serie de 55 láminas que hoy se exhiben en Estados Unidos.
"En un no saber qué hacer, en un no saber por dónde ir, con una afonía que empezaba a tener y una mano que temblaba y no podía dibujar, allí fue cuando arranqué", recuerda a EFE en una entrevista frente a su obra, en el museo de la Phillips Collection de Washington DC.
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En medio de la "parálisis de esos días infames" en los que millones de ciudadanos estaban encerrados por la pandemia de coronavirus, añade, al artista (Palma de Mallorca, 1965) le vinieron a la mente las 'Pinturas negras' de Goya, sobre todo 'El aquelarre' y sus formas: las brujas discípulas del demonio con forma de macho cabrío.
Y se puso a dibujar el primero, un rostro semidesfigurado y adolorido en una cabeza coronada por unos pequeños cuernos, violentada por garabatos y borrones. Era el 1 de mayo de 2020.
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A modo de flotador se agarró a la frase del pintor griego Apeles de Colofón, "Ningún día sin una línea", y tomó el hacer dibujos en torno al cráneo del maestro como su rutina de supervivencia, como un "sentarse a pasar el Rosario", recuerda.
"La idea era uno al día, no dos, ni cuatro, ni un día sin ninguno, ningún día sin una línea, y así fui ocupándome de mi desesperación. Y decidí que fuera en ese papel muy pobre y que tenían que ser dibujos muy rápidos, casi sin corregir", relata.
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Poco podía imaginar entonces que cuatro años después su obra sería expuesta en la Phillips Collection de Washington DC, en una sala vecina a Mark Rothko, Pablo Picasso o Paul Cezanne, en una de las pinacotecas privadas más importantes de Estados Unidos, en la que Roig ya expuso hace una década.
La llegada de esta exposición se produjo después de que el empresario argentino, expresidente del patronato de la Philips Collection, Dani Levinas (fallecido hace unos días) visitara la casa de Roig en Binissalem y se interesara por sus últimos trabajos.
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'Bernardí Roig: La cabeza de Goya' será exhibida hasta el 7 de julio y está formada por 55 dibujos inspirados en la cabeza perdida y cercenada de Francisco José de Goya (1746–1828), cuyo cuerpo fue descubierto sin cabeza en 1888, cuando fue exhumado en Burdeos y lo preparaban para volver a inhumarlo en Madrid.
Junto a las láminas de Roig se exhibe "El arrepentimiento de San Pedro" (1820-24), obra de Goya perteneciente a la Phillips Collection, a modo de diálogo con los dibujos del mallorquín hechos a carboncillo, cera, ceniza y grafito.
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Dibujos intensos y expresivos, en los que se cuela algún garabato de color, que son reflexiones sobre el desmembramiento grotesco e inexplicable del cuerpo de Goya.
Aunque no nacieron para ello, Roig sí ha encontrado un propósito del conjunto: que el espectador se sumerja en una de las constantes de su obra, la soledad.
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"Me gustaría producir soledad al que entra, una soledad monstruosa. Dejarlo solo con sus fantasmas", explica a EFE.
Y es que, añade, está bien producir soledad porque solo ahí es cuando uno se hace las preguntas necesarias.
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Paula Escalada Medrano
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