El Algarve portugués se prepara para cerrar el grifo ante la peor sequía de su historia

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Paula Fernández

Lisboa, 9 ene (EFE).- La región del Algarve, en el sur de Portugal, se prepara para aplicar fuertes restricciones al uso del agua para hacer frente a la peor sequía de su historia, tras una década de precipitaciones por debajo de la media.

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"Nunca estuvimos en esta situación en el Algarve", alertó este martes a EFE el vicepresidente de la Agencia Portuguesa de Ambiente (APA), José Pimenta Machado, que destacó que la capacidad de los embalses está en apenas el 25 %.

Tras uno de los años más cálidos de la historia a nivel de temperaturas, el panorama en los acuíferos tampoco es prometedor y las reservas están en mínimos históricos.

La preocupación también se extiende a la región vecina del sudoeste del Alentejo, con un embalse en mínimos que da servicio a Odemira, una de las zonas agrícolas más importantes del país.

La APA prepara un plan de contingencia "muy exigente" para hacer frente a esta situación crítica con restricciones al uso del agua en el Algarve, sobre todo en la agricultura, que será presentado en las próximas semanas después de realizar una ronda de consultas con los actores locales.

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Aunque Pimenta Machado no confirmó cifras, medios locales han avanzado que los recortes podrán llegar al 70 % en la agricultura y al 15 % en el consumo urbano.

Los números han caído como un jarro de agua fría sobre los agricultores, que arrastran años de desesperación por la falta de agua, porque el Algarve acumula una década de lluvia por debajo de la media.

"No es una sequía de uno o dos años. Es una sequía de diez años", insistió el vicepresidente de la APA, que recordó que los modelos auguran que las precipitaciones sigan reduciéndose en los próximos años, entre el 25 y el 30 %.

Es un hecho: "Vamos a tener menos agua", afirmó el responsable, quien subrayó que por eso son necesarias medidas estructurales de adaptación a largo plazo.

El Algarve cuenta con un programa de este tipo elaborado en 2019, con más de 200 millones de euros y financiado por el Plan de Recuperación y Resiliencia, que incluye medidas como la mejora de la eficiencia hídrica a través del combate a las pérdidas de agua en el sistema de transporte urbano y en la agricultura.

Con esto se espera ahorrar siete millones de metros cúbicos de agua, a los que se sumarán otros ocho procedentes de la reutilización de las aguas residuales para otros usos.

"No tiene ningún sentido que usemos agua potable para regar jardines, limpiar las calles y los cubos de basura, incluso para regar campos de golf", defendió el vicepresidente de la APA.

También se va a construir una central de desalinización para potabilizar agua del mar con un volumen de producción de 16 millones de metros cúbicos y hay previsto un trasvase entre el Guadiana y el Pomarão.

Hasta que estas medidas estén completamente en marcha y empiecen a dar resultados, la población del Algarve tendrá que asumir los recortes del plan de contingencia.

Mientras tanto, en el otro extremo del país, al norte del río Tajo, la situación es totalmente diferente y los embalses están casi en máximos.

"Es un país tan pequeño, pero tan asimétrico", reflexionó Pimenta Machado, que recordó que en 2023 se batieron récords de producción de energía renovable gracias a la hídrica. EFE

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