Copenhague, 6 abr. Las autoridades suecas informaron este jueves de que todavía no está claro quién es el autor del sabotaje a los gasoductos rusos Nord Stream 1 y 2 de septiembre pasado y que continúa la investigación de un caso "complicado".
"Se trata de un delito cuyas circunstancias son difíciles de investigar. Las detonaciones se produjeron a 80 metros de profundidad bajo el agua en el lecho marino en el Báltico", afirmó en un comunicado el fiscal Mats Ljungqvist, a cargo del caso.
Ljungqvist resaltó que existen informes variados sobre la autoría y diferentes intentos de "influir" en las pesquisas, pero que esas "especulaciones" no afectan a la investigación, "que está basada en hechos y en la información salida de análisis, de la escena del crimen y de la colaboración con otras autoridades de Suecia y otros países".
La Fiscalía sueca había confirmado en noviembre el hallazgo de restos de explosivos en los gasoductos y que se trataba de un acto de "sabotaje grave".
"No hay ninguna duda de que es un sabotaje grave en aguas internacionales dirigido a infraestructura cuyo dueño no está vinculado con Suecia. El foco principal de la investigación sueca es examinar si los intereses o la seguridad suecas fueron amenazados", reiteró hoy la Fiscalía.
Suecia trabaja de forma "incondicional" y "minuciosa" para aclarar el caso, en el que se está "dándole la vuelta a cada piedra y no se deja nada al azar".
"Nuestra esperanza es que podamos confirmar quién ha cometido el delito, pero hay que tener en cuenta que probablemente será difícil dadas las circunstancias", afirmó Ljungqvist.
En total se localizaron dos fugas en cada gasoducto (ambos fuera de servicio), dos en la zona danesa y dos en la sueca, todas en aguas internacionales, que los gobiernos afectados calificaron pronto como "sabotaje", además de apuntar a un actor estatal como culpable.
Las autoridades danesas y suecas habían informado inicialmente de la existencia de dos fugas en el Nord Stream 1 y otra en el 2, pero la Guardia costera de Suecia comunicó días más tarde la de otro escape menor en el segundo gasoducto ruso.
Las tres principales fugas se dieron por terminadas a principios de octubre, al alcanzarse una presión estable en las tuberías, pero la más pequeña continuó activa algunos días más.
Ninguno de los dos gasoductos estaba en servicio cuando se produjeron los accidentes.
El primero interrumpió los suministros hace meses, al alegar Moscú problemas técnicos, mientras que el segundo nunca entró en funcionamiento, puesto que el Gobierno alemán lo bloqueó a raíz del reconocimiento por Moscú de las autoproclamadas repúblicas separatistas del Donbás, en febrero.
Tanto los países afectados como el resto de la Unión Europea (UE), Estados Unidos y Rusia hablan de sabotaje, aunque difieren en cuanto a la posible autoría.
Moscú ha acusado a países "anglosajones" de estar detrás, aludiendo a la oposición al proyecto que durante años ha mantenido Washington, mientras algunos países occidentales han señalado en la dirección contraria.
Una investigación del periodista estadounidense Seymour Hersh apuntó hace semanas a la inteligencia de EE. UU., con la colaboración de Noruega y otros países occidentales.
Medios de Estados Unidos y Alemania señalaron posteriormente a un grupo proucraniano como autor del sabotaje. EFE
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