La resiliencia de Ucrania “sorprendió” a Occidente, afirma experto

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Fernando Prieto Arellano

Madrid, 1 mar. La reacción vigorosa y decidida de Ucrania a la invasión rusa "fue una sorpresa para Occidente”, que no esperaba tal grado de resiliencia, afirma el analista y experto en lo servicios secretos rusos Yuri Felshtinsky.

Felshtinsky, nacido en Moscú en 1956 pero ciudadano de Estados Unidos, donde reside, ha escrito con el economista ruso Vladimir Popov “Del terror rojo al estado mafioso. Los servicios especiales de Rusia y su lucha por la dominación mundial” (Deusto), recientemente publicado, y en la que ambos analizan la omnipresencia que los servicios secretos han tenido siempre en Rusia, tanto en la etapa soviética como en la actualidad.

“El Estado construido en el año 2000 sobre los cimientos de la Federación Rusa, un Estado único en su género, es gobernado por una junta que funciona como la cabeza de una mafia cuyos miembros fueron seleccionados según el principio de una fidelidad personal absoluta a su dirigente, el presidente, que hace descansar su poder en las estructuras de los servicios de inteligencia”, señalan los autores en un pasaje de su obra.

En entrevista con EFE, Felshtinsky subraya que la idea de invadir Ucrania surgió de ese oscuro núcleo duro de poder en torno al presidente ruso, Vladimir Putin, que pensaba que la invasión se consumaría rápidamente tras una especie de “guerra relámpago” en la que Rusia se impondría sin problemas.

“Todo el mundo se equivocó al pensar que Rusia tomaría Ucrania en pocos días”, incluso el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien ante el temor a que cayera en manos de los rusos le ofreció a su colega ucraniano, Volodimir Zelenski, la posibilidad de una salida segura del país, la cual rechazó, señala el analista.

“Rusia no sobrevivirá a esta guerra en términos psicológicos”, destaca Felshtinsky, quien afirma que “no se ha consolidado la idea de Putin de restaurar la URSS”, al menos estructuralmente, con la anexión o sumisión de países como Ucrania, Bielorrusia o Moldavia.

“Después de un año de guerra se ve que Putin no está cerca de hacerse con Ucrania”, entre otros motivos, comenta el analista, “porque la capacidad de resistencia de los ucranianos es irracional, va más allá del entendimiento humano”.

Obviamente, Felshtinsky reconoce que la ayuda militar de Occidente está siendo fundamental para mantener viva la resistencia ucraniana, si bien incide en el hecho de que es un aporte que se verifica con lentitud, aunque va “en la dirección correcta”.

“Occidente se mueve con lentitud pero va en la dirección correcta, que es derrotar a Rusia. Ucrania necesita misiles de largo alcance, carros de combate y también aviones F-16” para poder cambiar de manera evidente el signo de la guerra, subraya.

A juicio de Felshtinsky, la lentitud de Occidente en la movilización de la ayuda militar a Ucrania se debe a su temor a que esta contienda pueda desembocar en una guerra a mucha mayor escala y más allá de las fronteras ucranianas.

En este sentido afirma que “la OTAN está tratando de ganar tiempo para estar preparada ante una eventual acción de Rusia. Hace un año no lo estaba”.

El analista incide asimismo en la importancia subsidiaria que tiene Bielorrusia en esta guerra, tanto en el plano logístico como operativo si la contienda trascendiese las fronteras ucranianas y dada la estrecha relación que une al presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, con Putin.

Con respecto a China, que ha expresado un apoyo constante a Rusia, si bien guardando una cierta distancia en el ámbito militar y logístico, el experto considera que “está asumiendo un rol muy inteligente en esta guerra y en su relación” con Moscú.

“China mantiene un gran cuidado en todo este conflicto porque vela sobre todo por sus propios intereses”, afirma Felshtinsky, quien precisa que “si China ayudase a Rusia con más intensidad, entraría en un claro enfrentamiento con Occidente, lo que elevaría la tensión dramáticamente”.

“Ucrania es la primera batalla de la tercera guerra mundial, la cual empezó el 24 de febrero de 2022. La pregunta es cuánto durará y a cuántos países afectará”, concluye Felshtinsky con esta reflexión, que es precisamente el título de su anterior libro, escrito a medias con Michael Stanchev. EFE

fpa/chg