En los Andes bolivianos, los agricultores rezan para que llueva en medio de la sequía

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Por Mónica Machicao

TIHUANACU, Bolivia, 25 nov (Reuters) - En lo alto de las montañas de los Andes bolivianos, el agricultor Alberto Quispe tiene una cosa en su mente: la lluvia.

En la zona rural de Tihuanacu, 100 kilómetros al suroeste de la ciudad de La Paz, los lugareños dicen que esta temporada ha llovido poco, en medio de una sequía más amplia en las regiones andinas debido a un tercer fenómeno meteorológico consecutivo La Niña.

"Cuando levantamos las manos, pedimos que ya nos perdone Dios de nuestros pecados y para pedir que llueva para nuestros sembrados, porque en el campo no tenemos agua ni para el ganado", dijo Quispe, quien subió a las colinas con otros de su comunidad para orar por la lluvia.

Alrededor de Bolivia, muchas áreas han declarado una emergencia debido a la sequía, que el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología local espera dure hasta 2023, cuando la intensidad de La Niña comenzará a disminuir. Esto ha perjudicado a los agricultores y cultivos en Bolivia, pero también en los vecinos Argentina, Paraguay y Perú.

Quispe y otros subieron al cerro Lloco Iloco con su pastor evangélico para pedir lluvia tanto a Dios como a las deidades de la montaña, o Achachilas, dioses indígenas aymaras locales, arrodillados y levantando las manos al cielo.

Justo al otro lado de la frontera boliviana con Perú, la situación es similar.

"El sol está quemando, está muy fuerte. Uno ya ni puede caminar, el calor en el campo está peor todavía. Ni tampoco tenemos agua", dijo Rosa Sarmiento de Desaguadero en Perú, cerca de las orillas del lago Titicaca.

"Toda la gente está muy preocupada".

En las regiones andinas la sequía de los últimos años ha hecho que los niveles de los reservorios de agua disminuyan en lugares como Chile y que los glaciares importantes retrocedan. Cultivos como el trigo y la soja se han visto afectados, incluso en uno de los mayores exportadores globales de estos granos, Argentina.

En la comunidad Zapana Jayuma, en Bolivia, los campos áridos muestran signos de daño por el calor.

"La tierra está muy seca, ya no hemos podido sembrar papa, haba ni ocas", dijo Cecilia Aruquipa, de la comunidad gerente de la zona.

"El calor está muy fuerte y quemante, ya no se puede soportar. Es por eso que todos nos vamos a donde hay sombra". (Reporte de Mónica Machicao, escrito por Adam Jourdan y traducido por Daniel Ramos Editado por Nicolás Misculin)