En bicicleta por Liubliana, tras los pasos de grandes personajes

Seguramente hay varias maneras de acercar a los turistas a una ciudad. Una de ellas es, por ejemplo, con anécdotas de personalidades locales famosas.

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ARCHIVO - El arquitecto Jo·e
ARCHIVO - El arquitecto Jo·e Plecnik, el escritor Ivan Cankar y el pintor Rihard Jakopic: los retratos de los tres personajes ilustraban billetes de la antigua moneda eslovena. Foto: Alexandra Stahl/dpa

Seguramente hay varias maneras de acercar a los turistas a una ciudad. Una de ellas es, por ejemplo, con anécdotas de personalidades locales famosas.

Así es como se hace en Liubliana, la capital de Eslovenia, donde los turistas siguen los pasos del arquitecto Jože Plečnik, el escritor Ivan Cankar y el pintor Rihard Jakopič en un divertido recorrido en bicicleta que se ofrece desde la primavera hasta el otoño europeo.

El nombre, Moustache Tour, alude a una coincidencia entre los tres hombres: todos llevaban bigote. 

El guía esloveno Urban Logar tiene 45 años y, por supuesto, usa barba. Antes de comenzar el paseo, cuenta que, en los siglos XIX y XX, las tres celebridades eslovenas fueron grandes referentes en Liubliana. Y no precisamente por sus bigotes, aclara, sino por sus creaciones.

El primer destino del tour es la Biblioteca Nacional. El edificio de ladrillo rojo-grisáceo fue diseñado por el arquitecto Plečnik.

En su interior se encuentran los manuscritos del escritor Ivan Cankar, que, según cuenta Logar, perdía a menudo sus apuntes, por lo que sus pensamientos estaban dispersos por toda la ciudad.

Cankar es considerado el escritor esloveno más importante de la época moderna y escribió con una claridad inusitada sobre la miseria social de principios de siglo.

Ambicioso y estricto: el arquitecto Jože Plečnik 

No muy lejos de allí se encuentra la casa donde vivió y trabajó el arquitecto Plečnik (1872-1957). El guía adelanta que allí se encontrarán pistas sobre el carácter de Plečnik, quien al parecer era ambicioso, estricto y no precisamente cordial.

Dentro de la vivienda, Logar señala una silla incómoda y sin tapizar, que Plečnik había diseñado para sus alumnos. El arquitecto estaba convencido de que quien estaba cómodamente sentado no trabajaba bien.

En una sala de cristal llena de plantas y estatuas, el arquitecto esloveno recibía a los visitantes, pero nunca les ofrecía café. La mayoría de las veces ni siquiera bajaba completamente las escaleras de su piso.

Logar se para frente a un busto de Plečnik realizado por una de sus alumnas y cuenta que el arquitecto le pidió manifiestamente que lo hiciera con una expresión severa.

Plečnik tenía su cama en el estudio. Esta ocupaba un espacio mucho menor que el escritorio, cubierto de libros, que además muestra una escuadra, una regla, bolígrafos y otros instrumentos de diseño, pero también una pelota pequeña.

Logar saca su teléfono móvil y muestra una foto en blanco y negro en la que Plečnik aparece junto con su perro. El guía presume que la pelota era un juguete. La imagen muestra al considerado pionero de la arquitectura moderna del siglo XX sonriendo.

El chucrut financia los estudios de Jakopič

El artista Rihard Jakopič (1869-1943) era mucho menos estricto que Plečnik. El lugar de nacimiento del pintor no está lejos del antiguo lugar de trabajo de Plečnik, en una urbanización en el barrio Krakov, una zona muy tranquila y silenciosa de la capital eslovena.

En la época de Jakopič, el barrio era famoso por su chucrut. Algunos residentes lo exportaban a Jerusalén y El Cairo. O, como el padre del pintor, a Estados Unidos. Esto le permitió financiar los estudios de su hijo en la Academia de Arte de Viena, una inversión que valió la pena.

Las obras impresionistas de Jakopič se encuentran ahora en la Galería Nacional de Liubliana.

A la entrada de la sala de exposiciones cuelga un buzón con algunas de las citas más famosas del pintor en rollitos de papel: "Sin el arte, el hombre está mutilado. Como un tigre sin deseo de sangre".

Por su parte, Cankar (1876-1918) parece haber sido más bien lo contrario que sus dos compatriotas. No solo murió joven en comparación con Plečnik y Jakopič, a los 42 años, sino que además llamaba la atención por disfrutar de los placeres de la vida, por ser mujeriego y extravagante. Según se cuenta, después de una fiesta el escritor pidió dos carruajes a la vez. Uno para él y otro para su sombrero.

Un escritor que solo deja tres cosas de legado 

El tour en bicicleta continúa hacia Rožnik, una colina no lejos del gran parque de la ciudad, el Tivoli. El destino es donde se encuentra la última casa donde vivió Cankar antes de morir de neumonía.

El camino a través del bosque vuelve a mostrar lo verde e idílica que es la ciudad. Por entre los árboles se puede ver a lo lejos el castillo de Liubliana, un destino muy popular.

Y nuevamente la zona no parece ser parte de una gran urbe, y mucho menos de una capital europea. Una vez arriba todo es tranquilidad.

Por el momento, la antigua vivienda de Cankar no es accesible al público. "No importa", señala Logar con firmeza. "De todas maneras, Cankar solo dejó tres cosas: una cartera, una corbata y una invitación al pabellón del pintor Jakopič", añade.

Sin embargo, hace hincapié en que al poeta y dramaturgo esloveno le gustaba beber té con ron. Y eso es lo que reciben los integrantes del tour en el café de la Casa Cankar, que es popular entre los excursionistas de Rožnik. Se sirve con "potica", un strudel con relleno de nueces, típicamente esloveno.

El guía turístico cuenta todavía algunas anécdotas relacionadas con los tres personajes eslovenos, pero los comensales están más absortos con la vista fantástica que tienen de Liubliana. Además, también el ron comienza a hacer efecto después de más de tres horas en bicicleta recorriendo la ciudad.

dpa