
Ensimismada y con expresión estoica, la joven tailandesa se somete al doloroso procedimiento. Ataviada con un vestido rosa, está arrodillada ante el maestro, con la espalda desnuda y las manos en oración. Detrás de ella, Ajarn Neng está sentado con las piernas cruzadas sobre un banco de madera y sostiene en la mano una afilada aguja de acero. Este hombre de 45 años está tatuado hasta el cuello con motivos y caracteres misteriosos. Con movimientos tan deliberados como rutinarios, realiza sus místicos dibujos introduciendo la pesada herramienta bajo la piel entre los omóplatos de la joven. El arte sagrado de los tatuajes Sak Yant se practica en el sudeste asiático desde hace siglos. "Sak" significa "tatuaje", la palabra "yant" proviene del sánscrito y hace referencia a figuras geométricas sagradas. A diferencia de los ornamentos de la piel en Occidente, los tatuajes de "yantras" o talismanes suelen permanecer ocultos. Su objetivo no es la estética, sino el despliegue de poderes místicos. En cuanto al tatuador, "Ajarn" no es parte de su nombre, sino el término común para el maestro de Sak Yant. En tailandés, la palabra significa simplemente "maestro". Un "ajarn" comienza su formación desde muy joven, iniciándose en un arte que es transmitido de generación en generación y que se basa en el conocimiento de los misterios, las reglas y los mensajes del tatuaje de "yantras". Muchos monjes budistas son también maestros de Sak Yant. Un tatuaje Sak Yant tradicional se realiza con agujas de metal o cañas de bambú afiladas. "No hay que confundir (este arte) con las tiendas turísticas Sak Yant que se encuentran, por ejemplo, en Khaosan Road, la calle de los mochileros en Bangkok", aclara el alemán Tom Vater, autor de un libro sobre este arte corporal sagrado. Para escribir su obra "Sacred Skin - Thailand's Spirit Tattoos", Vater realizó trabajos de investigación y documentación durante un año y medio junto con la fotógrafa Aroon Thaewchatturat. Desde que la estrella de Hollywood Angelina Jolie y otras celebridades se aficionaran a los tatuajes Sak Yant del sudeste asiático e hicieran famoso este arte corporal, muchos tailandeses han comenzado a verlo como un gran negocio. Numerosas tiendas, desde la turística isla de Phuket en el sur hasta la ciudad de Chiang Mai en el norte, anuncian "tatuajes de bambú" a precios bajos. "Esto no tiene nada que ver con los verdaderos tatuajes de 'yantras' o con los poderes protectores, solo son bonitos dibujos en la piel", subraya Vater. Este escritor de 54 años, que vive en Tailandia desde hace 20, lleva desde hace varios años un Sak Yant dibujado por Ajarn Neng. "Me sorprendió lo mucho que dolía en comparación con las agujas de tatuaje normales. Los dos primeros minutos fueron un infierno", recuerda. Vater explica que Ajarn Neng le aconsejó que se hiciera el motivo con siete puntas. El tatuaje siempre va precedido de una prolongada charla entre el maestro y su "devoto". En esta se discute acerca de qué efecto debe tener el Sak Yant y qué poderes debe desarrollar. ¿Salud? ¿Éxito en el trabajo? ¿Felicidad en el amor? Para casi todos los deseos y todas las situaciones de la vida, hay un motivo, una figura geométrica, un animal o un carácter jemer de aspecto enigmático escrito en la antigua lengua india pali. "También aconsejo una determinada parte del cuerpo para el tatuaje, dependiendo de lo que el cliente quiera conseguir", explica Arjan Neng. En su pequeño estudio del distrito On Nut de Bangkok, las esculturas "ruesi", el equivalente tailandés de los "rishi" de la cultura hindú, se apilan hasta el techo. Estos sabios ermitaños y chamanes, que suelen tener un tercer ojo en la frente, están inseparablemente vinculados a los Sak Yant y al poder de los maestros del tatuaje. En la pared hay fotos en las que se ve a Ajarn Neng con los actores estadounidenses Steven Seagal y Brooke Shields, ambos clientes suyos. Junto a ellos hay más de una docena de varillas metálicas alineadas en distintas longitudes. Muchos extranjeros acuden a él, señala el maestro, "además de los estadounidenses, especialmente los alemanes". Durante el proceso de tatuaje, el "ajarn" recita un mantra. Acto seguido, activa el Sak Yant —como en el caso de la joven del vestido rosa— poniendo las manos sobre los hombros y pronunciando otro mantra antes de soplar suavemente sobre el lugar y rociarlo con agua. Aunque Ajarn Neng ha estado maltratando la piel durante 20 minutos, esta solo está ligeramente enrojecida, el tatuaje no se ve en absoluto. La tailandesa ha elegido un tatuaje en aceite, no en tinta, de manera que este permanece invisible. Muchas mujeres lo hacen, explica su amiga Rin, que ya lleva varios motivos sagrados de aceite bajo la piel. Por desgracia, hay muchos prejuicios contra los tatuajes: "No todo el mundo los acepta, así que no quiero que la gente vea mis Sak Yant", asevera. La clase media conservadora tailandesa, en particular, opina que los tatuajes sagrados son un abracadabra de la clase obrera. "Para ellos (los trabajadores), sin embargo, es una de las pocas formas de expresarse cultural y religiosamente, y de tener algo muy propio", informa Tom Vater. "Además, un Sak Yant es como un código moral y, por lo tanto, un recordatorio constante y poderoso para mantenerse en el camino correcto". Se dice que muchos criminales han vuelto al camino de la virtud gracias a su Sak Yant, explica Vater. El devoto se compromete a observar cinco preceptos budistas a lo largo de su vida, como no quitar la vida, no robar y no consumir drogas. Además, cada "ajarn" tiene sus propios preceptos, y si el devoto los rompe, su Sak Yant pierde su poder. ¿Nada más que supersticiones? Los visitantes del festival anual de Sak Yant, que tiene lugar en el templo Wat Bang Phra de Bangkok y al que acuden decenas de miles de participantes, son normalmente testigos de escenas increíbles. Bajo la influencia de los "yantras", en parte recién tatuados, muchos devotos caen en un estado de trance extático. O incluso se sienten como si fueran el animal que ahora llevan en su piel, ya sea un tigre, un cocodrilo, un dragón o un elefante. Los tatuajes de "yantras" son un mundo propio, "un extraño choque de circunstancias, de fe e historia, de orden y caos, de buscadores y charlatanes, de humildad y machismo", resume Tom Vater en su libro. Según el autor, gran parte de la sociedad tailandesa forma parte de este mundo misterioso, con un Sak Yant como "segunda piel mágica". dpa
Últimas Noticias
Kast alaba la política exterior de Trump para la región latinoamericana en una breve conversación en Miami
Durante un encuentro con Donald Trump en Miami, el futuro líder chileno expresó gratitud por la injerencia estadounidense en Venezuela y solicitó reforzar medidas para restaurar la democracia en Cuba, anticipando una relación bilateral enfocada en temas de seguridad regional

Sporting Cristal denuncia insultos racistas contra el brasileño Cristiano da Silva
República Dominicana y Bolivia acuerdan explorar nichos de cooperación y el comercio
Puerto Rico y Cuba festejan

De prometer el fin del neoliberalismo a la moderación: los cuatro años de Boric en Chile
