"No fui a recibir la medalla", recuerda Piazza sobre derrota con Saint Etienne en final europea de 1976

Guardar

El futbolista argentino Osvaldo Piazza fue el ídolo del equipo del Saint-Étienne que durante los años 70 dominó el fútbol francés y llegó a jugar una final de Copa de Europa, que perdió contra el Bayern Múnich (1-0), después de estrellar dos balones contra los postes.

La "bronca" por aquella derrota, de la que se cumplen 45 años este 12 de mayo, hizo que "no fuera ni a recibir la medalla de finalista", recuerda Piazza en una entrevista a la AFP, en la que destaca que aquel equipo de Saint Etienne convirtió al fútbol en un fenómeno de masas.

Con su más de metro ochenta, su camiseta verde y el número 4 a la espalda, Piazza, que jugaba de "stopper", se hizo un nombre en la memoria de la afición de esta ciudad industrial, y en la de toda Francia, por sus cabalgadas con el balón en los pies y su melena cruzando el campo.

Formado en Lanús, Piazza llegó a la liga francesa en 1972, cuando solo podían jugar dos extranjeros al mismo tiempo, en la estela de grandes figuras argentinas como Ángel Bargas, del Nantes, Delio Onnis, en el Mónaco, y Carlos Bianchi, en el Stade de Reims.

Jugó hasta el año 1979, sirviendo de puente a la generación de los Enzo Francescoli o Beto Márcico.

P: Carlos Bianchi dice que para hablar de fútbol francés de los 70 hay que hablar con usted, que es el que más trofeos ganó. ¿Qué significó el Saint-Étienne de su época para el fútbol francés?

R: Supuso un cambio de mentalidad en el fútbol francés. Apostaron por la formación, el 90% del equipo era de la cantera, viajábamos en avión para estar a la vuelta del partido en casa, teníamos los mejores vestuarios, bañeras, masajes...

P: Hasta descendieron por los Campos Elíseos de París tras su derrota en la Copa de Europa de 1976, algo inédito en Francia.

R: Hoy nos asombramos de la repercusión que tuvo, piensas, pero ¿tanto hicimos? Hasta entonces, el rugby era el deporte más seguido en Francia, eso cambió con el Saint-Étienne.

P: En los años 70-80 sólo podían jugar dos extranjeros por equipo ¿Cómo fue su llegada a Francia?

R: Estaba eufórico, se me daba una oportunidad que siempre había soñado. A pesar de que la ciudad no era muy linda, el equipo era importante por sus títulos anteriores y era un club serio.

P: Usted ganó 3 campeonatos de Francia seguidos (74-75-76), tres Copas de Francia y fue semifinalista y finalista (en 1976) de la Copa de Europa ¿cuál era el nivel de la liga francesa?

R: No era un fútbol de conjunto, mandaba el individualismo. En el Saint-Étienne, sin embargo, no había estrellas, pero era un equipo que luchaba, solidario. Luego, en Europa, el fútbol francés seguía la cita de Pierre de Coubertin, padre de los Juegos Olímpicos modernos: "Lo importante es participar", todo el mundo quería tener de rival a los franceses, eran muy débiles. En el Saint-Étienne eso no valía, había que competir, lo importante era el resultado.

P: Usted era "stopper", una especie de defensa adelantado que marcaba al nueve rival, sin embargo marcó muchos goles llegando en carrera al área contraria.

R: Yo no era rápido, no gambeteaba a nadie, pero como jugaba esperando la salida del equipo rival, cuando recuperaba el balón, en dos pases estaba en el área.

P: Su imagen atravesando el campo con el balón en el pie y la melena al viento es icónica.

R: Lo llamaban "las cabalgadas de Osvaldo", no me corté el pelo nunca en Francia. Yo creo que llegaba con facilidad al área porque los rivales me veían grandote, me esquivaban, chocar conmigo era como chocar con una montaña.

P: Perdieron 1-0 la final de la Copa de Europa de 1976 contra el Bayern de Múnich después de estrellar dos balones en los postes ¿qué pasó en ese partido?

R: Nos sentíamos preparados, les dimos pelea, tuvimos tantas broncas durante el partido que no fui ni a recibir la medalla de finalista, no la tuve nunca, no sé ni quién se la llevó. No fueron superiores a nosotros pero tenían una fortaleza y concentración que les hizo ganar.

P: César Luis Menotti le convocó después para participar en el Mundial de Argentina de 1978, ¿por qué no pudo ir?

R: Fue una gran decepción porque quería completar mi carrera jugando un Mundial. Menotti me escogió para aplicar lo que había aprendido en Europa para su defensa. Pero tuve la mala suerte de que mi mujer sufrió un accidente de coche muy grave en Francia, con nuestra segunda hija recién nacida a bordo. Vi el Mundial por televisión al mismo tiempo que veía cómo se recuperaba mi familia en el hospital.

grp/psr