Ndadaye fue asesinado a bayonetazos durante el fallido golpe de Estado de 1993
MADRID, 21 (EUROPA PRESS)
El expresidente de Burundi Pierre Buyoya ha expresado este miércoles su rechazo a su condena a cadena perpetua en el país por su supuesto papel en el asesinato de su sucesor, Melchior Ndadaye, durante el intento de golpe de Estado de 1993 en el país africano, al tiempo que ha criticado que se trata de un proceso "puramente político".
"Rechazo el veredicto del proceso sobre el asesinato de Melchior Ndadaye. Se trata de un proceso puramente político que viola el Acuerdo de Arusha y el derecho de todo ciudadano a un proceso igualitario", ha señalado a través de su cuenta en la red social Twitter.
Buyoya, quien en la actualidad es enviado de la Unión Africana (UA) para Malí y el Sahel, ha adelantado que "presentará apelaciones ante las jurisdicciones nacionales e internacionales". Asimismo, ha publicado un comunicado en el que ha tildado el proceso de "parodia de la justicia".
"El Tribunal Supremo de Burundi ha decidido, sin sorpresa, condenar a 20 antiguas personalidades a duras penas de entre 20 años de cárcel y cadena perpetua", ha dicho, antes de cargar igualmente contra la multa de 102.000 millones de francos burundeses (alrededor de 44,5 millones de euros) impuesta a los sentenciados.
El expresidente burundés ha señalado que esta multa "muestra la intención del Gobierno de expropiar a los antiguos dirigentes de todos sus bienes para apropiárselos" y ha rechazado cualquier responsabilidad en la muerte de Ndadaye.
"Este proceso fue iniciado en el contexto de una crisis relativa al tercer mandato anticonstitucional del expresidente Pierre Nkurunziza, con el objetivo de lograr una gran movilización política y étnica de cara a las elecciones generales de 2020", ha argumentado.
Así, ha lamentado que "siguiendo los pasos de su predecesor, el nuevo Gobierno ha demostrado ante el mundo que se inscribe en esta línea alejada del Derecho". "La orquestación es tal que la sentencia ha sido pronunciada, para golpear el espíritu, la víspera del aniversario del asesinato del presidente Melchior Ndadaye", ha criticado.
ACUSA AL GOBIERNO DE LLEVAR AL PAÍS "AL ODIO"
Por otra parte, ha hecho hincapié en que el proceso "viola el Acuerdo de Arusha para la paz y la reconciliación nacional en Burundi" y ha añadido que "al buscar eliminar a una de las partes firmantes, el Gobierno asume la gran responsabilidad de romper este pacto y llevar al país a la vía del odio, la división y la injusticia".
Buyoya ha incidido además en que el proceso "viola todas las disposiciones nacionales e internacionales que consagran el derecho de toda persona a un proceso justo y equitativo" y ha añadido que se ha negado el derecho de defensa a los acusados.
En esta misma línea, ha sostenido que el proceso ha violado también "el principio de prescripción y no retroactividad de la ley penal, ya que los hechos juzgados tuvieron lugar hace 27 años, mientras que la ley en vigor en la época limitaba lasos procesos a un periodo de 20 años".
"Ante todas estas violaciones, ponemos en conocimiento de la opinión nacional e internacional que rechazamos este juicio, que no nos afectan de ninguna forma", ha remachado Buyoya.
Junto a Buyoya fueron condenados los exvicepresidentes Alphonse Marie Kadege y Bernard Busokoza, mientras que el antiguo primer ministro Antoine Nduwayo ha sido absuelto. La mayoría de los sentenciados en el juicio eran altos cargos del Ejército en el momento del asesinato de Ndadaye.
Las autoridades burundesas emitieron en 2018 una orden de arresto internacional contra Buyoya, miembro de la comunidad tutsi y presidente entre 1987 y 1993 y posteriormente entre 1998 y 2003, tras ascender al poder en sendos golpes de Estado.
Buyoya fue sucedido en 1993 por Ndadaye, miembro de la comunidad hutu --mayoritaria en el país--, quien intentó impulsar un proceso de unidad nacional tras imponerse en las elecciones de ese año, cuando se convirtió en el primer mandatario electo en la historia del país.
EL GOLPE DE ESTADO
Sin embargo, apenas tres meses más tarde sufrió una asonada aparentemente provocada por sus esfuerzos de reforma en el seno del Ejército, dominado por los tutsis. Durante el golpe de Estado, fue capturado y asesinado a golpes de bayoneta por los alzados.
Los golpistas enterraron su cuerpo en una fosa común junto a los del presidente del Parlamento, Pontien Karibwami; el vicepresidente del Parlamento, Gilles Bimazubute; el jefe de los servicios de Inteligencia, Richard Ndikumwami; y el ministro del Interior, Juvénal Ndayikeza, si bien posteriormente lo exhumaron y lo entregaron a la familia.
El golpe, encabezado por el jefe del Ejército Jean Bukomagu y el expresidente Jean-Baptiste Bagaza, supuso la creación de una junta que días después entregó la Presidencia a la primera ministra, Sylvie Kinigi, quien se había refugiado en la Embajada francesa junto a otros altos cargos, debido a las presiones internacionales.
El fallido golpe de Estado y el asesinato de Ndadaye --del que se culpó posteriormente a Buyoya por sus presuntos actos entre bambalinas durante la asonada-- derivaron en un incremento de las tensiones étnicas que provocaron el estallido de una guerra civil que concluyó en 2005.
El fin de la guerra civil --que se saldó con cerca de 300.000 muertos-- llevó al poder a Nkurunziza, quien permaneció en el cargo hasta su repentina muerte en junio, en un momento en el que se preparaba para traspasar los poderes a su 'delfín', Évariste Ndayishimiye, vencedor de las elecciones celebradas semanas antes.
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