Las víctimas de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial

La URSS registró el peor balance de la Segunda Guerra Mundial en su combate contra los nazis. Pero la represión dentro de la Unión Soviética también le valió numerosas pérdidas. Estas son algunas de las cifras más significativas.

- De 7 a 27 millones de muertos -

En 1946, Stalin dio cuenta de siete millones de soviéticos muertos en la "Gran Guerra Patriótica", como la URSS llama a la guerra contra la Alemania nazi. Una cifra subestimada para alimentar el culto a la personalidad y su imagen de generalísimo brillante.

Tras su muerte, este balance se triplicó, a 20 millones. Pero la apertura de los archivos bajo el último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, condujo a una nueva revisión: 26,6 millones de muertos.

El hambre durante el asedio de Leningrado causó hasta un millón de muertos. En la batalla de Stalingrado hasta un millón de soviéticos perdieron la vida.

- Inválidos -

El conflicto dejó unos 2,5 millones de inválidos. Ante la falta de ayudas, cientos de miles de ellos cayeron en la mendicidad, alimentando su rencor hacia el poder.

En 1948, las autoridades comenzaron a internarlos en monasterios abandonados y convertidos en sanatorios, en el norte del país.

Estos establecimientos se multiplicaron después para encerrar a mendigos, inválidos y marginales, percibidos por el poder como una deshonra. Algunos de estos sitios existieron hasta los años 1970.

- Ejecuciones, deserción, colaboración -

Los tribunales militares condenaron a más de 2,53 millones de soviéticos por diferentes crímenes, de los cuales 1,43 millones por deserción.

Entre 1941 y 1945, 157.593 personas fueron ejecutadas por espionaje, traición, deserción o derrotismo.

Cerca de 80 millones de ciudadanos de la URSS o de países incorporados a la fuerza, como los Estados bálticos, vivieron bajo ocupación nazi.

- Pueblos castigados -

A partir de los años 1941-1942, Stalin puso en marcha la deportación preventiva de minorías étnicas sospechosas de ser "potenciales colaboradores". Comenzó por los alemanes de Rusia, de los cuales más de 800.000, que vivían especialmente en el Volga, fueron deportados en vagones para ganado hacia Kazajistán.

En 1943-1944 alrededor de 1,2 millones de personas de otros pueblos (chechenos, ingusetios, tártaros de Crimea), fueron deportadas hacia las estepas de Kazajistán, Kirguistán y Siberia.

Estos pueblos fueron rehabilitados tras la muerte de Stalin. Para el poder soviético fue una oportunidad de acabar con crecientes nacionalismos y poblar inmensos territorios desiertos.

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