(Bloomberg) -- El asesinato de un afroamericano desarmado por parte de un oficial de policía de Minneapolis y los disturbios civiles resultantes dificultan los esfuerzos de Estados Unidos por fortalecer su endeble relación con África y contrarrestar la creciente influencia de China.
Moussa Faki Mahamat, presidente de la Comisión de la Unión Africana, se unió a altos funcionarios de Nigeria, Sudáfrica y Ghana para condenar la muerte de George Floyd. Reprendieron a EE.UU. por no abordar la discriminación racial, comentarios que contrastan fuertemente con los tonos diplomáticos cautelosos que se usan típicamente en las interacciones con la economía más grande del mundo.
“Las relaciones entre EE.UU. y África ya estaban en un punto bajo”, dijo Kissy Agyeman-Togobo, socio gerente de Songhai Advisory Group Ltd., por teléfono desde Accra, capital de Ghana. “Ahora, con el asesinato injustificado de George Floyd, el dolor, el asco y la indignación son palpables”.
África siempre ha figurado entre los últimos puestos en la lista de prioridades de relaciones exteriores de EE.UU. Es el continente más pobre del mundo y representa menos de 2% de su comercio total bidireccional. Su influencia ha sido erosionada constantemente por China, que tiene casi cuatro veces más comercio con la región y ha fomentado los lazos al ofrecer préstamos e inversiones con pocas condiciones.
La estrategia de la administración Trump para África, presentada a fines de 2018, propuso acuerdos comerciales bilaterales, una revisión de la ayuda exterior y nuevas iniciativas antiterroristas para recuperar la influencia perdida.
La pandemia de coronavirus le brindó la oportunidad de hacer precisamente eso, con funcionarios del Departamento de Estado que destacaron la contribución de más de US$400 millones de parte de EE.UU. para ayudar a África a enfrentar las consecuencias de la enfermedad, más que cualquier otra nación. Pero el daño causado a la reputación de EE.UU. por el asesinato de Floyd y su manejo de las protestas indica que tal vez desaprovecharon el momento.
“Tradicionalmente, se ha percibido a EE.UU. como el faro de la democracia que dice que se debe tratar a los manifestantes con decencia y defender los derechos”, dijo Adewunmi Emoruwa, estratega principal de Gatefield, una firma de asesoramiento con sede en Abuja, capital de Nigeria. “Ahora vemos saqueos, incendios provocados, anarquía en EE.UU. y la brutal respuesta policial. África está diciendo que tal vez EE.UU. no es todo lo que pensábamos que era”.
Nota Original:Racial Unrest Impedes U.S. Bid to Counter China in Africa (2)
©2020 Bloomberg L.P.
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