Toda la comunidad científica está de acuerdo en que el lavado de manos es un elemento fundamental para combatir los microorganismos y enfermedades de un baño público. Sin embargo, no queda claro cuál es el método más limpio y eficaz para secarlas después.


¿Es mejor usar una toalla de papel o recurrir al secador automático? Las explicaciones son diversas. El debate se vio reflejado en un video que alcanzó más de dos millones de visitas y que se subió en Asap Science, el canal de YouTube de los canadienses Mitchell Moffit y Gregory Brown que cuenta con cinco millones de suscripciones. En el clip se detallan los pros y los contras de cada método.



Los estudios que tratan esta cuestión evidencian la gran lucha de intereses de quienes los llevan a cabo y, por lo tanto, su dudosa veracidad. Un informe reciente intenta probar que los secadores de manos automáticos aumentan la propagación de bacterias en los baños pero, en realidad, esta investigación fue financiada por el Simposio de Tissue Europeo (ETS, por sus siglas en inglés), la entidad que agrupa a los principales productores de papel tissue en Europa. Otro estudio, financiado por Dyson Airblade, un productor de novedosos secadores de manos, enaltece la capacidad de los secadores automáticos de "reducir la transferencia de bacterias". Ambos arrojan resultados sesgados.


Las manos mal lavadas son una gran fuente de propagación de enfermedades

Por otro lado, una investigación independiente comparó los niveles de bacterias que quedan en las manos lavadas después de usar cuatro métodos diferentes de secado (las clásicas toallas de tela, toallas de papel, secador de manos y evaporación espontánea) y no encontró diferencias significativas en la cantidad de gérmenes.



Por su parte, la revista científica Mayo Clinic Proceedings publicó los efectos en la higiene de los diferentes métodos de secado de manos en 2012. En esta publicación, los investigadores concluyeron que "desde el punto de vista de la higiene, las toallas de papel son superiores a los secadores de aire", y los recomiendaron para lugares en los que "la higiene es primordial" (como podría ser un hospital), ya que en general, las toallas parecen dejar un menor número de bacterias en las manos en comparación con los secadores automáticos de manos.



Para explicar esta diferencia, sugirieron un par de razones posibles. En primer lugar, destacaron que la fricción puede ayudar a "desalojar a los microorganismos de la superficie de la piel", y tal vez el secador deja estos microorganismos arraigados en la superficie justamente porque no hay fricción. Y se sabe que si hay algo que abunda en los baños son los gérmenes. Están en las manijas de las puertas, las canillas, los dispensers de jabón y en las tablas de los inodoros


Además, los secadores pueden hacer circular y dispersar los gérmenes que están en los baños sucios, ya que aspiran el aire contaminado y -si no tienen filtros adecuados- luego de devuelven en las manos, el pecho y la cara de quien los use.


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La clave es lavarse bien las manos

Es importante destacar que no hay estudios que determinen específicamente que los secadores de manos tienen un rol importante en la propagación de enfermedades. Los únicos informes concluyentes en esta área son los que se centran en el lavado de manos. Si bien es teóricamente posible que una persona pueda infectarse por un virus que se pulveriza a través de un secador de manos, esta amenaza tiene que tener un contexto.


Catherine Makison Booth, una científica senior de la unidad de riesgos químicos y biológicos del gobierno del Reino Unido, también señaló que si bien es importante tener en cuenta que la evidencia es todavía muy preliminar "el factor limitante con respecto a la higiene de manos es el humano". En otras palabras, si la gente simplemente se lava las manos correctamente, la forma en que se las secan no importaría tanto. "Las buenas prácticas de lavado de manos es la cuestión clave, por encima de cualquier otra cosa", resumió la especialista.