Antecedente: el día que echaron a Gustavo Barros Schelotto de Boca por indisciplina

El punto final de la infeliz relación entre Daniel Osvaldo y Boca por una acumulación de actos de indisciplina trajo a la memoria un antecedente que involucra a Gustavo Barros Schelotto, el lado silencioso del actual cuerpo técnico del club que tomó la decisión de pedir la rescisión del contrato del atacante.


Los primeros días de 1998 comenzaban, el ciclo del Bambino Veira al frente del plantel estaba a punto de cumplir un año y Gustavo acumulaba bronca por sentirse siempre la primera pieza de cambio. Boca perdía 1-0 ante Racing en Mar del Plata y el DT entró al vestuario con la decisión tomada de sacar al Mellizo. "Bueno, muchachos, no me gustó para nada lo que hicieron en el primer tiempo, así que entran Serna por Gustavo y Ruiz por Calvo", recuerdan las crónicas de la época que fue la chispa que encendió la bomba en aquel camarín del José María Minella.


El Mellizo expresó su enojo por esa modificación –que significó el debut del Chicho en el club– por intermedio de mofas y golpes a algunos objetos. "¿Qué te pasa, pibe?", indagó el técnico. El volante no se guardó la furia y le respondió con insultos e improperios, recordándole algunos conflictos de la época que hicieron reaccionar al Bambi.


Las crónicas cuentan que el Profe Weber y Guillermo junto con Palermo tuvieron que frenarlos para que no se agarren a trompadas. Mientras los insultos seguían volando por el aire, Veira sentenció el destino de Gustavo: "Mientras yo esté en Boca, vos no jugás más".


Y lo cumplió. Schelotto retornó en el avión privado de Macri para evitar compartir el vuelo con el técnico y rápidamente cerró su transferencia por una temporada a Unión de Santa Fe. Unos cuantos meses después, envuelto en otros conflictos internos, Veira abandonó su puesto y le dio paso al exitoso arribo de Carlos Bianchi.


Hace unos años atrás, el Bambino recordó en diálogo con El Gráfico lo sucedido con cierta gracia: "A piñas no fue. Con Gustavito tuvimos un problema en el vestuario de Mar del Plata, reaccionó por un cambio y lo tuve que mandar a jugar a Unión, pero ya pasó, y ahora cada vez que nos cruzamos, nos saludamos. Son buenos chicos".