Uber ofrece un servicio de movilidad diferente. Un sistema de transporte de personas capaz de ser complementario a los utilizados normalmente en la ciudad. Sus beneficios remiten a una mayor conectividad y a un costo más económico. Bajo estas consignas también se despliegan un abanico de ofertas de plataformas digitales que impulsan el "carpooling", una tendencia mundial de viajes compartidos.
Es una extensión del clásico "pool" de las madres que se organizan para llevar y traer a los hijos del jardín. Una práctica de trascendencia internacional que empieza a añadirse a la filosofía argentina. Consiste en un servicio de movilidad colectiva con un objetivo matriz dividido en tres premisas claves: compartir gastos, reducir el flujo de tráfico y disminuir el impacto ambiental. Su propósito es sencillo: optimizar el uso del auto al maximizar la cantidad de asientos utilizados. Su fórmula no reviste análisis: transportar a varias personas en un vehículo único para llegar a un destino común.
Integra un nuevo paradigma en términos de transporte sustentable. Estas medidas ecológicas estimulan la peatonalización en las principales calles, promocionan el uso de la bicicleta mediante sendas exclusivas y fomentan el transporte público como motor del servicio de viajes, pero condenaban al auto por su impacto nocivo en el medio ambiente. Interpretaron que para incorporarlo a la movilidad sostenible había que reducir su uso. El concepto "carpooling" se asocia a políticas limpias.
El proyecto surge en Estados Unidos en la década del '70, en plena época de crisis del petróleo que elevó el costo del combustible. La necesidad de repartir los gastos devino en un hábito social. Se conformó una nueva concepción de los viajes cotidianos que compatibiliza con los tradicionales sistemas de transporte. Compañeros de trabajo y de facultad se inscriben en estas aplicaciones para coordinar traslados ida y vuelta dentro de una comunidad dinámica compuesta por dos roles de usuarios: conductores y pasajeros. Incluso bajo la órbita de estas aplicaciones pueden coordinar viajes largos por vacaciones o grandes eventos (por ejemplo: recitales y espectáculos deportivos).
Esta iniciativa evalúa que el transporte público está saturado y que los autos particulares que ingresan al tráfico diario pueden combinarse. Si cuatro compañeros se asociaran para compartir un servicio de "carpooling" aliviarían significativamente tanto el colapso de pasajeros en los colectivos, trenes y subtes como el flujo de vehículos en las calles. Y le sumarían mayor comodidad de viaje, reduciría el estrés y las emisiones de dióxido de carbono al ambiente y fomentarían las relaciones de grupo.
Las start-ups digitales que prestan estos servicios gratuitos pueden encontrarse en plataformas web o en aplicaciones móviles. Así como en este vehículo compartido participa gente que se conoce, estos servicios on-line permiten establecer contacto con usuarios desconocidos. Los aúna un objetivo común. Para ello deberán suministrar sus cuentas de Facebook o Linkedin para inspirar mayor confianza en sus posibles compañeros de ruta.
Mientras en Europa ya suman más de 10 millones de adeptos, en el país es una iniciativa en franco crecimiento. Sincropool, Coviajero, Carpoolear y Comparto Coche son algunas propuestas originales para promover en Argentina el servicio de "carpooling". Estas opciones de coches compartidos presentan diferentes características de traslado: más urbanas o federales, más corporativas o sociales.
Sincropool fue fundada por cuatro compañeros de colegio en Buenos Aires y ya tiene sus repeticiones en otros países latinoamericanos. Obedece a una plataforma establecida hace más de cuatro años y proporciona beneficios únicamente a comunidades de confianza previa, como universidades, empresas, barrios privados o clubes. Coviajero explota las redes sociales con propuestas de viajes compartidos más largos. En sus cuentas de Twitter y Facebook informa lugar de origen y de destino, día y cantidad de asientos libres. Carpoolear, la primera aplicación nacional de "carpooling" en Facebook, fue lanzada en septiembre de 2013 de la mano de un equipo rosarino de diseñadores, ingenieros y autodidactas. Es un desarrollo que al primer año de vida ya había captado más de 20.000 usuarios y que en la actualidad despliega mucho movimiento en las redes sociales. Comparto Coche es una plataforma web más clásica que postula dos funciones simples: buscar ruta o compartir ruta.
Una innovación que adopta la tecnología para ofrecer soluciones de movilidad en una ciudad con servicios de transporte saturados y un campo automotor colapsado. Se unen a Uber como fuente de recursos para asumir la movilidad compartida.
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