Jodi Arias mató a su novio, Travis Alexander, el 8 de junio 2008, de un disparo y 29 puñaladas. El cuerpo de la víctima fue encontrado en su casa en los suburbios de Phoenix. Luego del macabro hecho, huyó para encontrarse con otro hombre, con quien tenía un romance. Semanas más tarde fue detenida y negó cualquier relación con el asesinato.
El caso generó repercusión internacional luego de que la mujer diera dos entrevistas con diferentes versiones de los hechos. En los reportajes contó una extraña historia en la que un grupo de hombres había ingresado a su casa y habían matado a Travis mientras ella se escondía. Posteriormente dijo que actuó en defensa propia luego de que su ex novio la atacara.
El asesinato de Trevis Alexander conmovió no sólo a Arizona, sino a todo Estados Unidos. Fue a manos de Jodi Arias, quien no convenció al jurado al intentar explicar que lo apuñaló 29 veces "en defensa propia". Las revelaciones sobre sexo, pornografía, celos desbordantes y obsesión dieron el marco perfecto para que el caso interesara a la nación entera.
Hace un año, Arias fue condenada a pasar el resto de su vida en prisión. Sus escándalos dentro del Penal de Perryville, Arizona, son frecuentes, y los castigos a pasar aislada sin contacto humano también. Pero su obsesión por lo sexual parece inalterable, según reveló el sitio Radar, que tuvo acceso a un extracto de su "lista de compras" semanal desde inicios de año.
En los penales de mujeres es común que muchas convictas utilicen cepillos de dientes como si fueran juguetes sexuales. Eso es lo que hizo Arias: desde enero pasado, encargó 10 tipos diferentes de estos elementos con mango irregular. Pero no se trataría de una dedicada higiene bucal: a sus guardiacárceles nunca les encargó pasta de dientes. También compró Tinactcin, una crema especial que permite luchar contra los hongos del cuerpo. Compró dos unidades en tan solo una semana. También Tuck, una medicación contra las hemorroides, y crema Neutrógena contra el acné facial.
Luego de insultar a una guardiacárcel, Arias también decidió comprar un diccionario para mejorar su vocabulario. El hecho ocurrió a principios de febrero y por ese motivo fue confinada a seis meses de aislamiento sin contacto con otras reclusas. Dentro de su celda, parecería que también se preocupa por su pelo: compró acondicionador con extracto de aceite de oliva, vitamina E y un shampoo que le permite aclarar el pelo a diario.
Y al tiempo que encargó lociones para el cuerpo y desodorante para oler mejor, también encargó otro medicamento llamado Beano, que sirve para tratar problemas de gases. Para comer mientras pasa horas pintando en su celda, la asesina de Alexander pidió semanalmente sardinas, papas fritas, pistachio, almendras, copos de salmón, panceta de imitación y mayonesa.
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